Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2013/01/05 00:00

¿Unidad nacional?

De la posibilidad de armar una nueva versión de la unidad nacional, que no esté pegada con babas, dependerá que Santos pueda salir con gloria en el 2018.

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Toda predicción en política es una necedad. Aún más en la política colombiana, en la que nuestros dirigentes cambian de partido y de parecer tan fácilmente como de calzoncillos. Sin embargo, hay sucesos que se vislumbran con mayor facilidad como, por ejemplo, las mutaciones que tendrá la dichosa ‘unidad nacional’ de cara a una posible reelección en el 2014.

Con dos partidos que quieren aspirante propio, una porción del gabinete que lleva in pectore una candidatura presidencial –lo que implica que Santos está durmiendo con el enemigo– y la posibilidad de que el uribismo se haga a un porcentaje importante de curules en el Congreso, Santos tendrá que buscarse nuevos ‘mejores amigos’ para recomponer su ‘unidad nacional’.

Y es que el Partido Verde, que estaba tan entusiasmado con este gobierno, comenzó a escurrírsele al presidente en su propósito de acompañarlo ciegamente a la reelección. Los niveles de santismo entre verdes como Enrique Peñalosa y Gilma Jiménez están más bien bajos, y a independientes como Ángela Robledo o John Sudarsky seguramente les suena más lanzarse a la Presidencia con candidato propio, que simplemente plegarse a uno.

El otro partido dentro del cual ya se comienzan a oír voces pidiendo retomar ‘la vocación de poder’ es el conservador. No dudo que personajes como el expresidente Andrés Pastrana insistan en que hay que promover un nombre auténticamente godo y no seguir colgados de líderes de origen liberal como llevan los azules desde hace 12 años, primero con Uribe y ahora con Santos. ¿Aparecerá quién se inmole en nombre del Partido Conservador en las próximas elecciones? ¡Seguro sí!, por lo que, el presidente en trance de ser reelegido puede tener dos bajas de partidos en su unidad nacional.

Les decía en la anterior columna que la reunificación del Partido Liberal y Cambio Radical parece inevitable y que si Juan Manuel Santos aspira a un segundo mandato, debe ser él quien lidere la fusión para demostrar auténtico liderazgo entre esas filas.

Allí tal vez cuente con el respaldo irrestricto de Simón Gaviria, y la verdad es que sería preferible para el presidente depositar su confianza en el joven político que en Germán Vargas Lleras, que puede terminar quedándose con el rojo reteñido que resulte de la unión entre el liberalismo y Cambio Radical.

El Partido de La U buscará este año un jefe único y si Santos quiere seguir quedándose con esa colectividad, tendrá que señalar un nombre en el que pueda confiar para esa dirección que no es ni el de Roy, ni el de Armandito ni el de Augusto Posada. Tal vez sí el de Gabriel Silva Luján.

De cualquier manera, la unidad nacional, como la conocemos hasta ahora, cambiará y en el oficio de rehacerla con presencia de caciques nacionales pero también con más participación del poder regional debería andar el ministro del Interior y por fuera del Ejecutivo un buen jefe de debate en el que Santos pueda confiar.

De la posibilidad de armar una nueva versión de la unidad nacional, que no esté pegada con babas, dependerá que Santos pueda salir con gloria en el 2018. Reelegirse en año y medio es fácil. Salir con el mismo prestigio de Uribe luego de dos mandatos es una tarea que con seguridad le quita el sueño algunas noches a un líder tan apegado a las encuestas como el actual.

Twitter @JoseMAcevedo 

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