Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/10/08 11:00

Peñalosa rescatamos a Bogotá

Definitivamente debemos dar una mano a la capital de la República, que desde hace doce años viene gobernada por los vendavales de la corrupción y vientos izquierdosos.

Uriel Ortiz Soto.

Las amargas experiencias de administraciones anteriores y la que está por terminar son el mejor indicativo para que los Bogotanos reaccionemos y elijamos un alcalde serio y gerencial que no se deje arrastrar por los vientos huracanados de la politiquería y la corrupción. No es que el doctor Peñalosa sea la panacea, pero sí es la flor en medio del fango en que actualmente se encuentra la capital de la República.

Todos sabemos que en su primera administración cometió algunos errores, como en el caso de los bolardos, los adoquines de transmilenio y los arreglos navideños, son actualmente el caldo de cultivo para que sus opositores formen todo un bumerán con algo que no se justifica, que más bien pudo obedecer a malos manejos de sus subalternos, pero en términos generales orientó bien la ciudad y se vieron obras de progreso y desarrollo.

Cuando se gobierna con rabia, atizando la hoguera de la oposición para sacar desquite, se peca de imprevisión y se cometen inmensos errores administrativos, que chocan con normas legales y fundamentales, que bien o mal estructuradas, son la Ley puesto que es el producto de Acuerdos Distritales aprobados por un Concejo elegido por votación popular.

Si analizamos con detenimiento los programas de los demás candidatos que aspiran al favor popular del 25 de octubre para gobernar a Bogotá, el más aterrizado y con pleno conocimiento de causa de lo que pretende hacer es el doctor Enrique Peñalosa, por lo menos es candidato que no va a estar dependiendo de la politiquería y las componendas burocráticas, vicios que son la antesala de la corrupción.

Quienes llevamos viviendo en la capital de la República por varias décadas nos damos cuenta que en los últimos años hemos caído en la trampa de los politiqueros, que tienen sumida la ciudad en el más vergonzoso caos de corrupción administrativa, de la cual es un imperativo que tengamos que salir, puesto que nos pertenece a todos los colombianos, sus casi diez millones de habitantes son originarios de diferentes ciudades, regiones del País y del exterior.

No podemos concebir que después de ocho años de la vergonzosa administración de Samuel Moreno Rojas –actualmente encarcelado por el carrusel de la contratación– aun continúen apareciendo chanchullos y peculados por doquier, donde aparecen comprometidos varios miembros del Concejo Distrital, muchos de ellos en la cárcel o a punto de ir a prisión. Lamentablemente de todo este despelote somos responsables los bogotanos, unos por acción y otros por omisión, puesto que nos dejamos arrastrar por los politiqueros de turno, que aún están a la saga para seguir gobernando, cuando deberían más bien entrar en un proceso de moralización y posterior reorganización de sus movimientos, para que así puedan aspirar a gobernar una ciudad que exige de sus gobernantes y conciudadanos propuestas serias y coherentes a sus más angustiosos problemas, como es el caso de la movilidad, inseguridad, ocupación del espacio público, desempleo y lo más importante una política clara con el fin de frenar la delincuencia juvenil, que está jalonada por la drogadicción, el matoneo, y el bullying. No podemos continuar indiferentes a este drama de las miles de familias bogotanas, que ven en cada amanecer y anochecer, cómo sus hijos se esfuman por los despeñaderos de la perdición, aunque se dice que hay normas de protección para el menor a escala nacional, considero que el caso de Bogotá merece un tratamiento especial dada las connotaciones de ser una ciudad cuya periferia vive constantemente asediada por profesionales delincuentes, que buscan en los menores de edad el negocio de su vida, para inducirlos a la prostitución infantil y al negocio de la drogadicción y el narcotráfico.

Considero que el próximo Alcalde de Bogotá debe buscar por todos los medios fortalecer las Alcaldías Locales, o en lo que sea posible, promover un Acuerdo Distrital para que estos funcionarios sean elegidos por voto popular, puesto que en la forma en que han venido actuando no les permite decidir sobre su destino, se limitan a ser burócratas de tiempo completo, puesto que la agenda gubernamental está supeditada a la Administración Central.

Para el caso de los vendedores ambulantes y estacionarios, que desde hace varias décadas vienen apoderándose del espacio público, se han generado varios debates y llegado a la conclusión que es tan pernicioso este tema que existen verdaderas mafias en la capital de la República apoderadas del espacio público, puesto que lo convirtieron en un negocio tan lucrativo, cuyo único capital es la generación del pánico y las amenazas para que quienes lo ocupan, vendiendo sus mercancías, les tengan que pagar un diario o un semanario bajo la advertencia de ser expulsados a la fuerza o muchas veces amenazados de muerte.

La descongestión del espacio público se logra con la implementación de organizar en las localidades, verdaderos centros comerciales y reubicando a sus vendedores ambulantes y estacionarios una vez estén carnetizados como residentes en la respetiva localidad, de no hacerse este tratamiento continuaremos en el penoso espectáculo de ver a vendedores y policías enfrentados, puesto que al ser desalojados no se les está ofreciendo alternativa distinta que el de la prohibición del derecho al trabajo y a la libre empresa.

Para solucionar el problema del espacio público en Bogotá, lo único que se requiere es organizar los vendedores ambulantes y estacionarios en las localidades, para que una vez ubicados sus habitantes, ejerzan el sentido de pertenencias con el manejo de las: UZDE, Unidades Zonales de Desarrollo Empresarial, este ejercicio podría hacerse siempre y cuando exista voluntad política y un alcalde comprometido con al fortalecimiento de las Alcaldías Locales, creando en ellas verdaderas fuentes de empleo mediante el ejercicio de la libre empresa: pequeña y mediana industria.

urielos@telmex.net.co

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