Viernes, 20 de enero de 2017

| 2005/03/20 00:00

Varias preguntas para una respuesta

No. El narcotráfico va a ser despenalizado por el Congreso únicamente porque es un 'delito conexo' de las masacres paramilitares.

Varias preguntas para una respuesta

Llevo más de treinta años predicando -en el desierto- la legalización del tráfico de drogas que nos destruye. Y ahora que están a punto de aprobarla resulta que no estoy de acuerdo.

No es por llevar la contraria. Es porque pregunto:

¿Van a legalizar -o, más exactamente, despenalizar: dejar de castigar- ese tráfico porque quieren que deje de destruirnos? ¿Porque han llegado por fin a la conclusión, previsible de antemano y demostrada de sobra en estos treinta años, de que la prohibición de las drogas es mucho más dañina que las drogas? ¿Porque se han dado cuenta de que esa 'guerra' universal no está siendo ganada, sino perdida, y más perdida aún en la medida en que en apariencia se ganan en ella batallitas, se incautan cargamentos y se captura gente? ¿Porque han entrado en razón?

No. Todos siguen diciendo, del Papa de Roma para abajo, del presidente de los Estados Unidos para abajo, en un consenso descendente que rebota y salpica como en las sucesivas pilas de una fuente en las cabezas de las autoridades internacionales, nacionales, departamentales, municipales, veredales, que las drogas son malísimas y su prohibición es necesaria.

¿Entonces? ¿Van a despenalizar el tráfico de drogas -aunque su consumo no, ni su producción- para que no se sigan haciendo matar en vano los jueces más honrados, los periodistas más valientes, los políticos más independientes? (Hablo aquí de Colombia: nunca he sabido que en los Estados Unidos, de donde surgieron a la vez el consumo de drogas y su prohibición, y en donde se queda el grueso de las ganancias, un solo juez, periodista o político se haya hecho matar). No. Tampoco es por eso. Esos muertos son simplemente la 'cuota de sacrificio' que Colombia está obligada a poner para no ser tratada como un país paria, más paria aún de lo que ya es. Seguiremos poniendo los muertos inútiles de una guerra perdida. Pero, entonces, ¿van a despenalizar el tráfico para evitar que se siga corrompiendo la Policía, para que no se contaminen todavía más el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, para que no se pervierta aún más a fondo el aparato de justicia, desde los secretarios de juzgado promiscuo municipal hasta las más altas Cortes?

No. Nadie ha hablado de eso.

¿Van a despenalizar la cosa, entonces, para ver si por fin se vuelven comprensibles las cuentas de nuestra economía, enredadas y desquiciadas por ese flujo no medido, y no medible, del dinero ilegal y clandestino que entra en rama por las fronteras y en chorro por los bancos, en giros y en maletas? ¿Van a legalizarla, o lo que sea exactamente, para poder discutir en serio el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, dado que el rubro de las drogas ilícitas es el único que tiene un peso importante en las exportaciones de Colombia hacia el Gran País de Norte? (Porque no me van a decir ustedes que de verdad alguien cree lo del chontaduro o las hormigas santandereanas o los ojos de vidrio que se fabrican en Neiva para fines oftalmológicos).

¿Van a despenalizar el tráfico para que desaparezca, o al menos se reduzca, la fuente principal de financiación de nuestra guerra interna? De los dos lados de nuestra guerra interna: el lado de las narcoautodefensas y el lado de las narcoguerrillas. ¿Para eso?

No. Tampoco para eso.

Se me ocurre, en un último boqueo de esperanza insensata, que puede ser que vayan a despenalizar ese delito contra el Imperio que es el tráfico de las drogas que el Imperio consume, pero prohíbe, por una razón de orgullo soberano. No por ninguna de todas las enumeradas atrás, que tienen que ver con el interés o con la supervivencia. Sino por una razón gratuita, de dignidad. Al fin y al cabo sin llegar al desafío de legalizar las drogas que el Imperio prohíbe, ciertos países se dan el lujo de cerrar los ojos y hacerse los manguianchos: Turquía, Bolivia, incluso el Afganistán bombardeado y ocupado. ¿Será por hacer un gesto de independencia ante los caprichos del gobierno norteamericano que por fin los parlamentarios colombianos se atreven a plantearse la posibilidad de despenalizar el narcotráfico?

No. Lo siento. La despenalización que ahora se propone no viene nspirada por ninguno de todos esos motivos, o pretextos. El narcotráfico va a ser despenalizado por una ley del Congreso de Colombia (y a lo mejor cuando este artículo se publique lo habrá sido ya) únicamente porque se trata de un 'delito conexo' de las masacres cometidas por los narcoparamilitares.

Así que, repito, no es por el mero prurito de llevar la contraria que ahora no estoy de acuerdo con esa despenalización de la cual he sido siempre partidario. No estoy de acuerdo sencillamente porque me da vergüenza.

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