Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1997/07/28 00:00

    VEO, VEO, MILAGRO

COMPARTIR

de pronto fue como esa centella divina que en el camino a Damasco tumbó del caballo a San Pablo y, revelándole a Cristo, hizo de él un creyente. No sé cómo se produjo el milagro. Quizás fue aquella foto del presidente Ernesto Samper, contento y con su pulgar en alto, en medio del lúgubre racimo de soldaditos recién liberados. Quizás la súbita ydeslumbrante revelación me llegó antes: en Cartagena del Chairá, viendo al apuesto comandante Simón en la tribuna, al lado de funcionarios y embajadores, dando voces de mando luego de escuchar muy solemnemente el himno de las Farc. El caso es que tuve inesperadamente la misma súbita certeza que humedeció de lágrimas patrióticas la pluma de mi amiga Patricia Lara y llevó a Palacio a los grandes de nuestra industria con el mismo mensaje divino: "Ahora sí la paz es posible. ¡Al fin una luz!".Yo también veo el camino abierto. Entiendo porqué Horacio Serpa, monseñor Luis Augusto Castro, el totémico José Noé Ríos y el entusiasta Daniel García Peña, hijo y nieto de dos amigos, pueden hacer la paz con la guerrilla. Claro que sí, ¿cómo no haberlo visto antes? Si consiguieron poner en brazos de sus familias a los soldaditos, todo es posible. ¡Que vengan, pues, los mediadores extranjeros!Se vislumbra ya un acuerdo preliminar para abrir el ansiado diálogo. Los comandantes guerrilleros pedirán, a manera de anticipo, otros pedacitos del mapa nacional. Quizás un cuarto de país, libre de Ejército y Policía. ¿Y qué de malo habrá en ello si los territorios que pedirán están siempre llenos del nefando pito, de mosquitos y cultivos de coca? Pedirán que se acabe con las horrendas Convivir, que no los dejan trabajar en paz. Pedirán que no se les llame más narcoguerrilleros sino insurgentes empeñados en incrementar y defender el primer renglón de exportación del país. Pedirán que saquen de la cúpula militar a unos cuantos generales incómodos, sobre todo a Harold Bedoya. ¿Y qué hay de malo en ello si Bedoya es tan incómodo para las Farc como para la Casa de Nariño? Fuera con ese horrible guerrerista, que en vez de asistir a cocteles, auspiciar pachangas vallenatas y desfiles de moda, le da por combatir.
¡Típico militar! Podrán considerarse otras peticiones. Por ejemplo: que a Galán, Caraballo y otros dirigentes guerrilleros detenidos se les deje libres para que sean consejeros de los consejeros presidenciables. Es muy incómodo que ellos deban hoy hablar desde la cárcel por radio y radioteléfonos para coordinar secuestros cuando podrían hacerlo de cuerpo presente. También habría que poner en libertad a los sindicalistas, viejos amigos y compañeros de lucha del gran Horacio, que ayudan a poner triquitraques en los oleoductos. Aceptadas estas modestas peticiones, vendrá la verdadera negociación. Y ella también tiene todas las garantías de éxito. ¿Acaso no hay grandes concordancias entre las ideas de los guerrilleros y las de los negociadores y consejeros oficiales? Todos ellos, por ejemplo, son nacionalistas, y en el fondo de su alma no pueden descalificar la noble aspiración de Pérez y Tirofijo de que el Estado colombiano tenga el monopolio de la exploración petrolera. Urdinola debe estar de acuerdo. ¿Y, de paso, por qué no nacionalizar también la banca? Los jefes de los sindicatos bancarios podrían ocupar los puestos de los actuales gerentes. Es más democrático. Y entrados en gastos, habida cuenta de que, según todos ellos, consejeros y comandantes, la riqueza está mal repartida y muy concentrada en cuatro o cinco grupos industriales y financieros, deberían estudiarse algunas cuantas expropiaciones.Apenas estén todos sentados en torno de una mesa, descubrirán otras devociones comunes. Todos, por ejemplo, admiran a Castro: a Fidel, no a Jaime. Creen en sus conquistas sociales y en su reforma agraria. Como ella ha traído tanta bonanza y prosperidad a Cuba, podría servir de modelo para Colombia. Y en cuanto al reparto de zonas de influencia, ¿no sería más democrático y realista institucionalizar el poder adquirido por la guerrilla en 550 municipios? Sería cuestión de otra reforma constitucional. Si con Navarro Wolf se hizo una, ¿por qué no otra con Tirofijo? La paz merece este precio. Además todos ellos señalan a los mismos enemigos de la concordia. A saber: quienes ven tan noble acuerdo como una capitulación y se oponen al más honesto y eficiente gobierno que hemos tenido en muchos años y a su candidato oficial; quienes piden un ejército más fuerte y operativo y se atreven a protestar porque hoy, en nuestro código penal, se consideran no punibles los actos cometidos en combate por la noble insurgencia armada; quienes piden privatizaciones y son críticos inveterados de unos servicios públicos manejados en forma intachable y escrupulosa; quienes impugnan a nuestra diáfana clase política. Todos ellos representan el verdadero enemigo común, responsable de nuestras desgracias, denunciado al unísono por guerrilleros, sindicalistas, castristas, samperistas y jesuitas: el infame neoliberalismo. Pongámoslo de lado, y tendremos al fin la paz y, tras de ella, ratificándola, un futuro gobierno con Serpa de presidente, Cano de ministro del Interior y el cura Pérez de ministro de Defensa. ¿Cómo no haber visto que este milagro era posible? ¡Adelante, muchachos!
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.