Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/02/08 14:14

Zikasutra

Que el Zika pueda contagiarse por vía sexual, que haya casi 100 mil personas infectadas en Colombia, y que afecte seriamente al feto, son situaciones que plantean la exigencia de avanzar en políticas para promover el sexo seguro.

Ana María Ruiz P.

La semana pasada, por cuarta vez la Organización Mundial de la Salud declaró emergencia sanitaria mundial; las anteriores fueron por H1N1, Polio y Ébola. El Zika ya deja huella en todos los continentes, se confirma que además de la picadura del mosquito se contagia por relaciones sexuales, y están estudiando alarmados, sobre la marcha, si también se contagia por la saliva y la orina.

En un paciente con Zika, como en el caso de fiebre amarilla, dengue o chikunguña, se ven comprometidos gran número de órganos y funciones de su cuerpo, siente fiebre, sarpullido, conjuntivitis, dolores de cabeza y en las articulaciones, Según el estado general de su organismo y de la atención médica recibida –o no-, podrá paliar los síntomas y evitar desenlaces trágicos. Está documentado que el Zika en ocasiones puede ser asintomático, con lo cual una persona infectada puede transmitir el virus a otra sin saberlo.

Se reportan muertes de pacientes por el virus, y por consecuencias posteriores a su aparición, como el síndrome de Guillain-Barré. Pero la verdadera calamidad del Zika son los efectos neurológicos sobre el feto, detectados en la prevalencia de microcefalia y otras deformaciones en hijos de madres infectadas.

No tengo espacio aquí para que charlemos sobre los efectos catastróficos de esa condición sobre la calidad de vida, tanto de la persona que lo sufre como de quienes están a cargo en su entorno; madres, padres y familias que van a requerir atención integral y un seguimiento médico permanente, lujos inexistentes en estos países donde el sistema de salud hace agua.

En Brasil ya hay quienes opinan que se estarían configurando las condiciones de una generación perdida. Han nacido vivos 440 casos de microcefalia asociada al Zika, y hay cerca de 3.000 diagnosticados por nacer. Médicos especialistas en enfermedades neurológicas están invocando la práctica de abortos preventivos, y las autoridades de salud alertan por el aumento en la tasa de abortos inseguros que ponen en riesgo la vida de la mujer.

Como el efecto devastador del Zika está en el futuro, en las consecuencias al nacer, aterrados y a una sola voz los ministros de salud de América Latina dieron la alerta: Mujeres, no se embaracen. Un clamor sensato, expresado por quienes se saben maniatados y en deuda histórica con la salud sexual y reproductiva: No se embaracen porque no podemos atenderlas si necesitan interrumpir el embarazo. El mapa de expansión del Zika coincide con el de países donde el acceso al aborto es muy restringido, o sólo se permite para proteger la vida de la mujer que, en estricto sentido médico, podría salvarse de morir por esta causa.

Colombia es la excepción a esta regla en la región. Aquí el Ministro Gaviria, además de decir que no se embaracen, ha dicho que las mujeres infectadas con el virus pueden, por su salud mental, solicitar la interrupción del embarazo y el Estado está en la obligación de proveérselo. La relación no es Zika - aborto, sino Microcefalia – aborto, así que si una mujer opta por el aborto en estas circunstancias, nada puede obligarla a mantenerlo.

Hasta ahí, todo bien. El reto es que las palabras del Ministro en rueda de prensa en Bogotá se repitan, así de claras, en cada hospital del país. Los médicos son los voceros primeros y principales en esta situación de emergencia, así que además de aliviar los síntomas de la enfermedad, también tienen la obligación de enseñarle a las mujeres cuáles son sus opciones frente a embarazos con este alto riesgo de malformación. Pero unos por objetores, otros por machismo o por pura desidia, se les olvida que al lado del virus del Zika, también tienen la misión de combatir el de la ignorancia.

Que el Zika pueda contagiarse por vía sexual, que haya casi 100 mil personas portadoras del virus en Colombia, y que afecte seriamente al feto, son situaciones que plantean la exigencia de avanzar en políticas públicas agresivas para promover el sexo seguro, no solo el uso de repelente para prevenir la infección. Superar la época en que las recomendaciones de salud sexual se limitaban a pedir “que aplacen el gustito”, y crear un Zikasutra que enseñe sin eufemismos ni dilaciones cómo tener una sexualidad segura en tiempos de crisis epidemiológica. Por hoy y por mañana.

@anaruizpe

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