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Opinión

  • | 2015/06/05 09:19

    ¡Cátedra de la Paz!

    La Cátedra de Paz en los actuales momentos es un instrumento tan básico, que vale la pena no ahorrar esfuerzos para ponerla en práctica.

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Pero antes de hablar de la Cátedra de la Paz, debemos reflexionar sobre los actos de corrupción que son el pan de cada día en las administraciones públicas y privadas, tampoco es susceptible hablar de paz sin haber adoptado medidas preventivas para impedir hechos violentos y de injusticia social, cuando hay niños padeciendo hambre y muriendo por física desnutrición; con millones de desplazados, miles de viudas y huérfanos clamando justicia.

El artículo 22 de la Constitución política establece que la Paz es un derecho de obligatorio cumplimiento, por ende, tanto el Legislativo como el Ejecutivo están en la obligación de expedir las normas legales para ponerla en práctica; así, en acatamiento al mandato Constitucional, el Congreso de la República expidió la Ley 1732 de septiembre 1/2014 y la señora ministra de Educación, el Decreto 1038 del 25 de mayo del año en curso.

Tanto el mandato constitucional, como el Legislativo y el Ministerio de Educación Nacional entraron en sintonía, pero cabe resaltar la siempre decidida colaboración y el entusiasmo del doctor Ariel Armel Arenas, presidente y fundador de la Asociación Colombiana de Consumidores, que a través de muchos años ha sido adalid de tan noble causa.

Quienes a través de nuestras prácticas sobre Comunidad y Desarrollo interpretamos las angustias más urgentes de las comunidades, que se encuentran asediadas por problemas de diferente índole, no podemos menos que saludar con entusiasmo tan importante iniciativa, que sin lugar a dudas va a redundar en su beneficio para solucionar tantos problemas de nuestro diario convivir, que muchas veces empiezan con un mínimo de inconformidad y protesta, pero con el correr de los días se va volviendo caótico, la mayoría de las veces terminan en los estrados judiciales o en actos de violencia entre las comunidades o familias en conflicto.

Pero antes de emprender esta tarea, vale la pena entrar en un período de meditación: debemos diferenciar y definir muy bien la paz interior de la paz exterior, esto quiere decir que antes de empezar a ser líderes de los demás, debemos ser líderes de nosotros mismos, la razón para esta reflexión es muy sencilla: no podemos entrar a vender la idea de la paz a instituciones educativas cuando interiormente nuestra vida en el ámbito que  nos rodea y en nuestros propios hogares es un desastre, puesto que está llena de odios, rencores y venganzas, a lo mejor llenos de frustraciones producto de nuestro mal vivir.
 
Pero al mismo tiempo debemos analizar que muchas veces esas inconsistencias que amargan nuestra vida y afectan el entorno social no son más que infundios y pequeñeces que muchas veces se ocultan en nuestra personalidad como un lastre de convivencia, cuando en realidad no lo son, que al ser examinados a la luz de las provocaciones resultan totalmente falsas.

Como consecuencia de lo anterior y con algunas experiencias vividas, me permito hacer varias sugerencias sobre el manejo de la Cátedra de la Paz en instituciones educativas, pero también a nivel empresarial:

1. Autoconocimiento: Muchas veces transitamos por caminos equivocados por falta de orientación adecuada desde nuestros hogares, y en la escogencia de actividades sociales o profesionales que no son compactibles con nuestro entorno; no todo ser humano nació para ser líder, ni todo líder tiene éxito en la conducción de sus planes y programas de desarrollo para la comunidad, puesto que no las ha evaluado de conformidad con los coeficientes sociales, frente a los recursos naturales.

2. Nunca nos Consideremos Autosuficientes: ni más que nadie, pero tampoco menos que nadie; todo ser humano, por humilde que sea su trabajo, es digno de ser respetado, y su actividad valorada con la proporción de una remuneración justa; los mayores conflictos sociales se presentan cuando existe el matoneo dentro de las empresas, con discriminación por sexo y exceso de jornadas injustas de trabajo, simple y llanamente para hacer aburrir al trabajador, para que renuncie y no tenga derecho a una justa reclamación.

3. La Cátedra de la Paz debe empezar desde los jardines infantiles, pasando por las escuelas y colegios de enseñanza media: si logramos aplicarla como debe ser, muy seguramente que el llamado matoneo empezará a desaparecer puesto que empezamos a tener una juventud que se está formando bajo unos esquemas de principios y valores, soportes fundamentales para la construcción de las nuevas sociedades.

4. La Cátedra de la Paz en todas las Instituciones Públicas y Privadas debe ser el inicio de la jornada laboral o académica, y se debe cumplir de conformidad con un ideario que esté ajustado a la realidad de las instituciones empresariales y académicas, por ejemplo: en las instituciones militares la práctica de la Paz debe tener mayor incidencia en el área de los derechos humanos.

5. La Práctica de la Paz, en las Instituciones Militares y de Policía: debe tener una orientación específica sobre el manejo de los derechos humanos, los miles y miles de procesos que en los actuales momentos están enfrentando miembros de los fuerza pública, por el caso de  falsos positivos, se debe a una deficiente orientación sobre este tema, pero sobre todo a desarmar los espíritus, que muchas veces se llenan de odio y rencor contra su enemigo y por esto los lleva a cometer terribles desafueros.

6. La Cátedra de la Paz en los Centros de Reclusión debería estar a cargo de personal especializado en políticas carcelarias, con el fin de desentrañar entre los internos los coeficientes de alta criminalidad, que son el pan de cada día en las calles de las principales ciudades.

Finalmente, no olvidemos que la Paz empieza por el reconocimiento de los derechos de los demás; mientras este principio no se aplique, vanos serán nuestros esfuerzos, y el proceso de paz que adelanta el Gobierno con la guerrilla de las FARC todos los días estará más distante.

Soy de los que creen que a los grupos guerrilleros, paramiliates y bacrimes les convendría mucho tener un manual de ideario de paz, para que, previo al acuerdo, lo vayan practicando entre ellos mismos.

urielos@telmex.net.co
urielos@hotmail.es
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