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Opinión

  • | 2001/08/20 00:00

    Un dos tres cuatro - Tú (Excomulgadas y criminales)

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tres cuatro, tú, un dos tres cuatro, tú. Porque una de cada cuatro se hizo un aborto. Y si suponemos que los que embarazan a las universitarias son sus compañeros, haga lo mismo con ellos. Todos, de acuerdo con el Código Penal, merecedores de uno a tres años de cárcel.

Cómo será la cosa hoy, cuando el 80 por ciento de las mujeres entre 20 y 24 años ya no es virgen y la edad promedio de la primera relación sexual es a los 18 años y medio. Y desengáñese, no hay anticonceptivo seguro, ciento por ciento seguro. Y desayúnese: una puede quedar embarazada aun teniendo la regla. Así que cada vez estudian en la universidad más criminales.

Eso sí, afortunadamente ni sus hijas ni las amigas de sus hijas universitarias tendrán complicaciones por aborto. Porque aunque 29 de cada 100 mujeres que se hacen un aborto ilegal sufren complicaciones, y 18 llegan de urgencias al hospital, esto no se aplica a la universitarias, que tienen los 400.000 ó 600.000 pesos que cuesta un aborto seguro, practicado por un médico. Ni se aplica seguramente a las hijas, esposas, amantes y novias de los congresistas que pasaron las leyes que hacen que siempre sea delito abortar, sin importar el tiempo o la causa del embarazo.

Las complicaciones que hacen que el aborto sea la segunda causa de morbimortalidad materna en Colombia las sufren quienes no tienen la plata y recurren a teguas y a su propio ingenio. Porque una cosa está vista, cuando una mujer está segura que no quiere o no puede tener ese hijo es muy probable que o logre hacerse un aborto o muera en el intento.

Donde no se muere nadie de aborto es en los países en los que está legalizado, así sea sólo en el primer período del embarazo. Nadie se muere y nadie se enferma, y es más, en la gran mayoría hay menos abortos per cápita que donde es ilegal. Incluso hay investigaciones que ligan los descensos en la criminalidad a las fechas en que se legaliza el aborto; al parecer hay una relación entre niños no deseados y número de criminales.

Aquí eso no les importa a los que hacen las leyes, y las leyes no les importan a las aproximadamente 400.000 mujeres que cada año deciden abortar así sea criminal, peligroso o pecado mortal. Aunque aquí abortar por la razón que sea y en el momento que sea es un delito. Tampoco le importó a la Corte Constitucional que el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres haya dicho que esta penalización absoluta del aborto es contra los derechos humanos. En Colombia, en cambio, es constitucional y no viola los derechos fundamentales.

La nueva Corte Constitucional acaba de decir que es constitucional la provisión en el nuevo Código Penal según la cual el juez puede no imponer la pena, cuando el aborto fue para terminar el embarazo producto de una violación, y cuando además hubo extraordinarias circunstancias de motivación. Lo que eso quiere decir es que sigue habiendo delito, pero a veces, en circunstancias graves, no se impone la pena.

Los 87 obispos colombianos protestaron, indignados. Les ofende que una mujer que, luego de ser violada, queda embarazada y aborta, no se pudra un par de años en la cárcel.

No es que me parezca mal que los obispos excomulguen a diestra y siniestra por la televisión. Después de todo el lugar para sus opiniones es precisamente el púlpito y no la ley. Que excomulguen si quieren a todas las mujeres que han abortado, que según algunos estimados es el 44 por ciento de las mujeres en edad fértil en Colombia.

Lo que sí me parece mal es que no hayan salido a protestar las mujeres obispo, que conocen mejor la experiencia femenina, que saben lo que es la desesperanza y el terror de estar embarazada y saber que no lo puedes tener. Me extraña que ellas no hayan mandado ni una carta a los noticieros protestando. Ah, verdad. No hay mujeres sacerdotes.

En todo caso, si usted quiere saber quienes deberían estar en la cárcel, según la ley y la religión, esta semana mire a su alrededor. En su oficina, en la calle, en el almuerzo familiar: posiblemente está rodeado de excomulgados y criminales.



* Profesora de derecho en la Universidad de los Andes e investigadora sobre asuntos de género.



Documentos

tres cuatro, tú, un dos tres cuatro, tú. Porque una de cada cuatro se hizo un aborto. Y si suponemos que los que embarazan a las universitarias son sus compañeros, haga lo mismo con ellos. Todos, de acuerdo con el Código Penal, merecedores de uno a tres años de cárcel.

Cómo será la cosa hoy, cuando el 80 por ciento de las mujeres entre 20 y 24 años ya no es virgen y la edad promedio de la primera relación sexual es a los 18 años y medio. Y desengáñese, no hay anticonceptivo seguro, ciento por ciento seguro. Y desayúnese: una puede quedar embarazada aun teniendo la regla. Así que cada vez estudian en la universidad más criminales.

Eso sí, afortunadamente ni sus hijas ni las amigas de sus hijas universitarias tendrán complicaciones por aborto. Porque aunque 29 de cada 100 mujeres que se hacen un aborto ilegal sufren complicaciones, y 18 llegan de urgencias al hospital, esto no se aplica a la universitarias, que tienen los 400.000 ó 600.000 pesos que cuesta un aborto seguro, practicado por un médico. Ni se aplica seguramente a las hijas, esposas, amantes y novias de los congresistas que pasaron las leyes que hacen que siempre sea delito abortar, sin importar el tiempo o la causa del embarazo.

Las complicaciones que hacen que el aborto sea la segunda causa de morbimortalidad materna en Colombia las sufren quienes no tienen la plata y recurren a teguas y a su propio ingenio. Porque una cosa está vista, cuando una mujer está segura que no quiere o no puede tener ese hijo es muy probable que o logre hacerse un aborto o muera en el intento.

Donde no se muere nadie de aborto es en los países en los que está legalizado, así sea sólo en el primer período del embarazo. Nadie se muere y nadie se enferma, y es más, en la gran mayoría hay menos abortos per cápita que donde es ilegal. Incluso hay investigaciones que ligan los descensos en la criminalidad a las fechas en que se legaliza el aborto; al parecer hay una relación entre niños no deseados y número de criminales.

Aquí eso no les importa a los que hacen las leyes, y las leyes no les importan a las aproximadamente 400.000 mujeres que cada año deciden abortar así sea criminal, peligroso o pecado mortal. Aunque aquí abortar por la razón que sea y en el momento que sea es un delito. Tampoco le importó a la Corte Constitucional que el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres haya dicho que esta penalización absoluta del aborto es contra los derechos humanos. En Colombia, en cambio, es constitucional y no viola los derechos fundamentales.

La nueva Corte Constitucional acaba de decir que es constitucional la provisión en el nuevo Código Penal según la cual el juez puede no imponer la pena, cuando el aborto fue para terminar el embarazo producto de una violación, y cuando además hubo extraordinarias circunstancias de motivación. Lo que eso quiere decir es que sigue habiendo delito, pero a veces, en circunstancias graves, no se impone la pena.

Los 87 obispos colombianos protestaron, indignados. Les ofende que una mujer que, luego de ser violada, queda embarazada y aborta, no se pudra un par de años en la cárcel.

No es que me parezca mal que los obispos excomulguen a diestra y siniestra por la televisión. Después de todo el lugar para sus opiniones es precisamente el púlpito y no la ley. Que excomulguen si quieren a todas las mujeres que han abortado, que según algunos estimados es el 44 por ciento de las mujeres en edad fértil en Colombia.

Lo que sí me parece mal es que no hayan salido a protestar las mujeres obispo, que conocen mejor la experiencia femenina, que saben lo que es la desesperanza y el terror de estar embarazada y saber que no lo puedes tener. Me extraña que ellas no hayan mandado ni una carta a los noticieros protestando. Ah, verdad. No hay mujeres sacerdotes.

En todo caso, si usted quiere saber quienes deberían estar en la cárcel, según la ley y la religión, esta semana mire a su alrededor. En su oficina, en la calle, en el almuerzo familiar: posiblemente está rodeado de excomulgados y criminales.



* Profesora de derecho en la Universidad de los Andes e investigadora sobre asuntos de género.



Documentos

-Sentencia de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto

- tres cuatro, tú, un dos tres cuatro, tú. Porque una de cada cuatro se hizo un aborto. Y si suponemos que los que embarazan a las universitarias son sus compañeros, haga lo mismo con ellos. Todos, de acuerdo con el Código Penal, merecedores de uno a tres años de cárcel.

Cómo será la cosa hoy, cuando el 80 por ciento de las mujeres entre 20 y 24 años ya no es virgen y la edad promedio de la primera relación sexual es a los 18 años y medio. Y desengáñese, no hay anticonceptivo seguro, ciento por ciento seguro. Y desayúnese: una puede quedar embarazada aun teniendo la regla. Así que cada vez estudian en la universidad más criminales.

Eso sí, afortunadamente ni sus hijas ni las amigas de sus hijas universitarias tendrán complicaciones por aborto. Porque aunque 29 de cada 100 mujeres que se hacen un aborto ilegal sufren complicaciones, y 18 llegan de urgencias al hospital, esto no se aplica a la universitarias, que tienen los 400.000 ó 600.000 pesos que cuesta un aborto seguro, practicado por un médico. Ni se aplica seguramente a las hijas, esposas, amantes y novias de los congresistas que pasaron las leyes que hacen que siempre sea delito abortar, sin importar el tiempo o la causa del embarazo.

Las complicaciones que hacen que el aborto sea la segunda causa de morbimortalidad materna en Colombia las sufren quienes no tienen la plata y recurren a teguas y a su propio ingenio. Porque una cosa está vista, cuando una mujer está segura que no quiere o no puede tener ese hijo es muy probable que o logre hacerse un aborto o muera en el intento.

Donde no se muere nadie de aborto es en los países en los que está legalizado, así sea sólo en el primer período del embarazo. Nadie se muere y nadie se enferma, y es más, en la gran mayoría hay menos abortos per cápita que donde es ilegal. Incluso hay investigaciones que ligan los descensos en la criminalidad a las fechas en que se legaliza el aborto; al parecer hay una relación entre niños no deseados y número de criminales.

Aquí eso no les importa a los que hacen las leyes, y las leyes no les importan a las aproximadamente 400.000 mujeres que cada año deciden abortar así sea criminal, peligroso o pecado mortal. Aunque aquí abortar por la razón que sea y en el momento que sea es un delito. Tampoco le importó a la Corte Constitucional que el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres haya dicho que esta penalización absoluta del aborto es contra los derechos humanos. En Colombia, en cambio, es constitucional y no viola los derechos fundamentales.

La nueva Corte Constitucional acaba de decir que es constitucional la provisión en el nuevo Código Penal según la cual el juez puede no imponer la pena, cuando el aborto fue para terminar el embarazo producto de una violación, y cuando además hubo extraordinarias circunstancias de motivación. Lo que eso quiere decir es que sigue habiendo delito, pero a veces, en circunstancias graves, no se impone la pena.

Los 87 obispos colombianos protestaron, indignados. Les ofende que una mujer que, luego de ser violada, queda embarazada y aborta, no se pudra un par de años en la cárcel.

No es que me parezca mal que los obispos excomulguen a diestra y siniestra por la televisión. Después de todo el lugar para sus opiniones es precisamente el púlpito y no la ley. Que excomulguen si quieren a todas las mujeres que han abortado, que según algunos estimados es el 44 por ciento de las mujeres en edad fértil en Colombia.

Lo que sí me parece mal es que no hayan salido a protestar las mujeres obispo, que conocen mejor la experiencia femenina, que saben lo que es la desesperanza y el terror de estar embarazada y saber que no lo puedes tener. Me extraña que ellas no hayan mandado ni una carta a los noticieros protestando. Ah, verdad. No hay mujeres sacerdotes.

En todo caso, si usted quiere saber quienes deberían estar en la cárcel, según la ley y la religión, esta semana mire a su alrededor. En su oficina, en la calle, en el almuerzo familiar: posiblemente está rodeado de excomulgados y criminales.



* Profesora de derecho en la Universidad de los Andes e investigadora sobre asuntos de género.



Documentos

-Sentencia de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto

-Salvamento de voto a la sentencia de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto

- tres cuatro, tú, un dos tres cuatro, tú. Porque una de cada cuatro se hizo un aborto. Y si suponemos que los que embarazan a las universitarias son sus compañeros, haga lo mismo con ellos. Todos, de acuerdo con el Código Penal, merecedores de uno a tres años de cárcel.

Cómo será la cosa hoy, cuando el 80 por ciento de las mujeres entre 20 y 24 años ya no es virgen y la edad promedio de la primera relación sexual es a los 18 años y medio. Y desengáñese, no hay anticonceptivo seguro, ciento por ciento seguro. Y desayúnese: una puede quedar embarazada aun teniendo la regla. Así que cada vez estudian en la universidad más criminales.

Eso sí, afortunadamente ni sus hijas ni las amigas de sus hijas universitarias tendrán complicaciones por aborto. Porque aunque 29 de cada 100 mujeres que se hacen un aborto ilegal sufren complicaciones, y 18 llegan de urgencias al hospital, esto no se aplica a la universitarias, que tienen los 400.000 ó 600.000 pesos que cuesta un aborto seguro, practicado por un médico. Ni se aplica seguramente a las hijas, esposas, amantes y novias de los congresistas que pasaron las leyes que hacen que siempre sea delito abortar, sin importar el tiempo o la causa del embarazo.

Las complicaciones que hacen que el aborto sea la segunda causa de morbimortalidad materna en Colombia las sufren quienes no tienen la plata y recurren a teguas y a su propio ingenio. Porque una cosa está vista, cuando una mujer está segura que no quiere o no puede tener ese hijo es muy probable que o logre hacerse un aborto o muera en el intento.

Donde no se muere nadie de aborto es en los países en los que está legalizado, así sea sólo en el primer período del embarazo. Nadie se muere y nadie se enferma, y es más, en la gran mayoría hay menos abortos per cápita que donde es ilegal. Incluso hay investigaciones que ligan los descensos en la criminalidad a las fechas en que se legaliza el aborto; al parecer hay una relación entre niños no deseados y número de criminales.

Aquí eso no les importa a los que hacen las leyes, y las leyes no les importan a las aproximadamente 400.000 mujeres que cada año deciden abortar así sea criminal, peligroso o pecado mortal. Aunque aquí abortar por la razón que sea y en el momento que sea es un delito. Tampoco le importó a la Corte Constitucional que el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres haya dicho que esta penalización absoluta del aborto es contra los derechos humanos. En Colombia, en cambio, es constitucional y no viola los derechos fundamentales.

La nueva Corte Constitucional acaba de decir que es constitucional la provisión en el nuevo Código Penal según la cual el juez puede no imponer la pena, cuando el aborto fue para terminar el embarazo producto de una violación, y cuando además hubo extraordinarias circunstancias de motivación. Lo que eso quiere decir es que sigue habiendo delito, pero a veces, en circunstancias graves, no se impone la pena.

Los 87 obispos colombianos protestaron, indignados. Les ofende que una mujer que, luego de ser violada, queda embarazada y aborta, no se pudra un par de años en la cárcel.

No es que me parezca mal que los obispos excomulguen a diestra y siniestra por la televisión. Después de todo el lugar para sus opiniones es precisamente el púlpito y no la ley. Que excomulguen si quieren a todas las mujeres que han abortado, que según algunos estimados es el 44 por ciento de las mujeres en edad fértil en Colombia.

Lo que sí me parece mal es que no hayan salido a protestar las mujeres obispo, que conocen mejor la experiencia femenina, que saben lo que es la desesperanza y el terror de estar embarazada y saber que no lo puedes tener. Me extraña que ellas no hayan mandado ni una carta a los noticieros protestando. Ah, verdad. No hay mujeres sacerdotes.

En todo caso, si usted quiere saber quienes deberían estar en la cárcel, según la ley y la religión, esta semana mire a su alrededor. En su oficina, en la calle, en el almuerzo familiar: posiblemente está rodeado de excomulgados y criminales.



* Profesora de derecho en la Universidad de los Andes e investigadora sobre asuntos de género.



Documentos

-Sentencia de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto

-Salvamento de voto a la sentencia de la Corte Constitucional sobre la despenalización del aborto

-Aclaración de voto sobre la sentencia de la Corte Constitucional acerca de la despenalización del aborto.

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