Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/04/07 00:00

Una meta lejana

Germán Verdugo asegura que a pesar de que el cumplimiento de la meta de inflación para 2007 está en riesgo, el Emisor está haciendo bien la tarea para controlarla en el mediano plazo.

Una meta lejana

La cifra de inflación de marzo no deja de ser preocupante, a pesar de estar explicada, en gran medida, por el fuerte incremento en los precios de los alimentos. Una inflación de 5,78 por ciento no se observaba desde noviembre de 2004, mientras que la inflación acumulada en los tres primeros meses de 2007 ya se ubica en 3,18 por ciento, que es también el acumulado más alto desde el primer trimestre de 2003.

Desde el año 2000 entre enero y marzo se ha generado en promedio el 52 por ciento de la inflación anual. Sin embargo, esta proporción muy probablemente será más alta en 2007 por el fenómeno del Niño, que afectó negativamente la oferta de alimentos. De todas formas, en el mejor de los casos, los resultados del primer trimestre pueden llevar a que la inflación termine 2007 levemente por encima de 5 por ciento. Esta situación implica que se supere ampliamente el rango meta establecido por el Banco de la República entre 3,5 por ciento y 4,5 por ciento.

El mayor costo del reciente comportamiento de la inflación podría asumirlo el Emisor, puesto que el alto riesgo de incumplir la meta este año generaría una disminución importante en la credibilidad de sus medidas para controlar la inflación. Por eso es importante que las medidas del Emisor para controlar la inflación sean efectivas y consistentes con la dinámica económica.

Es cierto que los precios de los alimentos han tenido un aporte sin precedentes, puesto que del 3,18 por ciento acumulado de inflación en el primer trimestre, 58 por ciento ha sido explicado por este rubro, mientras que durante el mismo lapso en años anteriores su aporte no había superado el 45 por ciento. Al mismo tiempo, la inflación sin alimentos, medida que busca filtrar sólo los componentes de inflación asociados a presiones de la demanda agregada (mayores precios por mayor consumo), continúa con tendencia alcista desde octubre de 2006.

Sin embargo, el repunte de este indicador se ha empezado a moderar, ya que del 0,69 por ciento de incremento entre octubre y marzo (pasó de 3,69 por ciento a 4,38 por ciento) en el último mes apenas tuvo un alza de 0,06 por ciento. Este hecho puede ser un primer indicio del efecto que puede tener el incremento de tasas de interés del Banco de la República iniciado en abril del año anterior. De todas formas, es evidente que el fuerte crecimiento del consumo y la alta utilización de la capacidad instalada en muchos sectores están generando presiones sobre los precios.

Ante tal situación, es plausible que por primera vez en muchos años en Colombia se esté realizando política monetaria contracíclica (subir tasas de interés cuando la economías van acelerando su crecimiento), lo cual debe permitir un control de la inflación en el mediano plazo sin lesionar el crecimiento. El Emisor ha disminuido el estímulo monetario al completar un incremento de 2,25 por ciento en la tasa de interés de intervención (la que cobra a los intermediarios financieros por prestarle liquidez a un día), medida reforzada la semana anterior con la apertura de operaciones de contracción que le permite tener un control más directo de la liquidez.

En conclusión, el Banco de la República está utilizando instrumentos adecuados para poner la inflación bajo cintura, aunque también corre un riesgo alto al insistir en mantener la defensa del tipo de cambio cuando los factores no se evidencian muy transitorios o coyunturales. Solucionar esta disyuntiva es fundamental para mantener la credibilidad del Emisor en la actual coyuntura.

* Germán R. Verdugo R. es director de Investigaciones Económicas de Correval S. A.

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