Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1991/12/30 00:00

UN FALLO REPUGANANTE

UN FALLO REPUGANANTE

Cuando se baraja el nombre de la persona que podía ocupar por primera vez el cargo de Veedor, alguien comentó ante la candidatura de Jorge García Hurtado: "Pero ¿el no es como locato?". A lo que le replicaron: "En materia moral, son mejores los excesos que los defectos" y lo nombraron.
Esta frase, que he desmpolvado de la historia patria, se resume todo el debate que está planteado actualmente en torno al Veedor. Un funcionario que en materia moral prefirió el exceso que el defecto, lo que automáticamente dividió a la opinión en dos bandos: el de quienes lo ven como un héroe, y el de quienes lo ven como un loco.
Uno puede estar en uno u otro bando. Considerar que el Veedor le ha hecho un aporte invaluable al bien general, al ciudadano común, al haber logrado poner al país a debatir el tema del manejo de los dineros públicos, y a que se haya llegado a considerar como un peligro la existencia de un Veedor que sí ve, en un país acostumbrado a ver por donde es que se roban la plata.
Pero también se puede pertenecer al bando de los que consideran que se enloqueció en el cargo, que lo pusieron ahí fue para que cuidara que los dineros públicos no se utilizaran electoralmente, pero no para paralizar la administración pública, la educación, los hospitales, y depronto hasta las candidaturas presidenciales, si los candidatos no le rinden cuenta satisfactorias de sus presupuestos de campaña.
Pero en medio de estos bandos se atravesó la única herramienta que no podía servir para destituir al Veedor: un pequeño grupo de magistrados legidos políticamente por el congreso, en un espectáculo que el país vio horrorizado a través de la televisión, y sobre cuyas hojas de vida profesionales recaen, en su mayoría, reparos de opinión que los compara con pinches de cocina que de la noche a la mañana pasaron a ser "chefs".
Así como los pinches de cocina tienen por delante mucho camino por recorrer en materia de dominar el arte de los ingredientes, de la forma de mezclarlos y de la cantidad ideal en cada receta, a los magistrados de la sala disciplinaria del consejo Superior de la Judicatura también. Concretamente el caso del Veedor, resultó imposible de digerir.
Sacándolo del lenguaje culinario, los pinches de la sala disciplinaria se inventaron la competencia, se inventaron una culpa y finalmente se inventaron una sanción.
Se inventaron la competencia, por que la Constitución sólo se la asigna para juzgar jueces y magistrados, y el Veedor no es ni lo uno ni lo otro: ni siquiera pertenece a alguna de las tres ramas del poder público, si no que posee algo que se denomina fuero constitucional, que no lo coloca ni por encima ni por debajo de ningún funcionario del estado, si no simplemente al lado, con la función específica de impedir que la platicas públicas se gasten en las cmpañas electorales.
Se inventaron la sanción, porque es dificil sostener que pueda haber excesos cuando se vigila que no se roben un dinero. Se alega que el Veedor congeló ilegalmente, después de las elecciones, los fondos del Icetex. Pero se necesita ser muy corto de vista para no ver como los dineros públicos se pueden robar con fiens políticos antes y depués de las elecciones. En el caso concreto del Icetex, su entonces gerente, Victor Reyes Morris se lavó las manos de responsabilidad nombrando a los congresistas "gestores" de los dineros del organismo, con lo cual se restableció el vaso comunicante entre los congresistas y los auxilios, que la constituyente había dejado interrumpido. No podemos ni pretendemos sostener que todos los congresistas se roban los dineros de las becas. Pero como las brujas, que las hay las hay. ¿Que diferencia hay entre robarse las becas antes de las elecciones, o después? Eso fue lo que quiso trancar el Veedor. Para algunos hizo lo que debía, otros piensan que se extralimitó. Lo que resulta por lo menos incomodo en el episodio es que los congresistas hayan elegido a los autores del fallo que destituye al Procurador por haberles cortado el chorro a los congresistas. Un claro círculo vicioso.
Y finalmente se inventaron la sanción, oínganlo bien, por analogía: como la Constitución equipara al Procurador al Veedor en algunos aspectos -no necesariamente en este le aplicaron a García una norma que les permite destituir al Procurador. Y como si esto no fuera lo suficiente cuestionable, resultó que la norma de la analogía había sido declarada inconstitucional por la Corte Constitucional. ¿Es posible imaginarse una receta con más ingredientes mal mezclados?
Lamentablemente, es mi parecer, el Veedor será finalmente destituido , porque el Presidente no puede controvertir la juridicidad del fallo del Consejo de la Judicatura. Pero el costo político de Gaviria será inmenso. Ya hay quienes empiezan a sugerir injustamente que esto significaría una destitución del investigado a investigador, sin comprender que al Presidente no le queda otra salida.
Lo que es una lástima es que Gaviria haya quedado obligado a ello por un fallo que le repugna tanto a la opinión.-

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