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Opinión

  • | 2002/10/13 00:00

    Un nuevo código

    El concejal David Luna opina sobre el nuevo Código de Policía presentado por la administración distrital al Concejo. Con una nueva visión menos represiva, el proyecto es visto como uno de los grandes legados que dejará a la ciudadel alcalde de Bogotá Antanas Mockus.

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Apartándose del estilo de los juristas ortodoxos, la Administración Distrital presentó ante el Concejo de Bogotá una nueva visión de Código de Policía, en donde la construcción de convivencia espontánea y la corresponsabilidad entre las autoridades y los ciudadanos, reemplazaron el carácter represivo y eminentemente sancionatorio de códigos anteriores.

Este enfoque pedagógico que incluye además campañas educativas para su divulgación, logrará que los bogotanos entendamos y aceptemos voluntariamente las normas, nos sintamos responsables de su cumplimiento y nos autorregulemos.

El carácter represor, impositivo y sancionatorio, muy de moda por estos días, probó no ser efectivo. Así lo demuestran las más de 100 querellas que en promedio se presentan semanalmente en cada estación de policía.

La iniciativa llega en un momento en el que el actual código de policía se muestra incapaz de producir un cambio real en la sociedad y donde su obsolescencia es cada día más evidente. Un ejemplo crítico es la vigencia de las multas fijadas hace 32 años, cuyo monto solo puede oscilar entre 50 y 100 pesos, cifras absurdas para la realidad actual de la capital y poco persuasivas para los ciudadanos.

Y es que nuestra ciudad ha sufrido un cambio radical en las últimas administraciones y requiere una normatividad acorde con ese desarrollo. Obras de gran importancia social como las alamedas, las ciclorrutas y el sistema de transporte Transmilenio, no están contempladas hoy en el código de policía. Por esto, es un gran logro que el proyecto de nuevo código involucre esos iconos urbanos, con miras a garantizar que los ciudadanos los usen de manera adecuada, fijando algunos comportamientos que favorezcan la convivencia en esta nueva ciudad.

Por la importancia que reviste la expedición del nuevo código, el Alcalde Mayor debe ejercer con fuerza el liderazgo necesario para impulsar su aprobación, pues este va a ser su único gran legado para la ciudad y no es conveniente abandonarlo a la suerte del destino.

Mockus no puede olvidar que, gracias a su falta de voluntad política, Bogotá cuenta únicamente con 11 mil policías distribuidos en tres turnos (un uniformado por cada 14 manzanas), y que solo a través de la autorregulación generada por este modelo, podría garantizar la convivencia en todos los rincones y permitir que los pocos efectivos que hay se concentren en asuntos de seguridad, atendiendo a que solo el 3.6 % de los bogotanos consideran a su ciudad como segura.

El proyecto tiene sin duda puntos polémicos, como el de los vendedores ambulantes, la hora zanahoria vs. la hora optimista y la facultad discrecional que se le otorga a las autoridades de policía para escoger las medidas correctivas a imponer. Sin embargo, estos deben ser superados mediante propuestas innovadoras y de ninguna manera convertirse en obstáculo para sacar adelante el nuevo código.

Los dos primeros puntos son de competencia exclusiva del Alcalde Mayor y no tienen por qué ser tramitados en el Concejo. El tercer punto puede ser solucionado incluyendo dentro del proyecto la obligación de la Alcaldía Mayor de capacitar a las autoridades de policía en la aplicación de los criterios contenidos en el código, de tal manera que se escojan adecuadamente las sanciones a imponer. Además, se propone la creación de la Boleta Cívica, figura semejante a los comparendos de tránsito, que servirá como soporte escrito para que los ciudadanos puedan controvertir la imposición de esas medidas.

Hay que apostarle a esta iniciativa, concentrar los esfuerzos en perfeccionarla y asumir un liderazgo para que, como ha sucedido a nivel nacional, no se posponga su aprobación. Bogotá está a tiempo de cambiar su rumbo y necesita el apoyo y la participación activa de la ciudadanía en la expedición del nuevo código de policía.

* Concejal de Bogotá
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