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Opinión

  • | 2011/04/05 00:00

    Una oportunidad para Haití

    La reconstrucción física de ese país requiere también de transformaciones importantes en su estructura territorial y política. La comunidad internacional debe acompañar ese proceso.

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Este miércoles se celebra la sesión especial del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Haití, bajo la Presidencia de Colombia. La comunidad internacional debe reforzar la coordinación de la cooperación internacional en ese país y fijar metas claras hacia su plena recuperación en el marco de la instalación del nuevo gobierno.

Hasta ahora, la recuperación de Haití avanza lenta y penosamente. Quedan todavía más de 600,000 personas en campamentos provisionales y muchas más están precariamente instaladas, principalmente en la hacinada Puerto Príncipe. Solo se ha avanzado con la remoción de algo más del 30% de los derrumbes producidos en el terrible terremoto de enero de 2010 y mucha de la ayuda prometida está pendiente de ser transferida. Por su parte, el gobierno de Haití no ha avanzado con la suficiente decisión en las medidas necesarias para la reconstrucción, como la titulación de tierras y la reforma del registro rural y urbano.

Otro problema serio es el de la seguridad. La labor de Naciones Unidas en el país, inevitablemente temporal y complementaria, requiere un cuerpo policial haitiano debidamente entrenado. Se han hecho avances importantes en esta tarea, incluyendo la profesionalización y de la fuerza y el aumento del número de policías. Estos avances no se deben perder, sino que pueden ser complementados con procesos de formación especializada, como el que se desarrolla con el apoyo de países latinoamericanos, incluyendo a Colombia y Chile. Mientras tanto, urge acelerar el proceso y seguir aumentando rápidamente el número de policías, para cubrir eficientemente el territorio. Hay que revisar las medidas de embargo de armas, que hacen que los muchos policías haitianos no tengan sino su bastón para operar.

La segunda vuelta en las elecciones presidenciales se ha realizado en un mejor ambiente que aquel que acompañó la primera, pero hace falta todavía esperar al 16 de abril para la confirmación del nuevo Presidente. A partir de ese momento empieza una carrera para que el nuevo Parlamento y el presidente se pongan de acuerdo en elegir un primer ministro competente y honesto, capaz de llevar adelante los cambios que están pendientes.

Uno de estos cambios constitucionales es muy importante. Se trata de garantizar los derechos de los haitianos que viven en la “diáspora” y promover su participación en los asuntos públicos. Más de 3 millones de haitianos viven en el exterior, principalmente en Canadá y los Estados Unidos. Dentro de ellos, hay muchos profesionales y empresarios competentes que pueden contribuir de mejor manera con la reconstrucción y el desarrollo del país. Otra reforma importante tiene que ver con la sincronización de los procesos electorales. Actualmente, Haití tiene que organizar elecciones casi anualmente, por los diferentes niveles de gobierno que tiene. Se trata de unificar dichos procesos para evitar gastos innecesarios y también para otorgarle al sistema político mayor continuidad y estabilidad.

Las tareas de reconstrucción física de Haití requieren ir de la mano con transformaciones importantes en su estructura territorial y política. La capital del país, seriamente afectada por el terremoto, no resiste una población mayor. Haití necesita descentralizarse y poblar mejor zonas productivas que no fueron afectadas por el terremoto.

La Misión de Naciones Unidas en Haití (Minustah) ha hecho un gran trabajo hasta ahora, pero hace falta mucho más. Principalmente, apoyar a las autoridades haitianas en sus esfuerzos por mejorar su estado de derecho. Las agencias de cooperación, públicas y privadas, deben ser más eficientes y coordinar mejor la ayuda para no desperdiciar recursos que son escasos. La Minustah, así reforzada, podrá contribuir al desarrollo político y económico de Haití y la comunidad internacional, liderada mañana por Colombia, podrá decirle a los haitianos que no los dejará en el olvido.


*Javier Ciurlizza es el director del Programa para América Latina y el Caribe. International Crisis Group
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