Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2005/07/30 00:00

Uribe no es serio

Con el repentino cambio de opinión de Uribe no sólo se subraya la debilidad del Estado sino se premia la más vil de las estrategias de las Farc en su guerra

Uribe no es serio

Ahora sale el presidente Álvaro Uribe y dice que sí, que bueno, que intercambio humanitario cuando quieran, donde quieran, como quieran. Que él no se opone. O sea: que al cabo de tres años de negarse en redondo a considerar siquiera la posibilidad de que hubiera un canje de prisioneros, aunque no se llamara así, entre el Estado colombiano y la guerrilla de las Farc; una entrega recíproca de los guerrilleros presos y de los políticos y militares secuestrados; al cabo de tres años de hacer de esa negativa una cuestión de principio por la cual se diferenciaba de todos sus débiles predecesores, al Presidente le cambia la ventolera y le da porque ahora canje humanitario sí.

La ventolera. Porque a estas alturas tiene que ser ya evidente hasta para los más crédulos y entusiastas uribistas que el Presidente actúa movido por cambiantes ventoleras, y no por convicciones.

¿Recuerdan ustedes, por ejemplo, la promesa aquella -con mano en el pecho y todo- de que lucharía contra la corrupción y la politiquería? Hasta un referendo organizó al respecto (que por otra parte más bien favorecía la corrupción y la politiquería). Se trataba, dijo, de un referendo cuya aprobación era vital para el país. No pasó el referendo, y no pasó nada: resulta que ya no importaba. Lo importante pasó a ser entonces la reelección: esa misma reelección presidencial de la cual hasta ese momento Uribe había sido enconado crítico. Pues era necesario mantener en el mando a un hombre como él, con autoridad. La autoridad, eso sí, de una veleta: basta con recordar un caso como el de Guaitarilla, ese confuso enfrentamiento entre policías y soldados para el cual Uribe exigió absoluta claridad en tres días. No se la dieron ni en tres días, ni en tres meses, ni nunca. Pero tampoco pasó nada. A Uribe ya se le había olvidado el tema, y estaba pensando en viajar a la China, o en comprar un avión. Había cambiado el viento. Ese viento interno, ese remolino de vientos encontrados que sopla en el "corazón grande" del Presidente y lo hace actuar como un frívolo o como un loco.

Otro ejemplo reciente, de hace ocho o diez días apenas. En uno de sus demagógicos y bufos consejos comunitarios le dio al Presidente la ventolera de cambiar de un golpe su política con respecto a la coca: ya no se trataba de erradicar los cultivos, ni de darles a los cocaleros posibilidades sustitutivas de supervivencia, sino de comprarles la cosecha con cargo al presupuesto del Ministerio de Defensa. Dijo el Presidente:

-Eso tiene que ser muy en serio. Preste la coca y tome la platica. Como en la feria: preste el marrano, tome la plata.

¿Serio? El presidente Uribe no lo es. Como todos los 'milagritos' que promete en sus consejos comunitarios de culebrero paisa, el de la compra de la cosecha de coca resultó mentira.

Así será también lo del intercambio humanitario. Al día siguiente de que lo anunciara el Presidente, su Alto Comisionado de Paz terció para advertir que lo de cuando quisieran y como quisieran tenía una salvedad: por ningún motivo habría despeje para el intercambio.

Con lo cual vendrá una nueva frustración, en particular, claro está, para las familias de los secuestrados canjeables, que llevan años esperando (hasta siete en algún caso). Pero esa no será la única consecuencia negativa del repentino cambio de opinión de Uribe. Con él no sólo se subraya la debilidad del Estado sino que se premia y se estimula la más vil de las tácticas que utilizan las Farc en su guerra: el secuestro de civiles desarmados y la toma de rehenes militares. La táctica más vil, pero por lo visto la más eficaz. Y todo eso simplemente por la razón de que Uribe no es serio.

Si lo fuera, probablemente no hubiera llegado nunca al solio de los presidentes de Colombia.

En fin: el caso es que ni siquiera las Farc han tomado en serio la nueva ventolera del Presidente, y no se han dado el trabajo de contestarle. A lo mejor esperan para hacerlo a que les dé todavía alguna otra ventaja adicional, como la que les dio a los paramilitares en su ley de 'Justicia y Paz': transformar el narcotráfico en "delito conexo".

No sería raro: porque Uribe no es serio.

¿Cómo va a serlo alguien que, después de haberse hecho elegir presidente con el argumento de que ganaría la guerra, en vista de que la va perdiendo quiere hacerse reelegir ahora con el argumento de que aquí no hay guerra?

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