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Opinión

  • | 2007/03/10 00:00

    Verdades a medias o mentiras completas

    Gustavo Adolfo Salazar Arbeláez enumera los últimos acontecimientos de Colombia y señala que en todos, las cosas no son como las pintan

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"Un permanente presentismo prevalece y, sobre la base de lo instantáneo y de lo fugaz, provoca el olvido de la tradición y hace imposible la proyección del futuro”. Esta afirmación del profesor francés Daniel Pécaut, sobre los efectos de la violencia en Colombia, pone el énfasis en una de las mayores dificultades que tiene el país para superar sus problemas: La imposibilidad de hacer referencia al pasado, reconocerlo y aceptarlo, para entender el presente y proyectar el futuro. Pero hay una que resulta tan grave como el desconocimiento del pasado, y es el desconocimiento del presente, la negación constante de lo que sucede, la imposibilidad de aceptar que lo que se presenta ante nuestros ojos no se ajusta a nuestros deseos o a nuestras expectativas. La realidad, entonces, se transforma a partir de nuestros deseos o nuestros miedos, se prioriza a partir de los caprichos, la realidad se “inventa”, todo se vuelve “aparente”.

Todo el mundo dice verdades a medias o simples falsedades: Mienten los parlamentarios de la para-política; miente Mancuso cuando dice haberse reunido únicamente con Altos Mandos militares ya fallecidos; miente Fernando Botero Zea, por segunda vez, en su vano ánimo revanchista; mienten las Farc al invocar razones humanitarias para poner en libertad a seres humanos que nunca debieron haber sido tomados como rehenes; miente Yair Klein, el mercenario, al decir que ayudó a “pobres” campesinos que le pagaron millones de dólares por su entrenamiento; miente el Comisionado Luis Carlos Restrepo, quien prometió jactancioso el fin del paramilitarismo. La discusión, despojada de altura ante los insultos y las imprecaciones recíprocas, que lidera, al parecer con gusto el Presidente, se torna imprecisa y se sume y se consume en la falacia de las cifras. Los datos, esa nueva seudocientificidad de lo público, al ser leídos con cuidado, no sólo no esclarecen el panorama, sino que me llevan a formular múltiples preguntas. Voy a permitirme plantear algunas dudas que me asaltan:

La estrategia del segundo mandato Uribe está enfocada hacia la consolidación de la política de Seguridad Democrática, como parte del proceso para lograr la victoria final contra las Farc. Se señala, sólo es cuestión de tiempo acabar con la guerrilla, y para sustentar la afirmación se presentan cifras. Según el Ministerio de Defensa, los efectivos de las Farc y el ELN han disminuido sustancialmente, al pasar de cerca de 20.600, en 2002, a alrededor de 16.000 en enero de 2007, lo cual representa un descenso del 22 por ciento, algo así como 4.600 guerrilleros puestos fuera de combate. El retroceso de las Farc parece irrebatible en Cundinamarca, con la desarticulación de la columnas Policarpa Salavarrieta, Manuela Beltrán, y los severos golpes a los frentes 22 y 42, pero esa verdad no es aplicable a todo el territorio nacional; para lo anterior basta mirar lo que sucede en departamentos como Arauca, Putumayo, Nariño y Chocó, sólo por citar algunos críticos ejemplos, en donde la guerrilla no retrocede sino que parece crecer. Lamento no ser muy optimista, pero las cifras oficiales definitivamente no ayudan ¿Por qué? Según el mismo Ministerio de Defensa, durante ese período hubo 25.486 capturas de miembros de los grupos guerrilleros, 6.967 en 2003, el más notorio. Adicional a lo anterior, la Fuerza Pública abatió, durante el mismo período, 8.799 guerrilleros y, debido a la política de desmovilización individual, habrían desertado 7.988 guerrilleros, es decir que durante el período, la Fuerza Pública habría puesto fuera de combate a 41.252 guerrilleros, el doble de los existentes en agosto de 2002. ¿Cómo es ello posible? En aras del buen juicio, digamos que los datos son ciertos y que todos aquellos fuera de combate eran miembros de dichas agrupaciones, lo cual implicaría que si aún quedan cerca de 16.000 guerrilleros, estas agrupaciones habrían reclutado, para reponerse a las bajas durante el mismo período, 36.652 jóvenes, cerca de 9.150 por año, 25 por día. ¿Está haciendo el gobierno algo para evitar tan masivo reclutamiento?. Pero, aun así, al revisar la historia los datos parecen carecer de lógica. En enero de 1984, el entonces general Fernando Landazábal afirmaba que las Farc contaban con 25 frentes y 12.620 combatientes. ¿Será posible que cuente con 12.000 combatientes hoy día, cuando tienen cerca de 90 estructuras entre frentes, columnas y bloques móviles, sin contar sus milicias?

Respecto a las Autodefensas, los datos no son más esclarecedores. Al comenzar el gobierno Uribe la Fuerza Pública señalaba que los grupos paramilitares, las AUC y demás, sumaban cerca de 12.000 combatientes. Durante el período agosto 2002 a enero de 2007, según el Ministerio de Defensa, fueron capturados 12.911 miembros de estos grupos; abatidos en combate 1543, y se desmovilizaron 31.671 miembros colectivamente y 3.538 individualmente, es decir que de acuerdo con esas cuentas, la Fuerza Pública habría puesto fuera de combate a 49.663 miembros de las Autodefensas. Si a lo anterior sumamos que los grupos paramilitares de ahora, llamados eufemísticamente Bandas Criminales Emergentes (Bacrim) o Águilas Negras o Doradas, cuentan con cerca de 3.500 a 5.000 miembros, las cosas empeoran. De acuerdo con lo anterior, las Autodefensas habrían reclutado en cuatro años 42.000 combatientes ¿Es eso posible?¿En las Bacrim los organismos de inteligencia incluyen los grupos no desmovilizados como el de Martín Llanos, el Cacique Pipintá y el Bloque Guaviare, por ejemplo? ¿Dónde están las contundentes acciones contra estos grupos que no negociaron? ¿Dónde está el Bloque de Búsqueda contra Vicente Castaño?

En relación con los cultivos ilícitos, la situación genera, igualmente, múltiples interrogantes. Según la cifras oficiales, en 2002 había 102.071 hectáreas de coca en el país y en 2005, 85.750 hectáreas, es decir, el área sembrada se había reducido en 16.321 hectáreas, lo que representa un 16 por ciento. Pero ¿Estamos exportando más coca? ¿Cuáles son los precios del gramo en Europa y Estados Unidos, alguien puede decirnos? ¿Es cierto que en los últimos años aumentó dos o hasta tres veces la productividad por hectárea? El camino para lograr la reducción del 16 por ciento parece ser muy sinuoso. Durante el mismo período fueron fumigadas y objeto de erradicación manual 589.804 hectáreas, es decir que para erradicar una hectárea en términos reales, hay que tratar, fumigar o erradicar 36 hectáreas, sin que ello implique, necesariamente, menos coca para exportar. Otras preguntas me asaltan, a manera de ejemplo: ¿Si en 2004 había 80.350 hectáreas de coca sembradas, cómo es posible que ese mismo año se hayan fumigado 136.551 hectáreas y erradicado manualmente 6.233 hectáreas y, como resultado en 2005 tengamos 86.000 hectáreas, es decir, más área cultivada? ¿Cuál es el balance de eficacia y eficiencia respecto a los costos ecológicos, sociales? ¿Cuántas hectáreas debía haber sembradas para que ese mismo año se decomisaran 171 toneladas? ¿A qué porcentaje de la producción total equivalían esas 171 toneladas? ¿Qué rediseño se ha llevado a cabo luego de tan precarios resultados? ¿A qué velocidad siembra el ejército de cultivadores? ¿Cuál es la dimensión de ese ejército de cultivadores de coca, que al observar las cifras parece colosal? ¿Por qué para 2005 el gobierno acepta 86.000 hectáreas sembradas mientras el Departamento de Estado de Estados Unidos habla de 144.000 hectáreas? ¿Con qué tecnología se realizan las mediciones? ¿Hay un trabajo de unificación de criterios?. La información es insuficiente.

Las dudas son más extensas, pero ¿Conoce el Presidente estas cifras o son producto de colaboradores que lo adulan? Si es lo último, creo conveniente citar a Nicolás Maquiavelo quien en su obra magistral El Príncipe, aconsejaba al gobernante: “No hay otro medio para preservarte del peligro de la adulación más que hacer comprender a los sujetos que te rodean que ellos no te ofenden cuando te dicen la verdad.”

*Gustavo Salazar Arbeláez es profesor de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana

Nota:La información la pueden encontrar en la siguiente dirección: http://www.mindefensa.gov.co/descargas/Sobre_el_Ministerio/Planeacion/ResultadosOperacionales/Resultados%20Operacionales%20Ene%202007.pdf
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