Jueves, 25 de diciembre de 2014

| 2013/08/15 00:00

Universidad contra la diversidad

La Javeriana pasa de ser un espacio de construcción de conocimiento a uno de exclusión LGTB, fomentada por la jerarquía católica.

Foto: Archivo particular

La noción actual de universidad está asociada a la producción de conocimiento. En eso están de acuerdo el rector de la Pontificia Universidad Javeriana y el director del Instituto Pensar, un centro de estudios sociales y culturales que orienta su actividad hacia el fortalecimiento de la investigación interdisciplinar, con el fin de dar cuenta de dinámicas económicas, políticas, sociales y culturales. 

Dicho instituto está adscrito a la Vicerrectoría Académica de la Javeriana pero esto no ha sido suficiente para resistir el loby de la derecha católica y la presión mediática.

Para Pensar, el fomento y el fortalecimiento de una ciudadanía pluralista e incluyente es factor clave de su desarrollo institucional, por ello el denominado Ciclo Rosa Académico se ha realizado por 12 años –desde el 2001- bajo su auspicio. Este ciclo busca ser un “espacio para la difusión, discusión y reflexión sobre temáticas relacionadas con la diversidad sexual y de género, presentando proyectos, políticas y actividades artísticas sobre el tema”, según sus organizadores.

En su trayectoria, el Ciclo Rosa Académico (porque hay otro ciclo sobre cine con el mismo nombre) ha contado con la participacion de importantes investigadores y activistas provenientes de diferentes lugares del mundo. 

El sacerdote jesuita Alberto Múnera, director del Instituto Pensar, dio al portal ACI Prensa una entrevista. En ella el “periodista” pone de manera tendenciosa y de su cosecha, en mitad del texto, la frase “este evento, que promueve abiertamente el estilo de vida homosexual”. Sembró la cizaña que pronto recogieron algunos líderes cristianos.

En dicha nota, ACI preguntó a Múnera “por qué no se invitó al evento a alguien que pudiera explicar la enseñanza de la Iglesia con respecto a la homosexualidad”. El sacerdote respondió, con toda razón, que este "no es un ciclo para presentar la doctrina de la Iglesia" y señaló que "para eso está la Facultad de Teología".

Esta respuesta no fue suficiente. Por supuesto, la extrema derecha católica no dudó en arremeter contra el ciclo, la universidad, el Instituto Pensar, Múnera y hasta contra el mismo rector. Jesús Herrera, director de la organización Voto Católico, afirmó que “esto no es un espacio académico, en este foro no había lugar para el debate, además, no se puede entregar espacios de la Iglesia a quienes hacen promoción en contra de la ideología de la misma” y con esta falsa interpretación promovió el boicot.

Cabe aclarar al lector desprevenido que un foro es un debate sobre asuntos de interés ante un auditorio y que por supuesto un debate no implica necesariamente que, para que lo sea, la Iglesia debe participar, dado que lo que se busca es profundizar sobre las divergencias de pensamiento y acción frente a temas comunes. Evidentemente, como bien lo aclaró Múnera, la discución religiosa debe darse en una campo propicio para ello, como puede serlo la Facultad de Teología.

La Javeriana se distinguía por ser respetuosa de la diversidad de discursos: primero en un foro sobre paz y tolerancia (1995) y luego en su Revista Pastoral Xaveriana Volumen 3 Números ½, publicada por el sector de pastoral, vicerrectora universitaria (1996). 

Ya la universidad se había abierto a la discución de temas controversiales que necesariamente tienen que ver con la paz, como lo son los derechos humanos comprendidos como sexuales. Me invitó a hacer una ponencia sobre tolerancia y minorías sexuales y esta fue la primera publicación en Colombia que se interesó al rerspecto.

¿Es un retroceso la decisión de la universidad que el ciclo se realice en otro lugar? 

Es importante señalar que a esta discución se han sumado una serie de ires, venires, chantajes, amenzas e improperios que han creado el terreno propicio para que la universidad tome una determinación que va en detrimento de la misma definición de lo que debe ser una universidad. Es un retroceso.

829 firmas y una noticia tendenciosa fueron suficientes para movilizar la intervención del cardenal Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana CEC y arzobispo de Bogotá; y la del Nuncio Apostólico en el país, monseñor Ettore Balestrero. También se hizo que la Universidad Pontificia Javeriana decidiera parar, en su sede, la realización del evento. Esto muestra lo polarizada que está la derecha católica en el terma de los derechos de las minorías sexuales y de las mujeres en Colombia.

Pero si lo anterior no fue suficiente para tomar la decisión, también cabe señalar que justo es esos días estaba de visita el padre general de los jesuitas, el español Adolfo Nicolás, y que el nuevo Papa Francisco es igualmente jesuita y ha sido claro en reforzar la posición del catecismo católico frente a los homosexuales (al respecto puede leer “La vaselina está de moda, la usa hasta el Papa”), por lo que cabe imaginar que el tirón de orejas debió ser como para arrancarlas de cuajo.

Con un Papa de su orden, los jesuitas han perdido libertad. Muy seguramente, tras esta reculada vendrán algunas más en las acciones de otras instituciones como el CINEP, que igualmente se han distinguido por su avanzada posición.

Para la población LGTB se pierde un espacio de encuentro y el peso que dan a un foro científico los 12 años de experiencia y el respaldo de una institución académica, pero muy seguramente también han ganado en libertad y conciencia política. De paso, habrá que celebrar que igualmente vendrán otros foros científicos y otras instituciones que acompañen el proceso sin que teman ser lo que promueven ser: universidades. 

Por ahora, la protesta continúa. Estudiantes y maestros javerianos harán una manifestación el viernes 16 de agosto, debido a la cancelación del evento. En respuesta colectiva, también se organiza desde Facebook un plantón para el 21 de este mes, al medio día, frente al Edificio Central de dicha universidad.

El Ciclo Rosa 2013 se llevará a cabo del 28 al 30 de agosto en el Museo Auditorio del Museo de Arte del Banco de la República y, por razones de seguridad, por primera vez requerirá la inscripción previa. Por el bien del país y los derechos humanos y sexuales, es necesario confiar en que la derecha cristiana no terminará en una guerra santa y golpeando a los participantes, tal como ya lo hicieron en la reciente manifestación frente al matrimonio de parejas del mismo sexo realizada en París, luego de su aprobación en Francia.

*Sociólogo, doctor en Enfermería y Cultura de los cuidados y activista LGTB.

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