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Opinión

  • | 2014/09/02 00:00

    Víctimas y victimarios

    Es difícil el perdón jurídico y humano total cuando se han cometido tantos crímenes y violaciones a la ley.

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Una interesante estrategia está siendo empleada por los miembros de las FARC para vender la idea de que no son los agresores del pueblo colombiano y más bien mostrar ante el mundo entero que ellos son las víctimas de la violencia del Estado colombiano y de sus representantes. Es parte del cinismo de este grupo al margen de la ley que trata por todos los medios que los consideren víctimas del conflicto, cuando son ellos los que le han declarado la guerra a Colombia.

¿Dónde quedan los delitos cometidos por estos nefastos personajes durante más de medio siglo? ¿Es que ya no se acuerdan de los miles de atentados y asesinatos de miembros de la Fuerza Pública, de las masacres de campesinos, de niños, de mujeres y ancianos? ¿Olvidaron los asaltos en las carreteras, los secuestros, las voladuras de puentes, escuelas, iglesias? ¿Ya no tienen en cuenta la producción de droga o del reclutamiento de menores para ponerlos como carne de cañón? No nos quepa ninguna duda, las FARC son los victimarios de Colombia, no las víctimas que hoy aparentan ser. Qué interesante estrategia de mercado la que están tratando de aplicar.

Según información suministrada por Caracol Radio , los cabecillas y negociadores de las FARC tienen 72 condenas judiciales en firme, que suman en total 2013 años de pena. Encontraron que alias ‘Iván Márquez’ tiene 27 condenas que suman 879 años, que Timoleón Jiménez o ‘Timochenko’ tiene 19 condenas que suman 889 años, que alias ‘Pablo Catatumbo’ tiene cinco sentencias que suman 112 años, que alias ‘Hermes Aguilar’ tiene condenas por 43 años y alias ‘Fabián Ramírez’ tiene tres sentencias por 108 años. ¿Podrán estos personajes ser considerados como víctimas? Se nos olvidó masacres como la de Bojayá (Chocó) con 117 ancianos, mujeres y niños asesinados el 2 de mayo del 2002 por efecto de cilindros bomba lanzados por delincuentes de las FARC. Que frágil es la memoria de los colombianos. 

Sin embargo, todos queremos la paz y la reconciliación. Esto es una realidad, aunque el discurso de los que están fuera de la ley trate de demostrar lo contrario. Pero el costo de la negociación con las FARC. ¿será la impunidad total? No creo que esto sea posible, especialmente cuando el Acuerdo que se firme no representa la paz que merece y que espera el pueblo colombiano, no es el fin del conflicto en que estamos inmersos por acción directa de los grupos subversivos; es solo la salida al escenario político de quienes nunca cesarán de buscar la toma del poder y es el sepelio oficial de la “marca” FARC. 

No es fácil encontrar la decisión jurídica justa y adecuada a este tipo de situaciones, especialmente cuando quedan tantas cicatrices en el alma de las víctimas y del pueblo colombiano. Es difícil el perdón jurídico y humano total cuando se han cometido tantos crímenes y violaciones a la ley. Es cierto que debe haber un arreglo legal para quienes han estado al margen de la norma, pero debe haber un castigo ejemplar para quienes han delinquido con tanta crueldad.

Cuando nos encontramos frente a miembros de las Fuerzas Armadas, que en cumplimiento de su misión constitucional se han visto involucrados en procesos penales, por que en algún momento y dentro de la guerra que están peleando para lograr la seguridad de los colombianos han sobrepasado sus funciones y atribuciones por su propia decisión, o cuando observamos aquellos que injustamente y como resultado de la guerra jurídica se han visto acusados de cometer delitos inexistentes, estamos frente a verdaderas víctimas de la agresión sistemática contra nuestra nación y sus instituciones; sus familiares, sus viudas, los huérfanos, los mutilados, los que pasaron días, meses y años secuestrados, los que fueron torturados, ellos son verdaderas víctimas de los delincuentes que sistemáticamente han causado dolor a los colombianos. 

La justicia transicional, como conjunto de medidas judiciales y políticas,  debe ser oportuna, totalmente clara y justa; se debe aplicar a los que actuaron en nombre del Estado y constituyen su fuerza legítima, a los que han defendido la democracia y son el pilar fundamental de la seguridad y el progreso del país. La guerra que los soldados y policías han luchado ha sido en defensa de Colombia y de los colombianos no se trata de una guerra entre las Fuerzas Armadas y los delincuentes, es una guerra de Colombia contra sus agresores.

El Gobierno y el Congreso deben legislar haciendo un justo reconocimiento jurídico a los sacrificios de los miembros de la Fuerza Pública, quienes aun entregando su propia vida han permitido que el país fuera nuevamente viable y que los poderes constitucionales puedan actuar dentro de nuestra democracia. Esos hombres y mujeres que batallando y aun entregando parte de sus cuerpos han impedido que la doctrina marxista leninista de las FARC se haya apoderado del país, son los que han luchado para que el país volviera a ser próspero y seguro. Seamos justos con los soldados y policías de Colombia, que merecen todo nuestro respeto y admiración.

*Presidente del Cuerpo de Generales y Almirantes.
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