Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/08/25 10:01

¡Llegó la hora del fique!

El resurgimiento del fique como nueva fuente de generación de empleo, desarrollo agroindustrial, e ítem exportable, motivó al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, para reestructurar la cadena productiva.

Uriel Ortiz Soto.

El resurgimiento del fique como nueva fuente de generación de empleo, desarrollo agroindustrial, e ítem exportable, motivó al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, para reestructurar la cadena productiva.

Por las investigaciones científicas que posan en nuestro poder sobre cultivo y valores agregados del fique, se pueden esperar muchas oportunidades agroindustriales en la obtención de materias primas de usos varios, que en los mercados internacionales tienen un precio exorbitante dado que muchas de ellas no tienen competencia, ni similares, vale decir: son únicas en el mundo.

Lejos estábamos de imaginarnos que de los extractos del fique se pudiera fabricar licores y variedad de drogas para curar diferentes enfermedades, lo que quiere decir, que no es solo para producir empaques biodegradables, -para hacer frente a los polietilenos y polipropilenos, que venían arrasando con el medio ambiente-, sino que tiene todo un emporio de desdoblamientos con magníficas oportunidades para la generación de empleos tanto directos como indirectos.

El municipio de Aranzazu –ubicado al norte del departamento de Caldas, podría ser uno de los mayores beneficiados con el nuevo programa de fomento del cultivo y agroindustrialización del fique, puesto que viene celebrando las fiestas del fique y de la cabuya desde hace más de sesenta años.

Para el presente año se celebrarán durante los días: 14, 15, 16 y 17 de octubre, con un programa que podría llamarse: la nueva era del fique, para permitir que pequeños y medianos productores, se organicen con el auspicio de la cadena productiva recientemente tecnificada, que para tal fin promovió el ministerio de agricultura y desarrollo rural, bajo la dirección del doctor Aurelio Iragorry.

Aunque por los altibajos que ha sufrido tan importante cultivo, no se ha avanzado en la producción e industrialización de la fibra; las artesanías, empaques y bordados, han continuado implementándose a través de varias organizaciones de madres cabeza de familia, que si bien no son lo suficientemente afortunadas con el mercadeo de sus productos, esperamos que esta vez reciban el apoyo gubernamental que se merecen.

Ahora cuando el cultivo y agroindustrialización del fique reaparece con mayor posicionamiento, es que debe impulsarse con entusiasmo, expandiéndolo, sin abandonar los cimientos iniciales que dieron origen a tan importantes festividades que se celebran cada dos años por el mes de octubre, en el municipio de Aranzazu, llamado el Faro del Norte de Caldas.

Los Aranzacitas, han hecho caso omiso a las adversidades que se han presentado, cuando los polietilenos y polipropilenos eran los reyes de los empaques; por el contrario, continuaron bailando al son de las esperanzas, para no dejar morir la ilusión de una bonanza, -que ha llegado para quedarse-, y que si la saben aprovechar social y técnicamente, serán un ejemplo de grandeza no solo para Colombia, sino para el mundo, podrían ser sujetos de uno de los mayores símbolos del Universo, como es la preservación de los recursos naturales a base de la fibra agroindustrializada, como bandera de biodegradación y de bondadosos poderes agroindustriales.

Por consiguiente, se requiere que las autoridades en dicho municipio, den rienda suelta a su imaginación, conservando la primacía de ser el único del País, que no ha dejado morir las ilusiones de tan importante cultivo, que muy seguramente será generador de una serie de empleos tanto directos como indirectos; que dada su experiencia y primacía, podría ser centro de formación y capacitación del cultivo, y laboratorio para la agroindustrialización y desdoblamientos en todas sus modalidades.

Considero que el fomento del cultivo y agroindustrialización del fique, es otra magnífica oportunidad que tenemos para enfrentar la etapa posconflicto, generando proyectos productivos tanto para la población desplazada como reinsertada, la fibra, además de los empaques y sus artesanías, tiene una serie de utilizaciones no solo en la elaboración de productos de: pergaminos, aseo, tocador, licores y champús, a partir del sumo y de los residuos que quedan después de la extracción de la fibra de las máquinas manuales o desfibradoras.

Ante el rechazo unánime y universal al uso de los empaques de polietileno y polipropileno, las autoridades Colombianas, interpretando el sentir universal en la preservación y conservación del medio ambiente; en cabeza del señor ministro de agricultura y desarrollo rural, doctor Aurelio Iragorry, se ha procedido en primera instancia a reestructurar la Cadena Productiva, con la misión–visión, de fomentar su cultivo, capacitar a sus productores y tecnificar la agroindustrialización.

Todos los agricultores de zonas cafeteras, en mayor o menor grado, tienen sólidos conocimientos sobre este cultivo, y de mediana cultura en cuanto a su industrialización se refiere, por consiguiente, los esfuerzos que pueda hacer el gobierno para fomentarlo, serán desde todo punto de vista bienvenidos, siempre y cuando se haga con sentido de: pertenencia, producción e innovación, con mercado asegurado, sin embargo, la sola fibra está solicitada por varios países, que tienen programado fomentar los empaques de fique, ante la adversidad de los polietilenos y polipropilenos.

Ante este hecho, es la oportunidad para que productores e industrializadores, procedan a generar productos con base en la fibra, que permita el reemplazo de las bolsas de polietileno y polipropileno, puesto que los empaques a base de esta fibra, al ser inutilizados tienen garantizado ser biodegradables en muy pocos días; lo que no sucede con los de polietileno y polipropileno, que se demoran décadas para continuar en su mismo estado de inutilidad, es decir, jamás se descomponen; de seguirlos utilizando en el inmediato futuro, los mares y ríos serán montañas de polietilenos y polipropilenos en estado de no descomposición generando graves problemas medioambientales y acabando con los recursos naturales especialmente de las especies acuáticas.

Han sido muchos los foros nacionales e internacionales, realizados sobre este particular y todos terminan con la recomendación de reemplazar con carácter urgente los empaques de polietileno y polipropileno, por consiguiente, considero que Colombia tiene una magnífica oportunidad para tecnificar la nueva cadena productiva, con sus respectivas alianzas estratégicas a partir de este cultivo, con la casi total seguridad que no se van a dar pasos en falso, puesto que si aplicamos la teoría del: recurso humano, frente a los procesos de desarrollo, sería la oportunidad para lograrlo.

Hemos pedido al señor ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, doctor Aurelio Iragorry, se digne descentralizar la cadena productiva del fique de nuestra “madre Antioquia” puesto que el proyecto de recuperación en el eje cafetero, debe ir acompañado también del Paisaje Cultural Cafetero, y en los kits agroindustriales de su promoción, próximos a salir, donde irán incluidas artesanías de fique de los municipios que lo conforman.

Sobre el artículo escrito para este mismo medio, El fique: nueva fuente de desarrollo agroindustrial, expusimos todas las razones que nos motivan para sacarlo del ostracismo, que si bien se había eclipsado, en el día de hoy empieza a tener auge como producto de diversificación cafetera, y como lo dijimos anteriormente, de magnífica oportunidad, para generar proyectos productivos posconflicto y productos tipo exportación, o simplemente comercializando la fibra.

* urielos@telmex.net.co

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