Viernes, 20 de enero de 2017

| 1985/09/02 00:00

UN PELIGROSO JUEGO DE AJEDREZ

UN PELIGROSO JUEGO DE AJEDREZ

Poco a poco la televisión colombiana se ha ido transformando en un inmenso tablero de ajedrez donde el que haga la jugada más hábil gana uno o varios puntos en la Nielsen.
Todo comenzó con el horario de los viernes a las 10:30 de la noche. Un horario premiado (por ser comienzo de week-end) que había entrado en un extraño letargo a pesar de exhibir en ambas cadenas series tan importantes como Crónicas de gansters y Los profesionales cuyo rating sumado no alcanzaba una docena de puntos. Expertos en mercadeo atribuyeron el fenómeno "al vacío creado por una muela cultural de media hora llamada Cuentos latinoamericanos y transmitida por Audiovisuales".
Para sortear el obstáculo se unieron dos horarios con el objeto de programar un telecine que resultó ser Los ricos también lloran, telenovela mexicana de comprobada aceptación popular. El Juego, pues, comenzó con un movimiento digno del maestro Karpov dirigido en este caso por la publicista Mercy Mesa. Mercy debió pensar en esa inmensa población de colombianos adictos a las telenovelas que por una u otra causa no tienen cómo salir a divertirse y se quedan aburridos en su casa esperando que termine el viernes cultural. Tal vez hasta ese momento a nadie se le había ocurrido utilizar una serie programada para transmitirse por entregas como un espectáculo unitario con duración de hora y media. El experimento era arriesgado, pero funcionó de suerte que al cabo de dos meses Los ricos ya ocupaban primeros lugares de sintonía. Tan curioso fenómeno atrajo la atención de los programadores quienes a partir de ese momento vieron en las telenovelas "fichas de la suerte" y empezaron a utilizarlas (con la anuencia de Inravisión) para darle mate al enfrentado.
Fue así como llegaron al país Viviana y Leonela dos damas de revuelta cabellera enredadas en azarosos problemas sentimentales. Venían a cumplir una misión precisa: rescatar los horarios que series como Hotel y La justicia de McClain habían dejado agonizar. Pero no llegaron solas, en vuelo paralelo, aterrizaba La fiera cuya historia de amor y dolor prometía acabar con la amenaza que en otras épocas fue para su enfrentado la serie Los magníficos.
Sucedió entonces, al menos en los horarios de la noche, lo que había pronosticado ya Fernando Gómez Agudelo cuando dijo que una tabla de salvación mal utilizada podía terminar por ahogarlos a todos. La metáfora es perfecta para el caso y me recuerda -quizás por asociación con el reciente accidente de la Fac -el caso de aquel piloto cuyo avión cayó en el mar unos minutos después de haber decolado. El aparato no se hundió totalmente lo que permitió que algunos pasajeros salieran a la superficie para esperar los botes de rescate. Contaba uno de los sobrevivientes que el capitán deseando tal vez tranquilizar los ánimos, empezó a hablarles con mucha vehemencia, exhortándolos a guardar calma. La reacción colectiva fue entonces agarrarse de él con tal fuerza e histeria que todos en bloque se hundieron. Algo así está sucediendo en nuestra T.V.
Sólo hay una diferencia, la muerte de la telenovela colombiana va más lenta, y no es tan evidente como en el trágico caso del piloto referido.
La proliferación de telenovelas en diferentes días y horarios, ha cambiado los hábitos televisivos de los colombianos. Es un asunto de comodidad, se lo he oído comentar a muchas señoras, ya no hay necesidad de trasnocharse todos los días para seguir una historia. Tenemos telenovelas los viernes, los sábados y hasta los domingos. Las hay al mediodía, por la tarde, antes y después de la comida. Hasta se puede elegir nacionalidad (mexicanas, brasileñas, venezolanas, argentinas...)
La telenovela como producto nacional que sirve de apoyo a la economía de una empresa programadora ha perdido piso y la culpa de esta situación que es grave en términos de productividad, la tiene Inravisión por haber permitido este juego de ajedrez.
Un ejemplo claro son las telenovelas de las diez de la noche. No me interesa discutir aquí ni sus méritos ni sus fallas pero queda claro que entre las dos no logran el rating que hace unos años tenía un solo canal. ¿Por qué? Habrá quien critica la calidad, el tema, el desarrollo. Honestamente creo que ese no es el problema. Hay series mil veces peores que se pasan en otro horario y logran un promedio de sintonía. Lo que sucede es que horarios colonizados se están descolonizando por efecto del conjunto. Los hechos no se pueden mirar de una manera aislada.
De seguir el asunto como va, muy pronto estaremos haciendo un entierro de segunda al que en otra época fuera el mejor horario de la televisión nacional.

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