Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1992/08/10 00:00

UN PREMIO PARA UN IDIOTA

Lo que es prácticamente inaudito es trabajar por la paz desde el terreno ya escogido Vázquez Carrizosa: la defensa de los derechos humanos .

UN PREMIO PARA UN IDIOTA

POSTULAN PARA EL PREMIO NOBEL DE LA Paz a Alfredo Vázquez Carrizosa, presidente del Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos de Colombia. Ya era hora: por fín proponen para el Nobel de la Paz el nombre de alguien que ha trabajado por la paz. Lo insólito del caso merece un comentario. Pero más lo merece todavía lo insólito del personaje.
Trabajar por la paz es, de entrada, cosa poco corriente en Colombia, tan satisfecha con sus guerras, tan complacida en su violencia. Aqui se puede hablar de paz los primeros en hacerlo son quienes hacen la guerra. Pero pretender cuajar la palabrería en hechos esta mal visto, suele ser castigado: lo sabe en su propia carne Belisario Betancur, quien por haberse metido en ese berenjenal se convirtió en el único ex presidente colombiano al que nadie le hace el menor caso. Y lo que es prácticamente inaudito es trabajar por la paz desde el terreno que ha escogido desde hace más de 10 años Alfredo Vázquez Carrizosa que es el de la defensa de los derechos humanos.

Porque el de los derechos humanos es un tema que crispa. Va a contrapelo de la costumbre en un país como el nuestro, donde la violación de los derechos humanos constituye un instrumento fundamental y privilegiado de la actividad política, sea cual sea su signo. Violarlos mediante el secuestro, por ejemplo- sirve en Colombia para hacer la revolución, o para pretender que se la hace. Y violarlos forma parte rutinaria de la defensa de las instituciones, mediante la tortura, la "desaparición", o el simple asesinato. No sólo es rutinario (como lo indica el propio adjetivo "permanente" del Comité de Vázquez Carrizosa), sino que además es tenido por legítimo, con el argumento de que el de enfrente hace otro tanto: por justo, puesto, que el fin justifica los medios; y por eficaz: los partes de victoria se miden en muertos.

Por eso quien defiende los derechos humanos es considerado en Colombia subversivo o delincuente, o, en el mejor de los casos, "idiota útil" manipulado por los subversivos y los delincuentes. Se lo acusa de ser enemigo del sistema. Y si esa acusación puede ser peligrosa -como lo muestra, por ejemplo, el asesinato de Hector Abad Gómez lo más grave es que es cierta. Porque el sistema que impera en Colombia esta basado en la práctica en la violación de los derechos humanos: a la vida, a la libertad, a la tierra. Quien lo defiende es, objetivamente, un enemigo del sistema.
¿Y por qué Vázquez Carrizosa, un hombre venido de la entraña misma del sistema tanto por sus orígenes sociales como por su carrera política, que lo llevó inclusive a ocupar la Cancilleria en un gobierno del Frente Nacional, se ha convertido en un enemigo del sistema? Desde el propio sistema no han cesado de reprocharsela: loco, payaso, resentido. Idiota útil. ¿Por qué, si no, iba a ocuparse alguien como el, que no es ni ha sido nunca un miserable ni un perseguido, de que no sean perseguidos ni asesinados ni torturados los miserables?
Pues lo hace porque tiene una determinada concepción de la justicia. Una concepción abstracta, definida precisamente por los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa: la justicia es para todos, y todos son iguales ante la justicia.
Pero, a la vez, una concepción muy concreta: la justicia es para quienes sufren la injusticia, y los derechos para quienes no los tienen. Lo cual, en un país cuya realidad pertenece al "Ancien Régime" de antes de la Revolución y los Derechos, un país que defiende las desigualdades por encima de la igualdad y se estructura en torno al privilegio, y no a los derechos, convierte a Vázquez Carrizosa -objetivamente- en un idiota. Su idiotez lo distingue de otros juristas, políticos y periodistas de su generación y de su origen social, para quienes justicia y derehos son meras entelequias retóricas que no les impiden acomodarse a la práctica de la injusticia. Vázquez Carrizosa tiene lo que les falta a ellos coherencia. Una coherencia cimentada en la fuerza de carácter, en la integridad y en el valor civil, que lo lleva a derivar de sus convicciones una acción práctica, ejemplificada en esos 10 años de entrega a un oficio tan terrible como el de presidir su Comité: el oficio de recopilador de atrocidas.
No le darán el premio de la Paz por eso: se lo ganará otro, más avispado que él. Pero en Colombia necesitamos muchos idiotas asi. -

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