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Opinión

  • | 2015/03/16 16:00

    Uribe y Ordóñez cambian la mirada

    De un no tajante al proceso de paz, ambos ahora tienen una perspectiva distinta de lo que pasa en La Habana.

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En pocos meses, Álvaro Uribe Vélez y Alejandro Ordóñez han cambiado sus miradas hacia lo que ocurre en La Habana. De ser los más implacables críticos porque el Gobierno estaba sentado en la misma mesa con las FARC, en las últimas horas los dos influyentes personajes les han dejado saber a sus seguidores que ahora lo vital es que la firma de acuerdo debe quedar bien hecha.

Es más, Uribe anunció este domingo la creación en su partido de un grupo de estudio del proceso de paz, integrado por el excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga; el coordinador de asuntos internacionales de la organización política, Carlos Holmes Trujillo; el senador Alfredo Rangel, y el excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo. De los cuatro, tres han expresado públicamente su apoyo a una salida negociada a la guerra en el país. Aunque al inicio de la campaña Zuluaga se mostró durísimo, luego flexibilizó su postura; Trujillo ha dicho que ellos no son para nada enemigos de la negociación y Restrepo cree que hay que apoyar al equipo de negociadores del Gobierno en La Habana porque difícilmente el país tendrá otra oportunidad como esta.

De hecho, hace un tiempo el ex Alto comisionado de Paz, quien presuntamente se encuentra refugiado en Canadá, envió una carta al Centro Democrático en la que le proponía la creación de este grupo de estudio. “Sugiero conformar además un equipo permanente para intervenir en el tema de la paz, sin descartar la posibilidad de entrar en conversaciones con el Gobierno sobre el tema, sin que ello implique abandonar la posición crítica. Es preferible intentar corregir el rumbo de lo que está sucediendo apoyados en una fuerza ciudadana, que lamentarnos después por haber sido incapaces de modificar el curso de los acontecimientos que se avecinan”. Eso pidió Restrepo y es en la práctica lo que ahora está viendo el país. Entrar al debate y no quedarse por fuera de la foto.

El Uribe de hoy ofrece salidas: “Insistimos en el cese unilateral de actividades criminales”, para lo cual “requiere concentración en un sitio”. Y sorprende al pedir que “mientras estén allí concentrados y vigilados podrían mantener las armas cuya entrega definitiva sería al momento de firmar los acuerdos”. Es más, “se podría considerar que el tiempo de ubicación en un sitio se cuantifique para descontarlo del período carcelario”.

¿Qué le pasó a Uribe? Es posible que el expresidente al inicio de las conversaciones Santos-FARC haya querido revivir su estrategia del Caguán en tiempos de Pastrana-FARC. En aquel entonces tenía el 3 % en las encuestas y se montó en el caballito de la guerra contra ese intento de buscar la paz por consenso. “No al proceso”, “No a esa sinvergüencería”, “En seis meses acabo con esos bandidos”, decía monotemáticamente en ese 2002. Se sintonizó también con los sentimientos de los colombianos que lo premiaron eligiéndolo, sobrado, en primera vuelta. Y volvieron a elegirlo para acabar con esa “culebra” que seguía viva. En ocho años no pudo.

Santos optó por la vía del diálogo y hoy el proceso, según la más reciente encuesta de Gallup Colombia, tiene el apoyo del 70 % de los colombianos. Es posible que Uribe haya leído esa nueva realidad y aunque sigue exhibiendo en público su desconfianza profunda hacia Santos, es más abierto al proceso.

Ordóñez, entretanto, también se muestra muy diferente al funcionario que hace apenas seis meses arrojaba sin tregua piedras a la fachada del proceso y que hablaba de que en la isla se estaba realizando una “gigantesca operación de lavado de activos donde millones de dólares de las FARC quedarán legalizados”, ahora habla cotidianamente de “blindarlo” para que lo que se firme se pueda cumplir en “lo jurídico” y en “lo político”. “Hay que darle sostenibilidad”, afirma.

Ordoñez, de hecho, es el abanderado de un “Pacto para la Paz” en el que él se sienta a hablar con personas de corrientes ideológicas tan distintas a la suya como Clara López, excandidata presidencial de la izquierda, y León Valencia, desmovilizado del Ejército Liberación Nacional (ELN). El Ordóñez de hoy abre la discusión y asegura que los críticos serán los validadores del proceso. Él mismo puso en marcha este foro de discusión en la sede de Acore, en donde hasta hace un tiempo solo salían cargas de profundidad a la negociación.

Así, con el cambio de mirada de Uribe y Ordóñez, se inicia este lunes. Día en el que también se reunió, por primera vez, la Comisión Asesora de Paz con la presencia en la Casa de Nariño del expresidente Andrés Pastrana y Marta Lucía Ramírez, excandidata presidencial del Partido Conservador, cuyas reservas a la negociación han sido claras desde el principio. Y en vísperas de que los negociadores y las FARC se sienten en un nuevo ciclo en la Habana.

Son señales de que el bus de la paz sigue su marcha. Y en esta ruta ya no se ven en esa posición acérrima a Uribe y Ordóñez.

* Director de Semana.com
Twitter: @armandoneira

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