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Opinión

  • | 2015/05/08 09:38

    ¿Uribe perseguido?

    Él, la inteligencia superior, el mejor y más grande hombre y presidente que ha tenido Colombia, el caudillo de la tasa de café calma sobre el caballo brioso, otrora perseguidor, ¿ahora perseguido?

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El hombre llega al Palacio de Justicia y rodeado de numerosos abogados, escoltas y lambones se dirige a cumplir su cita con el el magistrado José Luis Barceló. Saca de entre sus papeles un memorial de 74 puntos que deja como constancia de su nada qué ver con el caso del hacker Andrés Fernando Sepúlveda y se explaya en elogios para con sus íntimos colaboradores Hurtado y Moreno abrumando al resignado togado con su dialéctica embustera y calumniadora.

El hombre, fundido en hierro y bañado en teflón, y que se sabe único e intocable en un país de simples humanos, ante el más alto Tribual de La Justicia en Colombia, sin ruborizarse ni temerle a nada, pone en tela de juicio el fallo condenatorio contra dos de sus subalternos que “simplemente cumplían órdenes”. Pide explicaciones para poder impugnarlas. La justicia está politizada, su señoría, y llegó a ese punto en contubernio con el Presidente Santos, sólo para acabar con la única oposición decente y trasparente con que cuentan mis compatriotas para volver a la “seguridad democrática, la cohesión social y la confianza inversionista”.

El hombre, tras dos horas de verborrea exacerbada y agite emocional, sale del Palacio a fundirse otra vez  con el enjambre de periodistas, abogados, escoltas, lambones y curiosos, y dirigiéndose  a todos con mano firme y corazón grande, grita: injustamente inculpados, Hurtado y Moreno fueron probos y sin dobleces en la lucha antiterrorista, pero por la penetración política que sufrió la Corte, es por lo que están en la cárcel… en la reclusión ilegal en la que la mantiene la Fiscalía, a María del Pilar Hurtado la vienen torturando y presionando con ofertas para que declare en mi contra, repitiéndole que yo voy a asesinarla… En mi gobierno jamás se dio la orden de chuzar. A quien chuzaron fue a mí… Todo esto es una conspiración… Y repito, no me le arrodillé en el baño a Yidis y, sí, Jorge Noguera es un buen muchacho… A María del Pilar le digo: negocie, negocie, negocie su libertad y la de Moreno.

Y luego de la perorata, el hombre se retira a sus cuarteles de guerra, de guerra a muerte contra la paz. Sus movimientos, gestos, abrazos, saludos y demás, se van perdiendo en el horizonte dejando en la concurrencia la imagen de un duro, del líder heroico y berraco que pese a haber exterminado a las FARC y derrotado a los que se oponen a su mesiánica oposición, vale decir, la Justicia, el Gobierno y la Razón pública, es un chivo expiatorio, una víctima de la judicialización politizada de su entorno, de las insidias, los odios y la incomprensión tal como lo fue el Libertador Bolívar al final de su existencia.

Él, la inteligencia superior, el mejor y más grande hombre y Presidente que ha tenido Colombia, el caudillo de la tasa de café calma sobre el caballo brioso, que no el “matón de barrio” como dice el conspiretas del Santos, otrora perseguidor, ahora “perseguido”.

¡Válgame Dios!

Lo que sabemos hasta ahora, y es vox populi, es que esta “víctima” es quizás como nadie en la historia de Colombia quien ha estado más inmerso o cercano -él mismo y quienes lo secundan-, a enredos judiciales, sospechas de ilegalidades, denuncias -¿cuántas tan solo en la Comisión de Acusaciones de la Cámara? ¿186, 210?-, indelicadezas y abusos de poder, investigaciones, versiones libres u obligadas, condenas y fugas.  

Y es que en su defensa ha salido a relucir desde lo absurdo hasta lo estrambótico, del chisme a la calumnia y la tergiversación, ah, y cuántas salidas por la tangente, como cuando para exculparlo de sus denunciados eventuales vínculos con el paramilitarismo, el hombre y sus amigos reclaman airosos sus condición de perseguido judicial y político  porque la Corte Suprema de Justicia se negó a aceptar como prueba contra su enemigo natural, la izquierda, la información contenida en los computadores de Raúl Reyes. ¿Acaso la información contenida en las grabaciones del DAS y utilizada -vaya uno a saber cómo- no fue, ésta sí usada en su momento en secreto sin que el país la conociera?  

Uno de sus protectores, más ocioso apologista que jurisconsulto versado, disculpaba a los prominentes chuzadores ahora encarcelados advirtiendo que “hoy condenan a funcionarios encargados del espionaje por hacer seguimientos propios de su función en un país agobiado por amenazas descomunales de narcotraficantes, mafias, paramilitares, guerrillas, narco-guerrillas y terroristas…” sabiendo como todo el mundo sabe que los magistrados, políticos de la oposición y destacados periodistas lejos estaban de ser los terroristas y bandidos que el hombre quiso señalar ante la faz del país y del mundo como tales.

Descargar en los hombros de María del Pilar Hurtado la responsabilidad de decir la verdad y nada más que la verdad sabiéndola ya condenada y tras las rejas, retrata el cinismo de quien se lo pide y lo aterrador de su maquiavelismo.

Que Dios nos coja confesados si este hombre por interpuesta persona regresa al poder.        
 
guribe3@gmail.com
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