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Opinión

  • | 2015/10/30 10:00

    Las mafias del espacio público

    Los alcaldes de las principales ciudades elegidos el pasado domingo, antes de su posesión deberían tener listo un plan de contingencia para descongestionar el espacio público.

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Todos somos conscientes que la ocupación del espacio público en las principales ciudades del país ha sido problema de siempre, y hasta la presente fecha no se conoce que alguien haya diseñado programa innovador, con fundamento en el recurso humano frente a los diferentes procesos de desarrollo.

Lamentablemente los alcaldes de todas las épocas, diseñan programas en tal sentido, que finalmente son manejados por personas con recomendaciones políticas, que no conocen del tema, por esta razón, se dedican a perseguir a pequeños comerciantes, que lo único que hacen es vender sus mercaderías como un medio de subsistencia, razón por la cual, necesidad tan sentida es aprovecha por los cancheros o las llamadas mafias del espacio público, puesto que a falta de una política definida, se las ingenian para pescar en rio revuelto.

Este problema no es policivo, es eminentemente social, se requiere de un poco de imaginación para que tan delicada situación se resuelva de la mejor forma posible, sin necesidad de dar el desastroso espectáculo de los agentes del orden correteando a los vendedores ambulantes y estacionarios, decomisándoles muchas veces las mercancías y provocando todo tipo de desórdenes en plena vía pública, al paso de los turistas y viajeros que nos visitan.

Debemos partir del supuesto, que el espacio público se ha convertido en muchos sectores de las principales ciudades, en bienes de nadie, donde unas mafias organizadas se han apoderado de él, como no hay un esquema organizacional que lo vigile, es presa fácil de los vivos, que se aprovechan de la buena fe de pequeños empresarios que lo ocupan, exigiéndoles el pago de una mesada diaria o semanal por determinado número de metros cuadrados, bajo la amenaza que si no cumplen serán denunciados a las autoridades y sus mercancías confiscadas.

Estos mercaderes del espacio público tienen unas tarifas preestablecidas, de acuerdo a la temporada y al sitio, hay casos en que el pequeño y mediano comerciante les tienen que pagar además de una tarifa bastante elevada, un porcentaje sobre las ventas realizadas durante el día, por ejemplo, para la época de navidad que se avecina tienen que pagarles una prima de tiempo de fin de año, que se inicia el ocho de diciembre y se extiende hasta el 6 de enero.

Considero que el mismo problema de Bogotá, se hace extensivo a las demás ciudades principales e intermedias del país, donde el desempleo cunde por doquier por causa del desplazamiento de campesinos que llegan a las ciudades a probar fortuna, debido al abandono del Estado, pero, el caso más delicado es el de los desplazados por la violencia, se calcula que esta cifra asciende a la friolera de seis millones de compatriotas.

La ocupación del espacio público por parte de los vendedores ambulantes y estacionarios, es de siempre, ningún alcalde para el caso de Bogotá ha sido capaz de solucionarlo, cuando se ve muy acorralado por la ciudadanía que le reclama soluciones, sale a dictar medidas bobaliconas que a la larga nada solucionan, puesto que todas las que se han dictado llevan por delante medidas represivas y desalojos a la fuerza, pero nada de soluciones sociales a la vista, que es lo que debería darse a través de planes y programas micro empresariales implementados desde las alcaldías locales.

Lo primero que debe hacer un alcalde acucioso es levantar un censo de los vendedores ambulantes y estacionarios en su ciudad, por localidades, descentralizar la problemática, fortalecer las localidades o las inspecciones de policía, con el fin de promover centros de capacitación y fortalecimiento micro empresarial, aplicando el sentido de pertenecía, para que sus habitantes consuman lo que en ellas se produce, se de oportunidad a los profesionales residentes en cada uno de estos sectores.

Hace algunos años se diseñó un programa de descongestión del espacio público con el fin de ser aplicado en las diferentes localidades de Bogotá, que se llamó: UZDE, Unidades Zonales de Desarrollo Empresarial; lamentablemente no hubo voluntad política para desarrollarlo, pero, considero que es el diagnóstico social ideal para aplicarlo, con programas de generación de microempresa en las diferentes localidades.

Debemos reconocer que en las localidades de las diferentes ciudades existen ciudadanos con calidades humanas e intelectuales bastante valiosas, y profesionales altamente calificados, que después de tantos años de vivir en el sector, no han encontrado la oportunidad de salir adelante con lo que saben y lo que han aprendido en los centros universitarios, por eso, sostengo que el fortalecimiento de las alcaldías locales sería la oportunidad para que estas personas ingresen a la vida laboral en el sector donde residen.

A través de las UZDE, Unidades Zonales de Desarrollo Empresarial, se puede realizar todo un trabajo temático y práctico, para que los habitantes de estos sectores, ejerciendo el sentido de pertenencia, se organicen y no tengan necesidad de instalarse en los espacios públicos de los centros de las ciudades, obstaculizando el tráfico y causando todo tipo de problemas sociales que afectan el día a día de los centros urbanos.

En todas las localidades de las ciudades, existen parques y sitios donde se pueden realizar ferias, muestras artesanales y comerciales, a través de las UZDE se pueden programar ruedas de negocios con compradores nacionales e internacionales, no olvidemos que los TLC, Tratados de Libre Comercio, firmados por Colombia con diferentes países del mundo, son una fuente de información importante para impulsar los productos, logrando que a través de las UZDE, se creen las Cadenas Productivas y las Alianzas Estratégicas de Valoración Comercial.

Esperamos que el nuevo alcalde de Bogotá, doctor Enrique Peñalosa, le ponga atención a tan delicado problema, puesto que el espacio público también está siendo aprovechado por los proveedores de drogas en mayor y menor escala, además, es el escenario para promover todo tipo de delitos.

urielos@telmex.net.co
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