Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/05/12 11:05

La salud de mal en peor

Todos los días y a todas horas por los noticieros se ven los más terribles dramas y humillaciones que tienen que soportar los usuarios de las EPS, implorando atención a su salud.

Uriel Ortiz Soto.

Estas entidades parece que se crearon mas con sentido mercantilista que de servicio a la comunidad - especialmente para la población más necesitada-, todas las que se han quebrado dejan en su liquidación todo un prontuario tenebroso de chanchullos y peculados, quienes fueron sus defraudadores se quedan muertos de la risa, disfrutando de los presupuestos fraudulentamente adquiridos a costa de la vida y bienestar social, de quienes una vez fueron llevados como borregos para afiliarlos a los tenebrosos pabellones de la muerte.  

No pasa día sin que los noticieros registren todo tipo de abusos cometidos por estas organizaciones: EPS,  que bajo el amparo y tolerancia del gobierno someten a los usuarios a padecer todo tipo de inequidades, humillaciones y viacrucis, para poder ser atendidos en las clínicas y hospitales, con las cuales tienen contratos de servicios, pero que  por falta de pago, están suspendidos, y los pacientes cientos de veces en estado de gravedad, finalmente mueren ante la indiferencia y tolerancia del Estado, que no se ha dignado poner orden a tan delicada problemática social que ya está llegando a límites insostenibles.

Por si fuera poco, el sistema de salud en los centros carcelarios y penitenciarios es toda una vergüenza, esto lo hemos venido denunciando desde hace varios años a través de nuestra propuesta de Plan Padrino de descongestión carcelaria, que lamentablemente no ha tenido ningún eco dentro del gobierno, pero que consultados varios expertos en asuntos penitenciarios sobre el particular: sería el programa más idóneo y eficiente para  solucionar tan caótica situación.

Esperamos que el nuevo ministro de Justicia que entró con las pilas puestas, dispuesto a dar soluciones prontas y eficientes, se dé cuenta que la problemática no está en construir más cárceles, sino en promover programas de rehabilitación y de resocialización, desde dentro y fuera de los establecimientos carcelarios y penitenciarios; la mentalidad de Estado carcelero es lo único que han diagnosticado las comisiones que ha nombrado el ejecutivo en busca de una solución concreta y definitiva, a costos por cierto demasiado altos para los contribuyentes.     

A partir de la Ley 100, un grupo de más de 10 cooperativas, deslumbradas por el negocio de la salud, crearon la EPS, Saludcoop, con Gustavo Palacino a la cabeza, quien había empezado como auxiliar de contabilidad en seguros la libertad, convirtiéndose al poco tiempo en gerente de la recién nacida entidad, después de Saludcoop, se crearon otras EPS, con auxilios del Estado y acudiendo al régimen contributivo, lo que fue generando más exigencias de sus afiliados y el derroche en burocracia las llevó muy pronto a la quiebra, y la salud de sus afiliados empezó a empeorar, y a bailar en la cuerda floja como se encuentra desde hace tiempo, con los resultados tan nefastos conocidos por la opinión nacional.

Como consecuencia de todo este despelote, el gobierno encartado con todas las EPS tan seriamente cuestionadas, le dio personería y confianza a Cafesalud, quien como todo un galimatías empezó a recibir las miserias que dejaban sus émulos, pero observó, que podía manejar a su acomodo millones de afiliados de las EPS, que habían caído en desgracia, pero, lamentablemente se le fue el tiro por la culata, puesto que en estos momentos Cafesalud, no es más que un barco a la deriva con cerca de mas de doce millones de afiliados que todos los días se están quejando de sus pésimos servicios.

Cafesalud, EPS, nació como entidad activa y eficiente, para responder por la salud de sus afiliados, estableciendo con claridad sus derechos y deberes que hoy son vulnerados en forma vergonzosa, si miramos su definición de: misión – visión, y sus proyecciones hacia el futuro, encontramos que no tiene ninguna perspectiva de salir adelante de la crisis en que actualmente se encuentra, puesto que le está debiendo a los centros hospitalarios,- que les urge estos pagos, para a su vez cancelar a los profesionales de la salud y cientos de acreedores-. 

El señor Guillermo Grosso, anterior presidente nacional de Cafesalud, y su actual directivo, deberán responder a los millones de usuarios por todos los abusos que se vienen cometiendo con la prestación de los servicios, no se justifica que se juegue en forma tan descarada y cínica con la salud de millones de Colombianos, muchos de ellos, entre niños, ancianos y adultos, han fallecido víctimas de los pésimos servicios que se prestan en las diferentes clínicas y hospitales afiliadas a Cafesalud.

Lamentablemente ante los pésimos servicios que está prestando Cafesalud, EPS, no hay ante quien quejarnos, siempre nos despachan para la Superintendencia del ramo, que es más fácil conseguir una cita con el Padre Eterno, que con el Señor Superintendente, parece que esta entidad es mas de pantalla y burocracia, que organismo de control y vigilancia. 

Pero, lo más grave es que Cafesalud, EPS, se ha convertido en el peor engaño para la salud de los colombianos, puesto que además de tener toda su capacidad copada, irresponsablemente continúa recibiendo afiliados de otras EPS, como: Caprecom, Saludcoop, Colsalud, entre otras, la población carcelaria está también adscrita a esta entidad y todos los días vemos por los noticieros las quejas de los internos clamando por un mínimo servicio.

Se jacta de tener una red por más de mil municipios del País, pero, lamentablemente son tan malos y deficientes, que si los organismos de control y el superintendente, adelantarán una investigación como debe ser, estamos absolutamente seguros que hallarán muchos desaciertos y miles de usuarios a quienes les ha tocado pagar sus servicios particulares serán la pieza clave para desenmascarar todo este embrollo, puesto que esta empresa no les es prenda de garantía para prestarles un servicio de salud adecuado.

Finalmente, causa verdadera indignación ver como un grupo de invidentes se mostraron encadenados a los postes y la entrada de Cafesalud, en señal de protesta, puesto que no les están prestando tampoco el servicio de salud que por Ley les corresponde.

urielos@telmex.net.co

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