Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2002/05/20 00:00

Un libro de las sombras

La pregunta del millón es sólo una: ¿A quién los autores le hicieron el mandado de escribirlo? ¿Por qué tanto afán, tanta falta de rigor?

Un libro de las sombras

No pensaba leermelo: ya con lo publicado por Newsweek, de pluma de un periodista gringo que se acercó al candidato Alvaro Uribe con el anzuelo de una entrevista, cuando lo que se proponía era escribir una “biografía no autorizada”, era suficiente motivo para creer que su autor, Joseph Contreras, traía muy graves ideas preconcebidas sobre quien muy probablemente gobernará a Colombia durante los próximos cuatro años.

Y peor aún: se decía por ahí que el libro contra Uribe estaría asesorado por el columnista Fernando Garavito, mejor conocido como ‘El Moscorrofio’, tristemente célebre por su defensa a Samper en el proceso 8.000 a cambio de un cargo diplomático de segunda categoría en Portugal. Su nombre aparece mencionado de manera un tanto vergonzante en su interior.

Pero claro: la naturaleza humana es flaca. No fue sino que el propietario de la Librería Nacional anunciara que no iba a vender el libro para que yo saliera cual ráfaga a comprarlo en la Panamericana. ¿Qué más podría ser revelado que aún no se haya debatido públicamente del pasado del señor Alvaro Uribe?

La única revelación del libro es que según Contreras, pero puesto en palabras de otro, “a Uribe lo sacaron de la Alcaldía de Antioquia por narcotraficante”: el episodio habría consistido en que el entonces Alcalde se reunió en la clandestinidad con Escobar, los Ochoa, Lehder y Rodríguez Gacha. “No se ha podido precisar muy bien la fecha, pero debió ser a finales de 1982”, dice Contreras. “Al presidente Betancur no le quedó otro camino: ordenó que sacaran a Uribe de la Alcaldía”.

Me dicen que BB niega esta versión. Al momento de escribir esta columna no había tenido oportunidad de preguntárselo en persona. Pero distinto de este incidente que desconocíamos, el resto del libro está basado en una información recogida de afán, desordenada, medio zampada, sustraída de archivos de la Fiscalía, del Cinep, de diversas ONG. Con base en ella se puede hacer un cuadro medio caótico de los problemas de Colombia en los últimos 20 años, frente a los cuales Contreras obliga a ser responsable del agravamiento de la situación nacional.

La pregunta del millón es sólo una: ¿A quién le hacen los autores del libro el mandado de escribirlo? ¿Por qué tanto afán, tanta premura, tanta falta de rigor periodístico? En tres ocasiones, páginas 157, 164 y 168, los autores del libro reemplazan con una triple XXX la ausencia de un dato que no pudieron conseguir a última hora, como “la última vez, en XXX, cuando Uribe fue a su hacienda de Córdoba”... “esa propiedad, es el comentario general de la región, está vigilada por paramilitares de Mancuso...”.

Extraño en un periodista como Contreras, cuya hoja de vida sugiere a un escritor sólido, sesudo, estudioso: Magna Cum Laude de la Universidad de Harvard, y Master of Science del London School of Economics, actualmente es el director responsable para América Latina de la revista Newsweek.

Este era el perfil que yo tenía de él antes del libro. Pero a raíz de su publicación he preguntado por ahí acerca de su personalidad, para intentar descubrir qué hay detrás de la publicación afanada de este libro que es más oscuro que su propio titular, El señor de las sombras. Fuentes consultadas por esta columnista en la embajada de Estados Unidos lo califican de “propenso al show y al protagonismo”, mientras algunos de sus colegas norteamericanos aseguran que es “poco serio y un poquito locato”.

Generalmente, las ‘biografías no autorizadas’ se enmarcan en parámetros del jet set o tienden claramente al full disclosure de un personaje por razones políticas.

Para comenzar, este libro no tiene interés sino en Colombia, y eso en quienes por animadversión a Uribe logren superar la aburridísima recopilación de datos que contiene. Es obvio que detrás está movido por un interés político y electoral que es la explicación de que haya salido dos semanas antes de las elecciones.

Un cotizado jefe editorial de Newsweek no puede haber desarrollado de la noche a la mañana un odio con propósitos de exterminio contra un candidato presidencial colombiano, habiendo por ahí tanto tema que podría acapararle su tiempo, o por lo menos pudo haber esperado para hacer una biografía mejor documentada de Uribe, así no coincidiera necesariamente con la época electoral.

Por eso la última pregunta: Si no sabemos quién o qué está detrás de este libro, ¿por lo menos podemos preguntar quién lo pagó?

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