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Opinión

  • | 2014/01/27 00:00

    Uribe retrocediendo

    Pensó que la paz se puede hacer sólo cuando se mate hasta el último guerrillero. Eso es similar a la idea de que el paludismo se acaba sólo si matamos a los enfermos.

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La expectativa construida en torno a la lista de candidatos al Congreso por parte del Centro Democrático ha perdido fuerza. Al comienzo, el candidato Álvaro Uribe fue la luz para el impulso de la lista cerrada. No obstante, el panorama ha cambiando. 

El tamaño de la lista envía un mensaje de obsesión. El expresidente, hoy candidato, se imaginó contar con el control del Senado de la República. Sin embargo, veo altas probabilidades para que exista un entorno adverso y no representando por mayorías en la legislatura. 

La lista esta obnubilada. El candidato Uribe se encuentra prácticamente sólo en el frente de batalla. El afán de cubrimiento pero a la vez la apatía que ha divulgado el candidato Uribe hacia las políticas de gobierno, lo llevó a conformar una lista en donde más del 70 % no tiene vida pública, no tiene trabajo político, algunos desconocen la relación que debe existir entre lo público y lo privado, muchos tienen el arcaico y flojo discurso de la corrupción, pero también hay los que dejan ver pobreza ideológica al enviar discursos trasnochados que repiten la traición de Santos al candidato Uribe, otros se aferran en sacar publicidad al lado del candidato Uribe como si éste fuera el santo que los protege, en fin.  

La imagen del candidato crea vacios en la gran mayoría de los que conforman el resto de la lista. La fuerza política de la lista debería ir en bloque no como punta de lanza puesto que la política no se hace con borregos.  

Las últimas salidas del candidato dejan un mal sabor. Aquellas llegadas heroicas a los sitios donde la guerrilla atentaba contra la población civil ya no son repetitivas. Es el caso de Pradera – Valle Del Cauca. En ese momento no se observó la sensación de la llegada del salvador o tal vez de aquella expresión que se escuchó mucho: “oh, ¿quién podrá defendernos?”.

Ha logrado dividir al partido conservador. Es una muestra más de la angustia y la sospecha de la existencia de la poca fuerza. Existe el grupo de conservadores que se oponen, peor aún, afirman que el discurso del candidato llegó a estar contaminado con expresiones grises puesto que se decía una cosa pero en el fondo se quería otra y efectivamente se ejecutada una muy distinta. Es decir, esto lo interpreto como una forma para usar las necesidades del pueblo y conseguir apoyo pero al final lo que se buscó fue construir un andamiaje de poder. En razón a ello, por construir poder, no se construyó pueblo.

El discurso ha sido cambiante y ajustándose al día a día (¿qué norte y doctrina tiene?). Empezó muy aferrado al combate militar. Tal vez por escéptico o por no analizar las circunstancias. La posición inicial se enfocaba sobre la guerra como instrumento de paz. La muerte del último guerrillero era la señal de la paz. La analogía de esa idea puede ser representada al decir que el paludismo se acaba cuando mueran o sanen todos los que sufren del mal.

Posteriormente dijo que la paz no se lograría por el camino tomado. Que no podía ser una paz negociada. Que no podía ser una paz sumisa. Que no podía ser una paz con impunidad. Empero, no ha dicho cómo negociar la paz.  

Nunca pensó que los diálogos de paz podían llegar al punto donde hoy están. En razón a la actual situación se acaba su discurso. Como consecuencia su lista pierde vigencia. Desde luego que deberán sus coequiperos ayudarlo a salir del atolladero porque se han quedado estáticos en los argumentos y en el tiempo. 

En el 2013 se hablaba de más de diez senadores de la lista. Hoy, pienso que tal vez puede llegar a cinco. En el mejor de los casos entre cinco y menos de diez.

*Magister en economía.
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