Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/07/11 00:00

Una epopeya militar y un homenaje a los derechos humanos

La Operación Jaque es la demostración expresa y contundente que el respeto por los derechos humanos y las normas humanitarias son de la esencia de la Fuerza Pública colombiana y se han interiorizado de manera general.

Una epopeya militar y un homenaje a los derechos humanos

“Sintámonos orgullosos de nuestro Ejército que respeta la vida de sus enemigos", se le oyó decir a la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, el día de su liberación. Nada más satisfactorio y emocionante para una Fuerza Pública legítima como la colombiana, que escuchar estas palabras de quien después de haber padecido los tratos más crueles e inhumanos por casi siete años, regresa a la libertad gracias a una magistral operación militar que ante todo privilegió la vida, no sólo de los secuestrados, sino que con gran honor y respeto por la dignidad humana, respetó la integridad de los enemigos de la paz.

Hablar de la Operación Jaque significa hacer alusión a una de las principales estratagemas de la guerra: de acuerdo con los planteamientos de Sun Tzu, la inteligencia, el manejo y el dominio del arte de la guerra son la clave para llevar al enemigo a la derrota. Esta derrota no necesariamente ha de ser en el área de operaciones, el doblegar la voluntad de lucha del adversario así esta se dé sin el disparo de un solo cañón mostrará la grandeza del general. La excelencia está en aquellos que someten al enemigo sin entrar en combate.

La exquisita planeación de esta operación, que terminó con el rescate de quince secuestrados cumpliendo con el derecho internacional humanitario y los derechos humanos es una demostración fehaciente del compromiso de la Fuerza Pública en el cumplimiento de la constitución y la ley. Neutralizar a dos cabecillas de la organización criminal Farc, respetando su vida e integridad, no es fruto del azar. Es la demostración del profesionalismo y del compromiso de quienes un día juraron hasta entregar la vida por la defensa de la patria y las instituciones democráticas.
 
Dejar en tierra sanos y salvos a más de sesenta integrantes del grupo armado ilegal, a quienes con facilidad se hubiera podido dar de baja, teniendo en cuenta la ventaja táctica y los medios militares disponibles, es una demostración incuestionable del honor, de la valentía y del coraje de quienes integran la institución militar y participaron en esta histórica operación.

Es esta una oportunidad propicia para recordar a la opinión pública nacional e internacional, que la Fuerza Pública colombiana y sus comandantes, son personas de honor. No hay, como señalan algunos, una política sistemática de violación a los derechos humanos. Es claro que el conocimiento por parte de los miembros de la Fuerza Pública de los principios y deberes propios del DIH y de los derechos humanos es amplio y profundo. El respeto por esta norma universal en cumplimiento de las operaciones que se adelantan, resulta ser la regla y no la excepción. “Hoy las Fuerzas Armadas de Colombia, el Ejército de la patria, nuestros soldados y policías, ingresan a la excelsa nómina de la historia de los héroes de la humanidad. Han escrito el nombre de Colombia en molde de oro en el mundo democrático”, dijo el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.

La confrontación que ha vivido Colombia a lo largo de estos últimos cuarenta y tres años no ha sido para nada fácil, el enemigo ha sido astuto y se ha valido de todas las bondades para delinquir en una democracia garantista como la colombiana. Muchos han sido los engaños, los pretextos y las artimañas utilizadas para pretender deslegitimar el accionar de la Fuerza Pública.

Conocedor de esta realidad y consciente de que la legitimidad es el centro de gravedad de la institución militar y policial, el Ministerio de Defensa expidió la Política Integral de Derechos Humanos, que es el marco jurídico y la hoja de ruta que rige el accionar institucional. La Operación Jaque es la demostración expresa y contundente que el respeto por los derechos humanos y las normas humanitarias son de la esencia de la Fuerza Pública colombiana y se han interiorizado de manera general.

No se pretende ni mucho menos con este escrito, desconocer ni negar, posibles errores y excesos del pasado. Enfrentar grupos armados ilegales, terroristas y despiadados como los que ha tenido Colombia demandan un esfuerzo especial para evitar incurrir en acciones reprochables y posiblemente ilegales. A nadie beneficia más que a la propia institución, que se investiguen y lleven hasta las últimas instancias judiciales aquellos casos que han puesto en duda la legalidad de una acción militar o policial. La política institucional es clara y contundente al establecer cero tolerancia frente a las violaciones a los derechos humanos o infracciones al DIH por parte de quienes integran la Fuerza Pública.

La Política Integral de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, ha sido la base del accionar institucional. La operación del 2 de julio de 2008 se planeó y ejecutó con total apego a los derechos humanos y al DIH. Es este el resultado del esfuerzo que en estos últimos años se ha realizado en materia de instrucción e incorporación de estos derechos en el planeamiento y desarrollo operacional.
 
Hoy más que nunca quienes integran la institución militar y policial son conscientes de que el único camino viable para conseguir la victoria, derrotar al enemigo y recobrar la paz es respetándo los derechos humanos y el DIH. Las reglas de enfrentamiento, los asesores jurídicos operacionales, las lecciones aprendidas y otras estrategias adoptadas desde el Ministerio de Defensa y los comandos de las fuerzas, hacen parte de las herramientas utilizadas para hacer realidad este logro.

Las operaciones militares exitosas en la etapa de consolidación de la Política de Seguridad Democrática, requieren de mucha inteligencia, planeación y quirúrgica ejecución. La Fuerza Pública colombiana sabe que se está en “el fin del fin”, próximo a la victoria. El enemigo de la patria herido, hace y hará todo lo posible, por afectar nuestro baluarte más sagrado, la legitimidad. Somos la Fuerza Pública que obtendrá la paz para Colombia y a la vez mantendremos la credibilidad, el respeto y el amor de los colombianos y la comunidad Internacional. Jaque a las Farc.


*Director de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa

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