Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2016/01/25 10:12

    ¿Un exguerrillero Presidente?

    Decir que en Colombia hay democracia porque encontramos registrados dos partidos políticos que cambian de nombre según las circunstancias es una falacia.

COMPARTIR

Que un vocero de las Farc diga que las intenciones del grupo es llegar a la Casa de Nariño no debería extrañar a nadie. Y no debería porque lo que han intentado en estos últimos 50 años es eso: alcanzar el poder por la vía de las armas. De manera que escandalizarse porque Pablo Catatumbo haya dicho que ellos “aspiran a dirigir la nación” es como creer que el objetivo de la paz es el statu quo, el mismo contra el que han luchado a lo largo de tanto tiempo. Más allá de lo que digan algunos medios y expresen algunos funcionarios y congresistas, el objetivo de todo proceso de paz es la participación política.

Lo hicieron los surafricanos en 1994 y le permitió a Nelson Mandela dirigir los destinos de su país. Lo empezaron los irlandeses del Norte en 1998 y lo consolidaron 10 años después, permitiendo que John Hume, líder del Partido Laborista y Socialdemócrata norirlandés (SDLP) llegara al poder. Los angoleños pactaron la paz en 2002, después de 14 años de negociaciones y se consolidó con la conformación de un gobierno de coalición, como lo hizo Irlanda. En El Salvador le permitió, años después, a un exguerrillero ser presidente de esa nación centroamericana.

El cuadragésimo presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, por ejemplo, es un exguerrillero del Movimiento de Liberación Nacional que pasó 15 años de su vida tras las rejas. Lo mismo podríamos decir de Dilma Vana da Silva Rousseff, actual presidenta de Brasil. Por eso, no se entiende las razones de la conmoción que ha suscitado en los últimos días en algunos medios de comunicación las palabras de Pablo Catatumbo, negociador de la Farc en La Habana. Asegurar que la actitud del jefe guerrillero es “desafiante”, como la calificó el senador de Cambio Radical Germán Varón es desconocer que el objetivo de la paz es continuar la lucha por medio de las ideas.

Esto no debería ser motivo siquiera de polémicas. Y no debería serlo por la sencilla razón de que la democracia solo es posible construirla con la participación de todos los sectores políticos y sociales del país. Solo es posible en la medida, como lo he dicho otras veces en este mismo espacio, en que las líneas de pobreza se contraigan y la gente empiece a morirse de vieja y no de hambre y enfermedades.

Por eso, hablar de democracia cuando la pobreza arropa a enormes sectores de la sociedad es una falacia. Decir que en Colombia hay democracia porque encontramos registrados dos partidos que cambian de nombre según las circunstancias y la gente vende el voto a 50 mil pesos es otra. La única diferencia entre liberales y conservadores, dominadores del panorama político nacional, consiste en “que los primeros van a misa de cinco y los otros a la de ocho”, nos aclaró Gabriel García Márquez en un aparte de su novela capital.

La idea de toda democracia es la construcción de un país medianamente decente. Un país donde quepamos todos con nuestras diferencias. Un país que funcione, que las ratas de siempre no metan sus garras en el propuesto que es de todos los colombianos. Que un enfermo no tenga que esperar 6 meses para ser atendido por un especialista y que los niños no tengan que morir porque la EPS no les suministra a tiempo el medicamento que lo mantiene con vida.

Fue el mismo Pepe Mujica quien lanzó una frase que aún resuena en mi cabeza como el sonido de un tambor cada vez que escribo sobre estos temas: “El que quiera hacer dinero que se meta a comerciante, no a político porque la política es para servirle a la gente”. Esta partecita del concepto “democracia” aún no la han entendido muy bien muchos de nuestros funcionarios públicos, muchos de nuestros alcaldes, concejales y gobernadores. Tanto así que un mafioso chocoano que funge de político y que hoy está preso por su estrecha relación con el paramilitarismo se atrevió a afirmar en una ocasión que una alcaldía dejaba mil veces más dinero que el envío de un cargamento de droga a los Estados Unidos.

No creo que se necesite ser un especialista en derecho político para saber que nuestros dirigentes son una mierda. Que les interesa el bienestar de los ciudadanos tanto como el parto de las gallinas. Que desde que se democratizaron las alcaldías y gobernaciones el desarrollo de la gran mayoría de nuestros municipios y departamentos ha sido proporcional al crecimiento de un lápiz. Que el fin de nuestros políticos consiste en aprovecharse cada 4 años de las necesidades de aquellos que no tienen nada. Pero aun así no falta quien afirme que en Colombia vivimos en democracia, que es un atentado contra el país y sus instituciones que un exguerrillero llegue a la Casa de Nariño. Que estos señores les han hecho mucho daño a los colombianos y, por lo tanto, hay que impedirles a toda costa su participación en política.

Por estos días he estado visitando los archivos de varios diarios del país en busca de algún comentario negativo hecho por algún medio sobre la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia de la República. He buscado en Internet y en sitios webs y las únicas expresiones negativas sobre la llegada de este señor al Palacio de Gobierno vino de un grupo de políticos de izquierda: Jorge Robledo, Gustavo Petro, Piedad Córdoba y un bloque amplio del Polo Democrático. Fuera de ellos, ningún otro grupo político expresó su preocupación por la llegada de Uribe al máximo empleo del país, a sabiendas de su pasado oscuro. Parece que todos se hubieran puesto de acuerdo para aplaudir al unísono la presencia del futuro “gran colombiano” en la Casa de Nariño.

Ahora bien, si un paramilitar fue dos veces presidente de Colombia, la verdad es que no entiendo por qué un exguerrillero no puede serlo. Que alguien me responda esa pregunta.

En Twitter: @joarza
E-mail: robleszabala@gmail.com
*Docente universitario.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.