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Opinión

  • | 2011/01/17 00:00

    Un patriota al frente de la diplomacia brasileña

    Brasil buscará profundizar la integración latinoamericana a través de una consistencia mayor de MERCOSUR y la consolidación de UNASUR como un actor de mayor cooperación y coordinación de políticas.

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La recién posicionada presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, cuenta con un diplomático de carrera, Antonio de Aguiar Patriota, al frente de la política exterior de su gobierno. El nuevo canciller de Brasil había ocupado durante los dos últimos años el cargo de secretario general (viceministro) de Itamaraty (cancillería brasileña) y, por tanto, con su nombramiento se respetaron dos tradiciones de la diplomacia del vecino país: el carácter profesional de sus cuadros y la línea de sucesión natural para ocupar la cartera de exteriores.

Veamos, entonces, a grandes pinceladas quién es el nuevo Canciller de Brasil. Patriota, luego de obtener un diploma en filosofía de la Universidad de Ginebra en 1975, realizó su curso de preparación para la carrera diplomática en el Instituto Rio Branco, en donde se destacó como el mejor estudiante de su promoción. Desde entonces, Patriota ha tenido una descollante carrera en el servicio diplomático brasileño tanto en el exterior como en la estructura estratégica de Itamaraty.

En este orden de ideas, podemos destacar algunos hitos de su carrera: se desempeño, en 1994, como ministro consejero de la Misión Permanente de Nueva York en la ONU, ocupando luego el mismo cargo en Ginebra entre los años 1999 y 2003. De regreso a Brasilia en 2004, ejerció la jefatura de Gabinete del ministro, luego la de subsecretario general de Política y fue ascendido, finalmente, al rango de embajador. Dicho cargo lo ejerció en Estados Unidos del 2007 al 2009. Además, ha publicado textos importantes en el ámbito de las relaciones internacionales, tales como el libro: El Consejo de Seguridad después de la Guerra del Golfo.

Con la llegada de Patriota al cargo más alto de Itamaraty, se han generado muchas expectativas tanto en Brasil como en otras latitudes. Ya desde antes de su confirmación por parte de la presidenta Rousseff, algunos comentaristas brasileños señalaban que Patriota no tenía el perfil ideológico de Amorin y, por tanto, debido a su profesionalismo y pragmatismo representaba el regreso de la esencia de la diplomacia brasileña. A dichos pronósticos se suman las expectativas generadas por Roussef en sus primeras entrevistas en torno a los posibles cambios en el rumbo de la política exterior brasileña.

Sin embargo, a pesar de las expectativas arriba señaladas, creemos que no habrá cambios sustanciales en las estrategias que han marcado el curso de la política exterior brasileña en la última década. Es decir, habrá algunos ajustes de estilo, menos protagonismo presidencial, mayor margen de acción para la diplomacia, se redefinirá quizá el relacionamiento con algunos países, tales como Irán, Venezuela y Bolivia, pero las grandes líneas de la política exterior, como política de estado, mantendrán su curso.

En consecuencia, y tal como lo señaló Patriota en su discurso de posesión, Brasil buscará profundizar la integración latinoamericana a través de una consistencia mayor de MERCOSUR y la consolidación de UNASUR como un actor de mayor cooperación y coordinación de políticas. En este contexto, el nuevo rol que ha asumido Colombia en la región, luego del cambio de rumbo realizado por el presidente Santos en la política exterior, la califica como un socio clave de Brasil en dicha empresa.

Asimismo, Patriota habló de la profundización del diálogo global de tú a tú con EEUU y la asociación estratégica con la Unión Europa; y de fortalecer sus alianzas con China, India, Rusia y Sudáfrica. Además, constituyen prioridades el fortalecimiento de las relaciones Sur-Sur y del multilateralismo, la reforma de los sistemas de gobernaza global, tales como la búsqueda de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y la redistribución de poder en organizaciones como el FMI y la OMC. En fin, se mantendrá el rumbo de Brasil hacia la definición de su rol como jugador global en un sistema mundial que avanza hacia un orden multipolar.

* Director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana y Editor de la Revista Papel Político.
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