Jueves, 19 de enero de 2017

| 2016/06/17 09:26

¡Juventud: paz y medio ambiente!

Debemos apoyar y resaltar la labor que viene adelantando el doctor Ariel Ármel Arenas para crear conciencia sobre la preservación y conservación de los recursos medioambientales.

Uriel Ortiz Soto.

Razón le asiste a tan distinguido compatriota, al decir que los gobiernos tanto del orden nacional, como regionales y municipales, deben hacer de sus administraciones auténticos bosques, puesto que los recursos naturales se nos están extinguiendo a pasos tan agigantados, que de no tomarse los correctivos necesarios, en pocos años vamos a vivir en el desierto de la naturaleza muerta, toda vez que hemos sido inferiores a las responsabilidades que tenemos para conservarla; el agua por ejemplo, que es líquido precioso para la vida, ya empieza a dar visos de escases.

Sin embargo, se están librando campañas desesperadas para procurar que tan preciado líquido no se desperdicie, pero, lamentablemente ya son tardías, solamente que reactivando los módulos educativos de su conservación desde las fuentes hídricas, muy seguramente que podríamos paliar las dificultades futuras, esto se logra creando proyectos medioambientales utilizando prácticas de arborización en los alrededores de los ríos y fuentes de agua, que por la mano terca del hombre han desaparecido.   

A los niños que se forman en las diferentes veredas y municipios del país se les debe estimular con incentivos académicos y demás campañas educativas el amor por la naturaleza, además, crearles  sentido de responsabilidad y pertenencia por el medio ambiente que los rodea. No se puede permitir que los recursos naturales continúen siendo el instrumento de vida fácil para quienes habitan en las regiones urbanas, pero especialmente las rurales.

Merced a esta ignorancia de la cual somos responsables todos los seres humanos del planeta tierra, es que estamos llegando a los terribles despeñaderos de la naturaleza muerta: vemos por ejemplo: cómo los ríos, quebradas y fuentes cristalinas, que otrora alimentaron los más elementales ciclos de convivencia, han desaparecido, puesto que nos preocupamos por disfrutarlas, mas no por conservarlas, como consecuencia lógica todas las especies de: aves, fauna, floras, demás especies y frutales, están desapareciendo a pasos agigantados.

Hay que despertar entre los jóvenes menores de 25 años, y de nuestro párvulos y niños que ingresan a los diferentes establecimientos educativos, el sentido de pertenencia por los recursos naturales que nos rodean, en lo que sea posible institucionalizar la cátedra de la paz, del medio ambiente y la reforestación, en las áreas donde reciben su formación académica. 

Si este trabajo se empieza desde los jardines infantiles, mediante juegos didácticos, podemos estar seguros que los niños crecerán con una sólida formación de lo que son los recursos naturales medioambientales y entenderán que hay que cuidarlos, cómo manejarlos y conservarlos adecuadamente.

Lamentablemente los jóvenes que hoy frisan entre los quince o más años, se han levantado sin ésta formación y no tienen ni siquiera principios básicos, sobre esta tarea que es urgente realizarla con su indispensable concurso.

Considero que este es un trabajo para hacer entre todos, pero lo más lógico sería pedir al Congreso de la República que se tramite la ley de protección y conservación del medio ambiente, endureciendo las penas para quienes practican la tala de bosques y dejan al descubierto las fuentes naturales de agua con la cual se abastecen los acueductos urbanos y rurales.

De otra parte, los gobernadores, alcaldes e inspectores de policía, deben ser tener una sólida formación intelectual y académica sobre la conservación y preservación de los recursos naturales que rodean sus jurisdicciones, esto con el fin de que tengan autoridad moral para hacer cumplir la ley de protección medioambiental y de reforestación.

La labor de los establecimientos educativos en coordinación con los padres de familia, es fundamental, puesto que ellos en todo momento deben ser los promotores de esta tarea, para que los estudiantes, en jornadas extras sean auténticos veedores y vigilantes de los recursos naturales, creando conciencia entre las comunidades que los rodean y denunciando el deterioro de los mismos en vía de extinción y a las personas que están abusando de ellos.

Considero que las juntas de acción comunal, tanto urbanas, como rurales, también pueden prestar su concurso importante en estos casos; para que puedan cumplir una buena labor, el gobierno les debe fijar unos incentivos, para que la cumplan adecuadamente y dentro de su jurisdicción sean los protagonistas con los establecimientos educativos de programas de reforestación.  

El gobierno nacional debe, con los gobernadores y alcaldes, iniciar cuanto antes el levantamiento de un censo sobre los recursos naturales medioambientales que se encuentran extinguidos o en peligro de extinción. Esto nos daría la hoja de ruta a seguir, con el fin de definir políticas claras a futuro y en lo que se posible, apropiar las partidas necesarios para revivirlos, conservarlos o protegerlos según el caso.

En consecuencia no nos podemos quedar con los brazos cruzados ante panorama tan desolador, puesto que las Corporaciones Autónomas Regionales, CAR, además de ser inferiores a la labor que les corresponde, son nichos de burocracia y de corrupción como lo acaba de revelar la Contraloría General de la República, estos organismos hay que acabarlos o reestructurarlos, pero jamás seguirlos sosteniendo como se encuentran, puesto que son toda una vergüenza dentro de la administración pública.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, parece ser la joya de la corona, en este asunto, valdría la pena, ya que la Contraloría dio los primeros campanazos de corrupción en las CAR, que la Fiscalía General de la Nación, inicie cuanto antes su trabajo, con el fin de depurar estos organismos, que si bien son fundamentales para la conservación y preservación del medio ambiente y nuestros recursos naturales, hay que depurarlos de la politiquería y manejos de corrupción, que dicho sea de paso por tal razón se encuentran totalmente postrados.   

Es muy loable la labor que en los actuales momentos orienta el doctor Ariel Armel Arenas, para que dentro de la cátedra de la paz, que ya fue institucionalizada por ley de la república, se genere entre de las juventudes,  autoridades nacionales, regionales y municipales, la urgente necesidad de ser auténticos guardianes y promotores de los recursos naturales que nos rodean fomentando programas de reforestación.

urielos@telmex.net.co

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