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Opinión

  • | 2011/01/05 00:00

    Uribe hará más interesante las elecciones regionales

    El que el Álvaro Uribe participe activamente en la campaña electoral que se avecina, significa que éste se verá enfrentado al proyecto encabezado por el presidente Juan Manuel Santos, cuando el candidato no sea de su gusto.

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En el 2011 la política electoral en Colombia sufrirá modificaciones en el mapa nacional, no sólo por los efectos que tendrán los resultados de la contienda regional que se dará en octubre, sino por las implicaciones que ello tendrá para la subsistencia y el futuro del acuerdo de Unidad Nacional, la que se verá enfrentada a la presencia del ex presidente Uribe, quien ha prometido que participará en ella apoyando candidatos que seguramente han de ser cercanos a sus afectos, sin que esto signifique que tengan el respaldo de Juan Manuel Santos.

El que el Álvaro Uribe participe activamente en la campaña electoral que se avecina, significa que este se verá enfrentado al proyecto encabezado por el presidente Juan Manuel Santos, cuando el candidato no sea de su gusto.
 
Tal hecho parecería llegar con un toque de ambigüedad, debido a que no es posible que las fuerzas políticas que integraron la coalición que apoyó a Uribe durante sus cuatro años de gobierno, las mismas que apoyan al mandatario actual con excepción del Partido Liberal, quien hizo oposición al Jefe de Estado anterior, se enfrenten entre ellas mismas en la competencia por las alcaldías y gobernaciones, con candidatos y discursos diferentes, oponiéndose entre si mismas, pero apoyando uno solo a nivel nacional.
 
Sin embargo, parece muy claro que lo que se avecina es la hora de la verdad entre un proyecto político como el uribismo que amenaza con desaparecer y que trata de no dejarse amilanar y uno que lucha por quitarse el fantasma de su antecesor y sembrar su propio legado.

Cualquier observador político vería este hecho como interesante porque con seguridad le pondrá un toque de emoción y adrenalina a la campaña electoral, la que no va a ser posible pronosticarla, sino hasta cuando esta esté muy cerca, no solo porque no son muy claras las apuestas por el reacomodamiento de los partidos en el mapa político electoral, sino porque en el entrarán a jugar los verdes, quienes deben probar que no fueron osadas las palabras del ex candidato presidencial Antanas Mockus el día de su derrota cuando aseguró que “su movimiento se consolidaba como la segunda fuerza electoral en el país”.

Además del Partido Verde las elecciones contarán con la presencia del movimiento político de Gustavo Petro, que surge como disidencia del Polo Democrático Alternativo (PDA), partido que claramente se verá afectado por su crisis interna, los escándalos en la contratación de Bogotá y la pésima gestión de Samuel Moreno en la Alcaldía.
 
El PDA es el único caso en el que desde ya parecería estar cantada la suerte, porque difícilmente podrá retener la administración de la capital de Colombia para el próximo período, hecho que lo ha mantenido vivo en los últimos tiempos y me atrevería a decir que el día que este pierda a Bogotá, prácticamente desaparecerá de la escena nacional y será como uno de esos movimientos que se mantienen, gracias a la elección de uno que otro congresista que les ayuda a mantener la personería jurídica.

En lo que si se unirán el ex presidente Álvaro Uribe con la Unidad Nacional en el caso de que haya candidato de coalición, es en la intención por arrebatarle al PDA la Alcaldía de Bogotá, aunque no es muy claro si el liberalismo haría parte de esa especie de TOCONPO (Todos contra el Polo), por la distancia que existe entre Uribe y el Partido Liberal, además porque aquí viene otra ambigüedad en la campaña electoral, no solamente en el caso de los rojos, sino también en el Partido de la U, puesto que ambos han apoyado la administración de Samuel Moreno y les será muy difícil a sus candidatos dar un discurso que prometa recuperar la ética y la eficiencia en el manejo de lo público en la capital del país, cuando sus bancadas en el concejo se han alimentado de las prebendas ofrecidas por la administración distrital.

Es cierto que la presencia Uribe en las justas electorales las hará más interesante, porque su lucha será por demostrar que todavía tiene como dar la pelea para que sus proyectos políticos no sean archivados, ni desmontados de un solo tajo, pero también será inoportuna en la medida en que no deja de ser una amenaza para los partidos y movimientos que quieren hacer tránsito hacia un nuevo proyecto político y que el Presidente de la República ha dado el nombre de Unidad Nacional, en donde se incluyen temas con los que el ex mandatario no comulga y del que forma parte el liberalismo con quien tiene una guerra declarada y en el que seguramente de una u otra forma estará también Gustavo Petro a quien no quiere ni poquito.
 
*Periodista e investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris

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