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Opinión

  • | 2015/01/02 12:00

    Hacinamiento carcelario sí tiene solución

    El hacinamiento carcelario tiene connotaciones tan alarmantes, que de no buscársele solución lo más pronto posible, puede ocurrir una catástrofe de incalculables consecuencias.

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Es una bomba de tiempo que puede estallar de un momento a otro provocando una gran tragedia, puesto que los ánimos de los internos están tan exacerbados, que sería la lucha por un mínimo de supervivencia y de reivindicación a sus derechos humanos.
 
El problema de hacinamiento carcelario en Colombia, ya va teniendo dimensiones internacionales, son varias las familias de internos que se están quejando ante los Organismos   de Derechos Humanos, para que por favor, intercedan ante semejante ignominia que si bien, puede tener una justificación como castigo por la comisión de un delito, por lo menos que se haga en forma más digna.

Es angustioso ver por los noticieros de televisión, como en las URI, los internos de paso viven esposados a los barrotes de las propias edificaciones, o se están habilitando camiones para ser   utilizados como sitio de reclusión, pero, lo más vergonzoso es que varios parques de la ciudad se estén utilizando en las mismas condiciones ante la protesta justificada de sus habitantes.

El proyecto Plan Padrino de descongestión carcelaria, viene siendo expuesto desde hace tres años, por el suscrito columnista, inicialmente se publicó por el diario El Espectador y posteriormente por la Revista Semana entre otros, como en el programa: Las Cárceles al desnudo de investigaciones Pirry.

Son muchos los comentarios que se han recibido desde luego en pro y en contra, pero, como principal preocupación la del ciudadano,  que, cree que: es la libertad incondicional para el delincuente, cuando en la sana lógica no es lo que se pretende.

Lo primero que tenemos que advertir, es que el proyecto: Plan padrino de descongestión carcelaria, no aplicaría para: delitos atroces, de lesa humanidad, violadores de menores, y los reincidentes con varias entradas a los centros penitenciarios sin importar el delito.

Esta propuesta no quiere decir que al interno condenado o en proceso de serlo, se le vayan a otorgar beneficios como: condonarle la pena, ni mucho menos con la política de perdón y olvido; de lo que se trata es de una libertad sin fronteras, pero vigilada mediante un acuerdo que firmará el interno ante el juez de penas con un padrino, - ciudadano sin antecedentes penales-, que deberá asumir todas las responsabilidades de ser el tutor y estará obligado a dar aviso al juez de penas dentro de las veinticuatro horas siguientes a la posible fuga o desaparición de su protegido, en el evento que esto suceda.

El proyecto no será la panacea como dirán algunos críticos, pero, ante la urgencia de solucionar tan grave problema de hacinamiento carcelario, que ya va a completar cinco años, sin ninguna solución a la vista, es apenas lógico adaptarlo a las actuales circunstancias y pedir al Señor Presidente de la República, que dicte el decreto de emergencia carcelaria para ponerlo en ejecución.

La mencionada propuesta además de haber sido expuesta y publicada varias veces por diferentes medios de comunicación, fue consultada con expertos en el tema penitenciario y carcelario, como también con abogados penalistas, que la ven viable, con algunas observaciones que se irán subsanando en la medida que se inicie el proceso de desarrollo.

Los pasos a seguir son los siguientes:

1º- El Señor Presidente de la República, dentro de sus facultades constitucionales para los casos de emergencia social, expedirá el decreto de emergencia carcelaria, cuyo objetivo primordial será el de descongestionar las cárceles. Dentro del decreto se señalarán los requisitos que deberán cumplir los internos para hacerse acreedores a este beneficio. Siendo el primero de ellos, haber observado buena conducta dentro del penal, certificada por el director del establecimiento carcelario donde el interno aspirante, paga la condena.

2º-  Con este certificado el interno se dirige al juez de penas para que le de el trámite correspondiente dentro de las veinticuatro horas siguientes a su radicación.

3º- En la constancia de aceptación del Juez de penas, se le pide al interno, que dentro de los tres días siguientes, presente el proyecto de rehabilitación y resocialización, que no es más que el regreso del interno a sus actividades normales, - sin grilletes, ni detención domiciliaria, ni mucho menos extramurales.

4º- Aprobado el proyecto de rehabilitación y resocialización, lo cual deberá ocurrir dentro de los tres días siguientes, el Juez de Penas, le solicitará al interno que designe el padrino o tutor para que firme el acta de compromiso.

El padrino o tutor en estos casos podría ser: un pariente dentro del primer grado de consanguinidad o segundo de afinidad; una fundación de reconocida solvencia moral social y económica o una empresa que requiera de sus servicios.

Para lograr este objetivo se hace indispensable, que en cada establecimiento carcelario se levante un potencial de internos acreedores a estos beneficios, desde luego, captando el perfil ocupacional de cada uno de ellos, con el fin que una vez se inicie el programa del Plan Padrino de descongestión carcelaria, se tenga certeza, de que quienes se acojan al programa, lo puedan cumplir.

Sostener un interno en las condiciones tan lamentables y precarias, le está costando al Estado la suma de $1.300.000.oo (un millón trescientos mil pesos mensuales) si se logra implementar el Plan Padrino, vendría una descongestión de más de un 30% de los centros carcelarios, lo que le permitiría al INPEC, ahorrarse más de treinta mil millones de pesos al mes.

Tenemos que aceptar que las cárceles en Colombia, con excepción de unas pocas, no cuentan con programas de rehabilitación y resocialización, razón por la cual los internos se pasan las veinticuatro horas del día practicando el ocio y sin ningún proyecto de vida, que les permita iniciar un proceso de rehabilitación.

Soy de los que cree que el Estado Colombiano, debe quitarse la careta de que todo tiene que ser cárcel, existen otros medios disuasivos que permitirán a quienes han delinquido por primera vez o  cometido delitos menores para que se resocialicen mediante un programa laboral.

La solución tampoco está en construir más cárceles, en Colombia existe la creencia que al delincuente siempre hay que encerrarlo, cuando carecemos de las más mínimas infraestructuras para proyectarles un nuevo futuro.

“Educad al niño, y no tendréis que castigar al hombre” lamentablemente en nuestro País estamos a años luz de lograr este objetivo.

urielos@telmex.net.co
urielos@hotmail.es

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