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Opinión

  • | 2015/01/30 13:00

    Tumbas a ras de tierra

    “Buenaventura concentra la maldad de toda Colombia”

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La película se llama Heli. Y por ella, el mexicano Amat Escalante ganó el premio al mejor director  en el Festival de Cannes en el 2013. Aunque muchos lo aplaudieron, otros lo criticaron por la excesiva violencia de varias de sus imágenes. Hay, por ejemplo, una escena perturbadora. Dos muchachos son llevados a una casa, los cuelgan en la sala mientras los niños que allí habitan se sientan a ver como los torturan. Miran con el interés de estar ante un programa de televisión.

Escalante justificó la escena porque quería hacer visible el horror al que han llegado los narcotraficantes. “Todos los días vemos imágenes de personas ahorcadas u otras atrocidades en los diarios mexicanos, pero estas imágenes no lo dicen todo. Sentí que algo faltaba, algo que no se exploraba o se contaba”. En efecto, los narcos ya no sólo trafican su droga a través de rutas clandestinas y exhiben su poderío con su cultura traqueta, sino que perdieron el pudor y ahora torturan a sus víctimas en las casas para intimidar a los vecinos de todo el barrio.

Como en Buenaventura. Lo cuenta el obispo del puerto, Héctor Epalza. Un hombre de pelo cano y gran sabiduría que aún llora de asombro por las formas de violencia que ahora observa a sus 75 años de vida. A principios del 2013, habló por primera vez de las ‘casas de pique’. Contó el dramático testimonio de una de sus feligresas que se enloqueció cuando la obligaron a lavar con agua la sangre de una de esas ‘casas de pique’ donde las víctimas eran torturadas, desmembradas. Bajo el ruido monotemático de las sierras eléctricas.

¿Por qué ocurre eso en la ciudad más importante del Pacífico colombiano? “Porque Buenaventura concentra la maldad de toda Colombia. Por ser la capital estratégica de toda esta región, que no solo padece cien años de soledad, sino de olvido, marginación y exclusión”, dice él. Un religioso que sabe que el infierno no es una metáfora bíblica sino una cotidiana realidad que está a la vuelta de la esquina. El infierno está en “los testimonios de las personas que vienen a mi despacho a compartir el dolor de oír los gritos de personas suplicando por su vida ¡no me maten!”

Se trata de ejércitos de la muerte que libran su más salvaje guerra. De un lado están los ‘Urabeños’, una banda criminal que surgió tras la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); del otro,  la ‘Empresa’, una banda local al servicio de los ‘Rastrojos’, que se conformaron, inicialmente, con hombres del ejército privado del extinto Wílber Varela, uno de los capos del cartel del Norte del Valle. A ellos se les atribuyen asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, desplazamientos forzados y reclutamientos de niños. Según datos de la Fiscalía, en el 2013 se presentaron 73 desapariciones forzadas, y 44 en el 2014. A su vez, Medicina Legal reportó que en el 2013 se cometieron 195 homicidios, y 153 el año pasado. En este 2015, la sangre sigue corriendo.

“La situación en Buenaventura es una de las más alarmantes que hemos observado en muchos años de trabajo en Colombia y la región. Tan solo caminar por una calle equivocada puede provocar que uno sea secuestrado y desmembrado; por ende, no nos debería sorprender que los residentes huyan de a miles”, dijo en un dramático informe José Miguel Vivanco, director para las Américas de la ONG Human Rights Watch.
 
En Buenaventura desembocan todos los gérmenes de la violencia: pobreza, desigualdad social, abandono, subdesarrollo. A diario llegan desplazados del resto del Valle, Chocó, Nariño, Cauca. Todo esto mientras sobre su casco urbano las FARC esperan para dar sus zarpazos. ¿Qué hacer para salir de semejante situación? Hay cientos y cientos de diagnósticos en los que básicamente en todos se clama por la inversión social. “Cada tanto, vienen desde Bogotá a prometer millones y millones de dólares, pero en la realidad al puerto no ha llegado ni un ladrillo”, dice el gobernador del Valle, Ubéimar Delgado.

Entretanto, aquí y allá se sabe de una nueva ‘casa de pique’. Y no es ficción, ni el guión de una película para competir en Cannes.

*Director de Semana.com
Twitter: @armandoneira

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