Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 1996/02/19 00:00

UNO, DOS Y TRES

Nadie se opondría, ni siquiera los gringos: López es de los pocos políticos con visa USA que quedan en este país.

UNO, DOS Y TRES

SI, ESO: LOPEZ OTRA VEZ. ESE HOMENAJE popular en Valledupar, como en los tiempos del "pollo vallenato". Esos sesudos artículos en El Tiempo, para recordarles su existencia a los caficultores. Esas presentaciones en la televisión, para hacerles saber a las reinas de belleza que todavía está vivo. ¿Es que alguien cree que de verdad a López le gustan los vallenatos? Que le importan los caficultores? ¿Que lo enamoran las reinas? No. Pero él se sacrifica. Una vez más, el doctor Alfonso López Michelsen está en campaña electoral para la Presidencia.
Una campaña sui generis, pues las circunstancias lo son: una campaña en medio de un naufragio institucional.
Pues no es el simple desprestigio del presidente Samper, merecido o no, a lo que estamos asistiendo, sino a una crisis en toda regla. El Congreso bajo sospecha, la justicia en bancarrota, el Ejército desmoralizado, la Policia corrompida, la guerrilla crecida, Venezuela insolente, el agro hundido, Ios distintos poderes enfrentados entre sí, Ios Estados Unidos amenazantes, la prensa alborotada-y el Presidente defendido solamente por un cómico espadacín de zarzuela-. A los viejos problemas heredados de muchos decenios-violencia, corrupción, miseria-se han sumado en los últimos meses Ios detalles grotescos: la denuncia de Santiago Medina, la confesi6n de Maria Izquierdo, la impaciencia de Fernando Botero, la fuga de Chepe Santacruz, los escándalos financieros del Ejército, las incursiones venezolanas, el auge de la guerrilla, el apagón que ya se ve venir, la huelga de los buses, el derrumbe de los puentes. "Y el gringo ahí", como dice Quac, el noticiero más serio y más triste del país. Es la crisis más generalizada del último medio siglo. Y en un país tan miopemente inmediatista y tan obsesivamente presidencialista como es Colombia, la salida a la crisis (no su solución) es siempre la más obvía:que se vaya el presidente.
Y que venga otro. Pero no cualquiera, sino uno que cuadre con el acendrado leguleyismo colombiano. Eso excluye al militar que muchos desearían, pero la salida constitucional estricta-que asuma la Presidencia el vicepresidente De la Calle-también está descartada, no sóIo porque tiene demasiados oponentes sino porque De la Calle lleva la misma mancha original que Samper: fue elegido con la misma plata. En cuanto a la posibilidad de que el Congreso elija a un nuevo presidente-un Santofimio, un Mestre, un Garavito-, hasta a los propios congresistas les espanta.
Se necesita un presidente de consenso: mejor un malo conocido que un peor por conocer. Un recurso al pasado, como el de los venezolanos con Caldera hace poco, o el de los países del este con los comunistas ahora mismo, o el de Francia con el general De Gaulle hace 35 años. Un político veterano, conocido por el compositor vallenato Leandro Díaz y por el profesor cachaco Fernando Cepeda. Lo que entre cardenales se llama 'un Papa de transición'. Un patriarca. Si no es López, ¿quién?
Nadie se opondría. Ni los liberales-Santofimios,Garavitos, Samperes-, de quienes ha sido el jefe y el maestro (y los contemporáneos suyos, que lo odiaban, ya están muertos, incluido, para efectos prácticos, el doctor Turbay).
Ni los conservadores: Pastrana rechinaría los dientes, pero el conservatismo burocrático, que es el único que cuenta, sabe que puede confiar en López para los puestos: hasta Pastranita saldría beneficiado. Ni los gringos: López es de los pocos políticos con visa USA que quedan en este país. Ni los ricos: Ardila, Sarmiento. los del Sindicato Antioqueños saben que es de los suyos. ¿Santo Domingo? Sus peleas con López han sido tan numerosas como sus reconciliaciones. Ni los militares (con la posible pero importante excepción del general retirado Valencia Tovar). Ni las guerrillas: López estuvo en La Uribe hablando con 'Tirofijo' de la paz. Ni los narcos: lo conocen desde los días del hotel Marriott en Panamá. Ni la prensa: una candidatura de López obraría el milagro de reconciliar a SEMANA con Cromos, a QAP con Caracol, a Enrique Santos Castillo con su hermano Hernando y a Enrique Santos Calderón con D'Artagnan. ¿Los sindicatos? Ya no existen. ¿El pueblo? Ya ha oIvidado el mal saborde lo que fue el mandato claro, sepultado por Ios peores horrores de los gobiernos de Turbay, Belisario, Barco, Gaviria, y por esta patética agonía de Samper. ¿Galán? A estas alturas, hasta López se puede presentar él también como 'heredero de Galán'.
De modo que si no es López, ¿quién?
Hablo, claro está, del candidato. El presidente sería tan malo como la vez pasada. Aunque le deberíamos el descanso de volver a tener una primera dama discreta.
Nota: Tal vez el mejor homenaje al negativismo irónico y lúcido de Jorge Child de que prometí hablar la semana pasada sea este lanzamiento de la candidatura presidencial de su peor enemigo.

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