Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/09/18 11:00

¿Amistad?

Qué hermosa es la amistad, es como el bello jardín con diversidad de flores, debe cultivarse con esmero y cariño, hay que regarlo al amanecer y al anochecer, para evitar que se marchite.

Uriel Ortiz Soto.

Las amistades por bellas que sean empiezan a marchitarse con el ocaso de tiempo y del silencio; cuando aparecen las brumas del egoísmo desaparecen en el sepulcro melancólico del olvido, cuando se dejan por algún tiempo y pretendemos reconstruirla no llegan con la misma alegría y entusiasmo de antes.

Conservar una amistad sublime y duradera, es una obra de arquitectura sentimental que está acorde con nuestra personalidad, sus cimientos están guardados en la conciencia de quienes son sus protagonistas, lamentablemente, muchas veces los planos sobre los cuales se construyeron sus primeras bases se van por los despeñaderos del olvido o de la traición.

No existe amistad que esté exenta, como todo cultivo: de plagas indeseables, que procuran por todos los medios desestabilizarla para destruirla con el tesón de la envidia, o muchas veces de emociones encontradas, que chocan con el correr de los años con la personalidad de sus gestores.

En todo ser humano existe el deseo por conquistar cierto rol de amistad, muchas veces esa cumbre es infinita e imposible, para lograrla hay que saber llegar a ella, la mejor forma de hacerlo es escalando posiciones que aunque sean de sacrificio, perdurando, sobrepasan las metas deseadas y la vida la premia con creces.

Para lograr el anterior objetivo, hay que saber llegar: ni demasiado tarde, ni demasiado temprano; nunca considerándose superior a nadie, pero tampoco inferior. Si descuidas estos dos principios nunca lo lograrás, puesto que si llegaste empujando no vas a ocupar el mismo nivel de quienes van a ser tus interlocutores, siempre te considerarán cansado y te mirarán con desprecio y poca estima.

La amistad: es como el bello jardín que todos los días prodiga esmeros, mimos y cuidados. Se lastima cuando se deshoja como pétalos de rosa, dejando punzones sangrantes en el cuerpo y en el alma. Se empaña como el cristal que hay que limpiarlo todos los días, para que se vea nítido y trasparente, una amistad dudosa y poco clara jamás producirá buenos frutos.

El manejo de la amistad es tan delicado, que muchas personas prefieren la soledad a enfrentarla, para evitar que después se convierta en terribles desengaño, el mundo está lleno de egoísmos y de maledicencias frente a las amistades puras y verdaderas, estas tienen sus enemigos agazapados que constantemente buscan la forma de desestabilizarla.

Una amistad mal manejada se convierte en la peor enemistad, que va dejando a su paso: tempestades con huracanes y nubarrones, con tantas secuelas y heridas, que trasciende a presentes y futuras generaciones, hieren profundamente las sensibilidades de las familias que la conforman.

Una amistad mal administrada puede conducir también a hechos violentos, hay familias que han durado siglos enfrentándose mutuamente, es el producto de una bella amistad que no pudo ser liquidada con honestidad en el momento oportuno.

Muchas amistades que fueron hermosos estandarte de buen ejemplo, se resquebrajaron cuando uno de sus protagonistas la usufructuó con negocios turbios o mal intencionados, porque finalmente fueron inferiores a los postulados de las buenas prácticas comerciales.

Hay amistades que se convierten en tragedia cuando se les mezcla actividades que son contrarias a la moral y las buenas virtudes, aquí es muy oportuno hablar de los negocios dentro del círculo de amistades: los prestamos de dinero o en especie, muchas veces son la partida de defunción de una bella amistad, puesto que sus protagonistas fueron inferiores a sus postulados de principios y valores, factores fundamentales sobre las cuales se debe construir para que sea sana y perdurable.

La amistad, es como el manantial fresco y silencioso que brota espontáneamente con amor y alegría, recorriendo las venas de nuestro cuerpo para llevar mensajes de aliento, de solidaridad y de ayuda a quien realmente lo necesita.

Es el polo opuesto de la soledad, como lo es el dinero en la extrema pobreza, pero que bien llevada con dignidad y pulcritud, llega a ser la gran lección para los grandes potentados e indeseables, que amasan tanto dinero que finalmente se convierten en los peores pordioseros de la sociedad, puesto que no existe mayor soledad que ser únicamente rico en amasar fortuna, sin tener reconocimientos sociales.

El dinero y los bienes deben cumplir una función social, quien así procede, siempre es admirado como un patriarca dentro de la sociedad, no existe mayor frustración para el ser humano, que después de adquirir inmensos bienes en forma mafiosa e indeseable, que ser señalado como un simple monstruo y esclavo del dinero.

Qué bello y tierno es el vocablo de la amistad, pero qué difícil es administrarlo y llevarlo a la práctica. Encontrar una amistad sublime, firme, duradera y verdadera es como hallar el tesoro más grande de nuestra vida. La amistad hay que empezar por cultivarla como el bello jardín de flores de diferentes variedades, que al amanecer y al anochecer de cada día, necesita ser podado y regado con amor y cariño con el agua de nuestra cimiente para que no se marchite.

Como el mes de septiembre está dedicado a la amistad es muy importante entrar en un proceso de reflexión, valdría la pena preguntarnos: cuántas amistades hemos perdido por nuestros malos comportamientos, muchas se han cancelado, porque las hemos herido y maltrato profundamente en su forma de ser.

Cuando decidas ser amigo de alguien hay que aceptarlo como realmente es, sin embargo, un buen consejo a tiempo expresado con comprensión y cariño puede ser el elixir para mejorar el comportamiento con nuestros semejantes.

Urielos@telmex.net.co

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