Sábado, 21 de enero de 2017

| 2006/06/11 00:00

Uribe vs. Farc: ¿hacia dónde?

Las Farc se apuntarían a un excelente negocio si hacen un acuerdo con este gobierno, que tiene una chequera completamente en blanco para hacer las concesiones necesarias

Uribe vs. Farc: ¿hacia dónde?

Qué nos lleva a pensar que algo está cocinando Álvaro Uribe para su segundo período presidencial con alguna posibilidad de resultados en materia de un proceso de paz?

En principio no parecería posible, pues las Farc no han dado un solo indicio de que exista siquiera una ventana de aproximación con este gobierno.

Pero durante esta segunda campaña, el Presidente lanzó todo tipo de mensajes en los que indicaba que la disposición existe por parte del gobierno, lo que viene reafirmado con una serie de pistas bien dicientes:

- Es la segunda vez que invita al ex candidato presidencial Álvaro Leyva a colaborarle en el tema. Y no debe ser fácil, porque Leyva puede ser fácilmente la antítesis política de Uribe. La primera fue telefónica, antes de las elecciones, y la segunda fue en persona, el pasado fin de semana en Palacio. Puede que lo que allí se habló sea pura pajarilla, pero el gesto presidencial es de apertura, y no de cerramiento.

- Nadie ha podido descifrar en su totalidad las misteriosas apariciones del consejero actual, ex ministro y ex senador Fabio Valencia Cossio al lado del Comisionado de Paz, en las más recientes intervenciones de este último ante los medios. Hasta se llegó a pensar que lo iba a reemplazar, pero está confirmado que el comisionado Restrepo se queda, y que Fabio Valencia tendrá como una de sus principales misiones allanar el camino de comunicación con las Farc. Dicho sea de paso, cuando desempeñaba el papel de consejero en el gobierno de Pastrana durante el proceso del Caguán, Valencia acompañó a cabecillas de las Farc, entre los que figuraba Raúl Reyes, en una gira por Europa. En ella los guerrilleros, según informaron las crónicas periodísticas, "hasta se encariñaron con Valencia", y le hicieron una fiesta de despedida, con serenata y todo. Y si no recuerdo mal, Fabio le prestó a alguno de ellos un abrigo para que no se muriera de frío. Aunque el proceso de la era Pastrana fracasó, Fabio Valencia podría ser un interlocutor válido. De pronto le han conservado el cariñito.

- Este segundo mandato del Presidente, que fue confrontado por las Farc con todo tipo de mecanismos, desde ataques terroristas hasta virulentas descalificaciones ideológicas, indica que los colombianos seguimos creyendo que Uribe es el hombre o para acabar el conflicto a las malas o para arreglarlo a las buenas, para lo cual le hemos dado cuatro años más. La política de seguridad democrática se 'requetelegitimó' con los 1.800.000 votos de más que puso Uribe frente a su primera elección.

- Elegir a Uribe para un período de cuatro años no es lo mismo que reelegirlo para uno de ocho. Es cierto que las Farc no están derrotadas militarmente, pero no sólo la ofensiva militar sino la lucha antinarcóticos en todos sus frentes, más la erradicación manual de cultivos, sumadas a una eficaz ofensiva internacional, tienen necesariamente, durante los próximos cuatro años, que seguir desgastando a la organización.

- A eso se suma el resentimiento que un sector de sus combatientes se dice que guarda contra el Secretariado de las Farc. ¿Qué tan grave o tan seria sería esta división interna de las Farc? No lo sé, pero ahí hay otra fuente de trabajo del Estado.

- Si por ahora no ha habido una oferta concreta del Presidente en esta nueva etapa, puede deberse al temor de que el gesto fuera interpretado como una argucia electoral y que las Farc terminaran tirándole nuevamente la puerta en las narices. Ya veremos si Uribe es capaz de armar "un cuento" nuevo en su discurso de posesión.

- Pero finalmente está el argumento más duro a favor de esta posibilidad: Las Farc se apuntarían a un excelente negocio haciendo un acuerdo con este gobierno, que tiene una chequera totalmente en blanco que le ha otorgado la ciudadanía al Presidente, para hacer las concesiones que crea necesarias en pos de la terminación del conflicto. Históricamente se ha demostrado que la paz no se hace con gobiernos débiles, porque producen procesos imposibles de sostener, y que es más sólida si se hace con gobiernos antagónicos. ¿Se imaginan la posición de los colombianos en un eventual gobierno de un Lucho Garzón, de un Carlos Gaviria o de un Petro haciéndoles concesiones a la guerrilla? El país no lo aguantaría. En cambio, Uribe ha quedado notificado de que el país lo apoya en un nuevo período para dejar arreglado el tema, haciendo lo que tenga que hacer para ello. ¿Será que las Farc no se han dado cuenta, o que se hacen las bobas?

Esta es la gran responsabilidad del nuevo gobierno de Álvaro Uribe. Él es consecuente con que la política de seguridad democrática seguirá aplicándose ahora bajo el mando de Juan Manuel Santos, pero todo indica que dejará abiertas todas las ventanas para un acercamiento político con las Farc.

La pregunta es si también logrará abrir una puerta, o dejarla por lo menos medio abierta.

ENTRETANTO….Contra todos los pronósticos, Álvaro Uribe se dio el lapo de nombrar a Juan Manuel Santos en la cartera de Defensa. ¿No se mueren de ganas de saber cómo fue la conversación del Presidente con Hugo Chávez, cuando le informó que iba a nombrar a su archienemigo?

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