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Opinión

  • | 2016/12/22 09:25

    Navidades del paisaje cultural cafetero

    Es tan encantador el paisaje cultural cafetero en épocas navideñas, que para conocimiento del mundo, va a ser incluido, dentro de los kits agroindustriales, que ya empiezan a promocionarse.

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Razón tuvo la Unesco en declarar 51 municipios, con varias de sus veredas, de los departamentos de: Caldas, Risaralda, Quindío y valle: paisaje cultural cafetero, como patrimonio de la humanidad; cada región está revestida de un embrujo de inspiración, de encanto y de poesía, además, guarda las más sofisticadas leyendas, que si bien tienen mucho de ficción, también son historias contadas por nuestros abuelos, que se quedaron como ciertas en la memoria de presentes y futuras generaciones, muchas veces son alteradas con añadiduras y exageraciones, para convertirlas en verdaderos escenarios folclóricos de donde se derivan fastuosos carnavales.

Hablar de las navidades del paisaje cultural cafetero, es remontarnos a las bellas épocas del ayer, del hoy y de siempre, puesto, que tan bello paraíso idílico, además de ser un verdadero remanso de paz, se cuenta con el señorío y la amabilidad de sus gentes, siempre listas a recibir al turista o al peregrino, prodigándolo de todo tipo de atenciones.
La belleza de sus mujeres ha sido la inspiración de notables escritores, nostálgicos poetas y refinados artistas, no pocas veces: turistas, agentes viajeros y transeúntes, al pasar por esta tierra, han quedado para siempre vinculados a ella, anclados en el tierno corazón de sus querencias.

Quienes tenemos el orgullo de haber nacido y vivido en estas regiones, debemos entender que es territorio de paz y sana convivencia, plena de recursos naturales y humanos frente a los diferentes potenciales de desarrollo, por tal motivo, las navidades deberían tener una promoción especial, puesto que en esta época del año, es cuando se despiertan todas las características paisajistas, que con el colorido de la cosecha de café y los suvenires navideños, se ofrece al visitante un espectáculo tan natural y hermoso, que podría ser exportado a través de los kit agroindustriales del paisaje cultural cafetero, que actualmente estamos promoviendo con el patrocinio de varias entidades oficiales.

En cada uno de estos lugares, se vive el embrujo y se alimenta el espíritu con los bellos paisajes, que junto con los sitios de su entorno, se convierten en la majestad sin límites, para dar rienda suelta a las más exquisitas diversiones de turismo, que con el avistamiento de aves, los riachuelos de aguas cristalinas y la degustación de frutas y bebidas de la región, forman todo un paraíso de felicidad y de grandeza, que en cada una de ellas se percibe la presencia del supremo creador y la mano bondadosa y protectora del hombre, que la cuida como un valor sentimental, de desarrollo social y económico.

La belleza del paisaje cultural cafetero, se confunde también en todas las épocas, con el señorío y la amabilidad de sus gentes, que brindan a turistas y peregrinos, unos días de esparcimiento matizados con el jolgorio navideño; pasar navidades en uno de sus municipios o veredas, es descubrir la inmensa posibilidad para construir proyectos agroindustriales, que de la mano de los recursos naturales y humanos, se convierten en: agroturísticos, agroindustriales, y en todo un bagaje de oportunidades de desarrollo, que se pueden aprovechar, siguiendo los lineamientos de las cadenas productivas y las alianzas estratégicas, desde luego, que respetando las normas medio ambientales.

Las navidades del paisaje cultural cafetero, tradicionalmente son las mismas costumbres ancestrales que nos legaron nuestros antepasados: la novena de aguinaldos que se inicia el 16 de diciembre; los pesebres construidos en los hogares y a la vera del camino, el sabor a natilla y buñuelos y la carne de cerdo, chamuscado con helecho sarro, que produce unos deliciosos y apetitosos chicharrones, que al degustarlos se abre en tal forma el apetito que nos quedamos mirando al cielo.

Los niños con su inocencia a flor de labio, engalanan las navidades, dando rienda suelta a sus travesuras y creencias infantiles, que son sustentadas por sus progenitores, quienes los instan al buen comportamiento, para que el Niño Dios, se acuerde de traerles un buen aguinaldo, puesto que de lo contrario, no serán del agrado para la noche del 24 de diciembre.

En esta época navideña en que se está terminando la cosecha de café, los pequeños y medianos productores engalanan sus fincas con motivos navideños, a partir del 16 de diciembre se inicia la novena de aguinaldos, que por lo regular es rezada en comunidad y amenizada por pequeños e improvisados instrumentos musicales, ejecutados por niños y mayores, al final de la novena no falta uno que otro aguardiente y las infaltables colaciones navideñas preparadas por las matronas de la comarca.

El día 24 de diciembre se inicia con la alborada y la serenata de villancicos, muchos de ellos compuestos e interpretados por verdaderos compositores de la comarca, que dedican parte de su repertorio a las vivencias sanas de sus municipios y veredas, al amanecer después del sacrificio del porcino y haber degustado los chicharrones, se empieza la preparación de la natilla paisa, la cual debe ser cocida en fogón de leña, revuelta con cucharon de palo y en vasija de cobre, puesto que de lo contrario pierde el sabor de origen.
Posteriormente, hacia las dos de la tarde, la deliciosa natilla y los buñuelos, dejan de ser un sueño, para convertirse en delicioso manjar, agradable al paladar y al recuerdo de todos los años de nuestra niñez y adolescencia, cuando también eran preparadas por nuestras madres con amor, esmero y cariño, para toda su prole y los vecinos de la vereda.
Hacia las 8pm, del día 24 se reza la novena, y luego a dormir, para esperar la llegada del Niño Dios, que a las doce de la noche deposita los aguinaldos en los sombreros colocados en los alrededores del pesebre, posteriormente viene la cena y finalmente la misa de gallo.

Qué bellas y tranquilas fueron esas navidades, sin tragedias que lamentar en los hogares por el secuestro o asesinato de uno o varios de sus seres queridos, sin el lamento de mujeres maltratadas o asesinadas aún por sus propios esposos o hijos, sin niños violados y asesinados, sin calvarios a la vera de los caminos; quiera Dios que esta navidad cuando empieza a percibirse el ambiente de paz por todas las regiones de Colombia, llegue para quedarse por siempre con la armonía, el querer, el beneplácito y el aplauso de todos los ciudadanos de bien.

urielos@telmex.net.co

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