Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/02/29 00:00

Veda para los enfermos colombianos

En los próximos años, ocho medicamentos de multinacionales farmacéuticas no podrán ser producidos por la industria colombiana, que no recibirá el visto bueno del Invima para su fabricación. El presidente ejecutivo de Asinfar, Alberto Bravo Borda, escribe sobre la medida, a la que considera "una nueva modalidad de monopolio de los medicamentos".

Veda para los enfermos colombianos

Natural alarma han causado en el país y en la Comunidad Andina de Naciones los informes sobre la aplicación de una norma denunciada por violar el tratado de integración hecho, lo que se constituye en una nueva modalidad de monopolio de los medicamentos.

Los efectos del decreto 2085 de 2002 ya se están sintiendo sobre los consumidores, debido a la protección que se brinda a la información confidencial no divulgada en nuestro país. En efecto, durante cinco años la industria farmacéutica nacional no podrá producir ocho medicamentos, debido a que ésta no contará con el aval del Invima para comercializarlos en nuestro territorio.

Entre los medicamentos que cuentan con la prohibición se destacan moléculas conocidas que obran para reducir lípidos, tratar la disfunción eréctil, la demencia y contra la epilepsia, entre otros, lo que encarecerá su valor por ser bienes monopólicos. No obstante, sabemos que lo mismo sucederá con un sinnúmero de medicamentos, para las cuales se ha hecho la solicitud de esta injusta protección.

La propiedad intelectual del sector farmacéutico en Colombia está suficientemente protegida con el establecimiento de patentes por 20 años. Lo que se pretende ahora utilizando el concepto de secreto empresarial es configurar una situación de monopolio para aquellos medicamentos que por su antigüedad o por extemporaneidad en el registro no tienen derecho a patentes, como los segundos usos. Ahora, por la puerta de atrás el gobierno les otorga a las multinacionales una forma de protección a la cual no tendrían derecho a través de la patente.

En Colombia se protege con los estándares más severos la propiedad industrial, podemos decir que en algunos casos superamos las obligaciones contraídas en cumplimiento de los compromisos internacionales.

Lo que está en juego es mucho más que la estabilidad del sector farmacéutico nacional. Las consecuencias en materia de salud pública son considerables, pues la protección que se otorga genera un incremento desmesurado y ofrecimiento de productos a un precio fuera del alcance de los enfermos colombianos.

Es importante que el Gobierno de Colombia entienda que las pretensiones del país norteamericano en el marco del Alca y el Tratado de Libre Comercio para proteger con derechos de exclusividad el secreto empresarial por la vía de la protección del registro sanitario, y en general para profundizar las reglas sobre propiedad intelectual, no tienen como finalidad única la generación de mecanismos que les permitan a las empresas multinacionales farmacéuticas recuperar los costos de investigación y desarrollo en que incurren para producir nuevos medicamentos. El argumento según el cual el reforzamiento de la protección de las patentes y el secreto empresarial estimularán la inversión a escala para encontrar remedios a las enfermedades de los pobres es engañoso. El propósito verdadero de tal estrategia responde a una costosa labor de lobby de las empresas farmacéuticas frente al Congreso y el Ejecutivo de Estados Unidos que busca consolidar un mercado monopólico, desplazando las alternativas de productos genéricos que se ofrecen a costos más bajos en los países en desarrollo, como se observa de las últimas acciones del Invima en relación a los productos mencionados.

La intención de proteger con derechos de exclusividad los datos de registro sanitario constituye una medida 'OMC Plus', cuyo foro natural de discusión debería ser la Ronda de Negociaciones de la OMC, como acertadamente lo propone Brasil dentro del Alca. Las presiones para que Colombia adopte un régimen de protección mayor al señalado en el Acuerdo Adpic hacen parte de una estrategia de Estados Unidos que busca, vía negociaciones bilaterales y subregionales, lograr 'aliados' que dejen sin piso los compromisos de proteger la salud pública adoptados en Doha, para defender con vehemencia la aplicación de los derechos de exclusividad en el momento que sea autorizada la comercialización de un medicamento.

Aspectos relevantes

Estudios realizados por Fedesarrollo muestran que el fortalecimiento del monopolio a través de barreras como las patentes de segundos usos, la protección generalizada de los datos del registro sanitario por cinco años y otras incluidas por Estados Unidos en la agenda de los tratados comerciales generaría los siguientes efectos económicos y sociales:

- Retiro del mercado de multitud de medicamentos competidores -de marca y genéricos-, con lo que se condena a la población a consumir solamente los medicamentos de las multinacionales a precios de monopolio.

- Incremento promedio del 61 por ciento del precio de los medicamentos del mercado ético, que representa el 86 por ciento del mercado total.

- Pérdida de bienestar de la población al tener que dedicar una mayor proporción de ingresos a la compra de medicamentos, en detrimento de otros bienes necesarios. Fedesarrollo estima esta pérdida en la "astronómica suma de 777 millones de dólares anuales".

Por su parte, un trabajo de Misión Salud analizó las condiciones en que en 1998 el ISS compró 28 medicamentos en condiciones de competencia, con descuentos hasta del 92 por ciento, y llegó a la conclusión de que si hubiese tenido que pagar precios de monopolio, el sobrecosto en este pequeño grupo de productos habría sido de 173.000 millones de pesos. Si se hiciera este cálculo sobre todas las compras del ISS y las EPS en un año, la cifra resultante sería verdaderamente escandalosa.

Otros impactos medidos por el estudio en mención son:

- Mayor desempleo, debido a la pérdida de mercado por parte de la industria farmacéutica de capital nacional, que hoy genera el 58 por ciento del empleo del sector, y al cierre permanente de las plantas de producción de las multinacionales -en los últimos años se cerraron 25 de las 32 plantas multinacionales y parece que 3 de las 7 sobrevivientes proyectan cerrar próximamente.

- Impacto negativo sobre la balanza comercial. En 1992, el año anterior al establecimiento del sistema de patentes, la balanza comercial del sector mostraba un déficit de 48,7 millones de dólares. En 2001, el déficit subió a 416 millones de dólares y hoy sobrepasa los 800 millones de dólares. Esto se debe a que cada vez es menor el portafolio de las multinacionales de productos fabricados en el país y mayor el de importados. El fortalecimiento del monopolio por supuesto acelerará esta tendencia.

- Alto costo fiscal, resultante de tres factores: 1- El subsidio que el Estado debería otorgar al consumidor para compensarle la pérdida de bienestar; 2- El mayor precio que las entidades públicas deben pagar por los medicamentos, y 3- Los impuestos de renta que dejan de pagar tanto los laboratorios nacionales que salen del mercado, como las multinacionales mediante la utilización de 'precios de transferencia' en las importaciones de materias primas y productos terminados de la casa matriz o sus filiales.

*Presidente ejecutivo Asinfar

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