Domingo, 22 de enero de 2017

| 2003/11/24 00:00

Universidad y país, relaciones que construyen futuro

Cada vez son menos los jóvenes que asisten a la universidad. Algunos por falta de dinero para pagar los estudios y otros, porque prefieren saltarse ese paso ante la falta de oportunidades laborales. El viceministro de Educación Superior, Javier Botero, escribe sobre las garantías que da el gobierno para que los colombianos se preparen y a la salida de la universidad encuentren un trabajo que los satisfaga.

Universidad y país, relaciones que construyen futuro

Nuestro sistema de educación superior se caracteriza hoy por una cobertura del 21 por ciento, muy baja frente a otros países, inclusive de América Latina, y, al mismo tiempo, un porcentaje de cupos sin utilizar que puede alcanzar el 40 por ciento. Además, con una diferencia cada vez mayor entre las poblaciones de escasos ingresos y las de mayores ingresos que acceden a la formación universitaria, diferencia que ahonda la inequidad.

Si bien es cierto que en el 2002 se ve una recuperación (el porcentaje de bachilleres que ingresa a la universidad es de 53.4 por ciento frente a 31.9 por ciento en 1999) que se ha mantenido durante el 2003, el sistema no es utilizado de la manera más eficiente y no es equitativo. Adicionalmente sigue existiendo una condición de sobreoferta y de demanda insatisfecha. De hecho, los 90 se caracterizaron por un crecimiento de la oferta que no necesariamente respondió a la demanda de profesionales, especialmente aquellos con formación técnica y tecnológica, y que por tanto hizo cuestionar su grado de pertinencia.

Adicionalmente, el crecimiento de la oferta no estuvo acompañado de unas políticas claras de aseguramiento de la calidad en cuanto a las condiciones de funcionamiento de las Instituciones y los Programas de Educación Superior que incluyeran sistemas de información válidos y garantizaran la pertinencia social y laboral de los programas.

La realidad muestra que se requiere formar jóvenes en disciplinas pertinentes para el desarrollo del país, que les permitan incorporarse al mercado del trabajo en condiciones favorables y elevar así su calidad de vida. La Revolución Educativa que el Gobierno lleva a cabo transforma el alcance del sistema -un mayor número de jóvenes puede acceder a este- y su pertinencia para garantizar la competitividad del país y asegurar el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Para cumplir con este objetivo, la Revolución Educativa ha definido tres grandes lineamientos de política: ampliación de cobertura, mejoramiento de la calidad e incremento de la eficiencia del sector.

Academia, sociedad y sector productivo

Es claro que uno de los obstáculos para acceder a la Educación Superior es de carácter económico. De ahí que las políticas educativas incluyan alternativas de financiación, particularmente para poblaciones de escasos recursos y buen desempeño académico, con énfasis en las carreras técnicas y tecnológicas y los ciclos complementarios de normales superiores de alta calidad, áreas que, infortunadamente, han venido perdiendo importancia en el sistema educativo.

La formulación de estos programas técnicos y tecnológicos en ciclos propedéuticos de formación favorecen una relación más estrecha con el sector productivo para generar métodos que permitan a los estudiantes avanzar en una formación universitaria a medida que exploran y ganan experiencia en el mercado laboral.

Este es uno de los proyectos previstos para alcanzar la meta que se trazó el Gobierno de crear 400.000 nuevos cupos en la Educación Superior, y cruza tres programas de política educativa: crédito educativo, calidad y promoción de la educación técnica y tecnológica. En cuanto al primero, el Icetex ha diseñado una estrategia de créditos con facilidad de acceso, bajas tasas de interés y largo plazo mediante el cual se han otorgado 28.000 créditos durante 2003. Este programa se soporta en un crédito del Banco Mundial por U$200 millones con una contrapartida nacional de U$87 millones.

De estos recursos del crédito, se destina también un porcentaje para fortalecer programas de formación doctoral. El número de doctores que se gradúa en Colombia cada año es de uno por cada millón de habitantes, una de las tasas más bajas entre los países grandes de la región, factor que incide tanto en la investigación como en la calidad misma de la educación superior, que no está previendo la formación de profesionales altamente calificados para afrontar el paso del desarrollo científico y tecnológico.

Con el objetivo de mejorar la pertinencia de la educación superior y contribuir a la disminución del desempleo, se construye el Observatorio del Mercado Laboral, el cual funcionará como puente entre el sector empresarial y laboral y la academia, con una estructura que permite monitorear, analizar y difundir información sobre el mercado laboral y los profesionales que lo conforman. A través de un seguimiento a todos los egresados de la educación superior se mantendrán informados al Gobierno, la universidad, el sector productivo y el país en general sobre salarios, participación y condiciones laborales, inclusión por género y caracterización por regiones, lo que se constituye en estadísticas que al cruzarlas contribuirán al fortalecimiento del capital humano.

La información pertinente, veraz y actualizada es un punto de partida para la toma de decisiones de instituciones comprometidas con políticas de educación y empleo, como Ministerio de Educación Nacional, Ministerio de Protección Social, Icetex, Icfes y Sena, e inclusive para que las mismas universidades estén revisando y actualizando sus programas. El Observatorio del Mercado Laboral será un polo a tierra que contribuirá a que la academia sea motor de desarrollo de nuestra sociedad.

*Vice Ministro de Educación Superior.

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