Viernes, 20 de enero de 2017

| 2001/11/05 00:00

Un mundo feliz

Sospecho que Peñalosa les llegó a muchos lectores. Y es que su texto es algo más que una elegía. Es un diagnóstico sobre el país y una propuesta para cambiarlo

Un mundo feliz

Por estos días publicó SEMANA un ensayo optimista y poético de Enrique Peñalosa sobre el país que tendremos en el año 2025.

Yo estoy de acuerdo con Peñalosa. ¡Qué bella sería Colombia sin guerrilla, sin narcos, sin crimen y sin corrupción, pero llena de empresas multinacionales que —atraídas por la seguridad— crean empleo y pagan impuestos para que el Estado invierta en los más pobres, mientras “cientos de miles de turistas” visitan ciudades donde ya no existen ni los barrios piratas ni los trancones, o se pasean “a campo traviesa por entre ciclorrutas y senderos”.

Sospecho que Peñalosa le llegó a muchos lectores. Y es que su texto es algo más que una elegía. Es un diagnóstico sobre el país y una propuesta para cambiarlo: el diagnóstico y la propuesta que uno entreoye en los cocteles, porque refleja el sentir de muchos “ejecutivos” y “ejecutivas” jóvenes y no tan jóvenes. Así que debo dejar pasar la poesía del ex alcalde y mirar más de cerca su argumento. Es este:

—El principal problema de Colombia es la inseguridad. Pero la paz no vendrá de negociar, sino de adoptar “una verdadera legislación de guerra”, del “apoyo del exterior”, y de que “derrotemos las minorías violentas... en una guerra que será dolorosa pero unirá el país en todos los estratos”.

—El narcotráfico disminuirá porque la represión lo hará migrar a otros países y porque de aquí a 20 años el consumo se habrá legalizado.

—La delincuencia habrá bajado porque “construimos gran cantidad de cárceles”, “sancionamos las contravenciones”, “eliminamos la legislación de menores” y las armas “se prohibieron totalmente”.

—La corrupción cedió porque, a base de educación política, “los elegidos fueron cada vez más capaces y menos rapaces”.

—Entonces regresarán los emigrados, florecerá la inversión y habrá empleo a dos manos. Con grandes bancos de tierra y grandes proyectos educativos, el Estado hará “felices” a los pobres, sin “perturbar la propiedad privada” y sin que crezca la burocracia. Y claro: transmilenios, ciclorrutas y parques hermosearán la vida de todos los ciudadanos.

Perfecto. Pero, en estas condiciones, yo ya no logro estar de acuerdo con Peñalosa. No tanto porque nos haya salido poeta y ultragodo, sino porque su propuesta ni tiene lógica ni arregla el problema.

—En efecto: probablemente sí vamos hacia una guerra integral. Pero ella no unirá “al país en todos sus estamentos”, sino precisamente lo contrario. Y mientras “todos” nos unimos contra la guerrilla, ¿quién va a pelear contra los paras?

—Van 30 años de reprimir el narco sin que “migre” a otros países. Y Colombia necesita que legalicen la producción y exportación de drogas, no su consumo.

—La justicia penal tiene tres patas: cárceles, jueces y (más que todo) prevención. Así que la primera no sirve sola, y menos si se trata de encarcelar a todo mundo.

—Los pobres son clientelistas por necesidad y los ricos son rentistas por tradición. Esto, más que la “educación política”, hace y hará que los “rapaces” sigan siendo elegidos.

—Sobre todo, no bastará la paz para que el país se llene de inversionistas y de turistas. La seguridad es una condición necesaria, pero no suficiente, de la competitividad. Colombia sin guerrilla sería más o menos lo mismo que Venezuela o Ecuador, otro país en desarrollo donde las divisas entran y salen, donde campea la desigualdad, donde el neoliberalismo ya se ensayó, donde el Estado no “hace felices” a los pobres, y donde se construye un Transmilenio pero se deja en la quiebra al alcalde que sigue.

No digo esto por echarle vainas a un gran gerente o a un presidente en ciernes. Lo digo porque su fórmula de mucha bala, pocos políticos y muchos místeres es sumamente popular en los cocteles y sumamente dañosa para los países que la aplicaron.

!Ojalá pues que Enrique aproveche estos meses en la Universidad de Nueva York para aprender un poco de historia y desaprender un poco de finanzas!

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