Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/07/03 00:00

Visión femenina de país

Una visión femenina no sólo de país sino de futuro, deberá reconocer la existencia de múltiples miradas; la estética, la ética y la razón como una triada fundamental...

Visión femenina de país

Fundación Restrepo Barco



Quiero iniciar invocando la imagen de Scherezada. La mujer que inventa historias al Sultán, la mujer que con sus palabras teje el hilo que une la noche con el día, la muerte con la vida. Scherezada la mujer que crea la ilusión de que la vida y la muerte la soportan las palabras, que hace realidad esta ilusión contando mil y un cuentos, y construyendo durante las mil y una noches la imagen de lo infinito.



Scherezada logra con sus palabras calmar la sed de venganza del Sultán y transformar su fascinación por la muerte, en deseo vital, porque palabra tras palabra teje el infinito hilo de la vida y enuncia una visión diferente del mundo.



Por ello, mi invocación a esta imagen. Porque una visión femenina de país deberá por sobre todo ratificar el predominio de la vida sobre la muerte, las perspectivas incluyentes en oposición a los excluyentes, las prácticas de reconciliación, perdón y justicia, en lugar de la venganza y el odio. El valor de las palabras y del diálogo frente al silenciamiento y la negación del otro .



Una visión femenina no sólo de país sino de futuro, deberá reconocer la existencia de múltiples miradas; la estética, la ética y la razón como una triada fundamental en la construcción de proyectos de vida individuales y colectivos tanto de mujeres como de hombres.



Una visión femenina será dicha de muchas maneras: teorías, datos duros, narrativas, metáforas. Y como la palabra es interlocución, requerirá de un otro que escuche. Scherezada narra las historias y el Sultán escucha en silencio, retiene las palabras, y ello permite que se enuncie una historia diferente del mundo.



Necesitamos entonces continuar creando las condiciones para que las voces femeninas, que no sólo son voces de mujeres, puedan ser escuchadas para enunciar nuevas formas de ser y estar en el mundo.



Y aunque la figura que se invoca para aludir a la visión femenina, es la de una mujer, el planteamiento que quiero desarrollar a lo largo de mi presentación es que la fuerza de lo femenino debería estar presente tanto en los hombres como en las mujeres.



I. Cosmovisiones femeninas mas que visiones de mujer:



Hablar de la fuerza de lo femenino no significa señalar que por el hecho de ser mujeres dicha fuerza ha encontrado en la cultura las condiciones para expresarse.



La herencia patriarcal que no sólo ha ejercido su poder de subordinación contra las mujeres sino contra las minorías étnicas, los jóvenes y los niños y niñas, está encarnada tanto en hombres como en mujeres.



Por ello las cosmovisiones femeninas buscarán aportar elementos de identidad y ciudadanía no sólo a las mujeres, sino a todos aquellos que de una u otra forma han sido excluidos, silenciados, marginados. En una palabra sometidos.



Algunas consideraciones sobre este primer aspecto podrían ser las siguientes:



Las Cosmovisiones femeninas permiten incorporar lo mítico a lo histórico. Si bien es cierto que requerimos condiciones materiales concretas para construir identidades ya no desde lugares únicos, monolíticos y subordinados, sino desde el reconocimiento de la diversidad cultural, también lo es que en estos procesos de construcción que se producen en tiempos y espacios determinados, es necesario recuperar la dimensión de lo mítico por su carácter predominante simbólico y porque los mitos, aunque con frecuencia no tengamos conciencia de ello, siguen circulando en estos tiempos con expresiones y lecturas diferentes sobre su significado y continúan teniendo un gran poder sobre nuestras vidas. Recrear y crear nuevos mitos de lo femenino que propicien su transformación y enriquecimiento, y tener mayor conciencia de su influencia sobre nosotros, será uno de los elementos de las Cosmovisiones femeninas.



Lo anterior nos permite: cambiar muchas de nuestras rutinas en rituales. Vivir los sueños como ritos cotidianos y pasar de vivir la vida como una mera sumatoria de hechos externos ,a hacerlo como una experiencia interior viva y con sentido que fortalece su relación con lo simbólico.



- Las múltiples miradas: ‘Hay que cambiar la vida, dijo Rimbaud. Hay que cambiar el mundo, dijo Marx. Los dos están equivocados. Hay que diversifican la vida. Hay que pluralizar el mundo’. El anterior es un texto de Carlos Fuentes que aparece en su novela ‘Los años con Laura Díaz’ y expresa con claridad este segundo aspecto de las cosmovisiones femeninas: el valor de las miradas múltiples y la necesidad de diversificar el mundo. Un mundo caracterizado por la incertidumbre y la complejidad, por el cambio acelerado e intenso de las organizaciones, por la presencia de un número cada vez mayor de pobres y por la confluencia y diversidad de actores sociales, requiere de nuevas miradas para comprender las profundidades de los lugares en los que nos situamos y de cuanto en ello nos sucede hoy.



Una época con estas características necesita tanto de enfoques pluridimensionales para poder explicar y comprender esta complejidad, como del reconocimiento de los distintos actores sociales . Esto último implica proporcionar espacios de apariencia y visibilidad para que mujeres y hombres, jóvenes y niños puedan ser vistos y oídos y expresar mediante sus palabras y acciones quiénes son...



La propuesta es introducir tonos de claro oscuro a la mirada que ha predominado en el mundo e incorporarle los contrastes, los matices y las complementariedades. Quien ve más y con mayor profundidad podrá desarrollar nuevas formas de relación entre las personas, las organizaciones y las disciplinas, fortalecer los mecanismos de convergencia, de diálogo para adelantar iniciativas de carácter colectivo y consensual basadas en formas más complejas y superiores de explicación y comprensión de las problemáticas, que rompan la estrechez de las miradas y promuevan la búsqueda de alternativas de resolución para las mismas.



- Nutrir mas que consumir y devorar. Las ideas de desarrollo, progreso y crecimiento como condiciones necesarias y suficientes para el bienestar de la humanidad ,se han vinculado a la perversa convicción de que crecer y desarrollarse significa consumir más, comprar más, poseer más. Ello nos ha convertido en sociedades consumidoras y devoradoras, que más que permitirnos vivir como sujetos autónomos nos transforman en máquinas depredadoras del planeta y de nuestros proyectos de vida. La tierra está seca y esto no es sólo una denuncia, es una realidad. Se talan bosques, se secan ríos, se contaminan los mares y las ciudades, se arrasa el campo. Se requiere entonces de la humedad y de la capacidad fertilizante de lo femenino para que la tierra vuelva a ser surco, para que las sociedades a las cuales pertenecemos nutran nuestros cuerpos y nuestros espíritus.



Transformar lo antagónico en agónico. Otro componente de la cosmovisión femenina tiene relación con pasar del antagonismo de las relaciones que nos lleva a ver al otro como enemigo y a la vida como guerra, al ‘agonismo’ que nos permite rescatar nuestra condición de seres que se debaten en permanente confrontación entre la vida y la muerte, la quietud y el movimiento, lo familiar y lo extraño, las certezas y la incertidumbre.

Confrontación entre la fascinación por la muerte y el deseo de vivir, que convierte al enemigo en adversario , porque reconoce y valora las diferencias. En este combate por la vida y en esta renuncia a la guerra, aparece otra de las dimensiones de la cosmovisión femenina.



De la lógica de los contrarios a la alquimia de la complementariedad: Las conquistas logradas por las mujeres en el siglo pasado en el sentido de controlar su fecundidad y compartir el mundo económico con los hombres, han creado profundas fisuras a la cultura patriarcal y han contribuido sin duda a un progreso de la humanidad en el sentido de que ha habido una feminización del hombre y una virilización de la mujer. En palabras de Edgar Morin, muchos hombres y mujeres han conocido así el ciclo completo de la humanidad. La imagen del cazador-guerrero se combina con la del padre que protege y cuida. La imagen de la madre que alimenta se transforma también en la de la mujer sabia y poderosa. De esta manera dejamos de ser mujeres y hombres a secas y se produce una alquimia entre lo femenino y lo masculino avanzando con ello en nuestro proceso de humanización.



Lo planteado en este primer punto tiene relación con algunas de las dimensiones de lo que me he permitido llamar ‘cosmovisiones femeninas’. Quise señalar aquellas que desde mi lugar podrían tener una mayor relevancia para una feminización de la humanidad. Como lo señalaba al inicio, estas cosmovisiones deben ser incorporadas en los procesos de construcción de identidad y ciudadanía de mujeres y hombres. Pero con las mujeres existe una deuda histórica dadas las condiciones en las cuales se ha desarrollado la vida de la mayoría de ellas. Ello exige entonces un gran esfuerzo para fortalecer condiciones de equidad que nos permitan consolidar nuestro ser femenino.





II. Bases para la construcción de nuevas identidades y ciudadanías.



Si bien los países iberoamericanos presentes en este encuentro tenemos diferentes niveles de desarrollo y afrontamos distintas problemáticas, podríamos arriesgarnos a afirmar que en mayor o menor grado todos vivimos un opacamiento de la sociedad: aumento de la violencia cotidiana, precarización del empleo, mayores índices de pobreza, individualismo exacerbado, tristeza. La búsqueda de alternativas exige entonces soluciones que reconozcan su naturaleza compleja y diferencial y aporte salidas cuyo carácter sea indisolublemente económico y social. Estas soluciones demandan a su vez una reformulación de los fundamentos y las relaciones del llamado ‘triángulo del bienestar’ conformado por un nuevo estado social , basado en la razón y en la búsqueda de la igualdad, un mercado cuyo fundamento es el interés y la búsqueda de la libertad y una comunidad que se basa en la pasión y que promueve la solidaridad. Estas racionalidades deberán en sus mutuas interacciones encontrar formas de convergencia y de regulación.



Igualdad, libertad, solidaridad serán así los nuevos fundamentos de la democracia ética, estética y razón las expresiones contemporáneas del ideal del ciudadano de la Grecia Clásica: lo bueno, lo bello y lo verdadero.



Y nos preguntamos, ¿Cómo desde estos fundamentos se incorpora una Cosmovisión femenina? Recogiendo el espíritu general de los planteamientos anteriores podría señalar que el aspecto fundamental sobre el que se construye una democracia pluralista, plena, en la cual confluya también lo femenino, tiene relación con una profunda reformulación de las concepciones y relaciones entre el ámbito privado y el ámbito público, en el sentido de rechazar la tajante separación entre el ·ámbito privado considerado como el mundo de lo natural, lo diferenciado, de la desigualdad, las emociones, el amor, los vínculos de sangre, es decir como el mundo femenino y el ámbito de lo público como lo universal, el mundo de las convenciones, la igualdad, la razón y el acuerdo, es decir el mundo masculino.



Desde esta visión el mundo privado se convierte en la antítesis de la construcción de ciudadanía, y la afirmación de su radical separación, en un poderoso mecanismo de exclusión. Mi planteamiento hace referencia a la necesidad de resignificar los dos espacios y hacer explícitas sus interdependencias y mutuas determinaciones.



Es importante por lo tanto fortalecer los vínculos entre lo privado y lo público mediante procesos de desarrollo personal que modifiquen radicalmente las tradicionales identidades masculinas y femeninas y que nos permitan transitar de una concepción individualista de la existencia a una de sujeto social. concepción que en palabras de Castoriadis implica reconocer que no somos individuos que flotamos libremente por encima de la sociedad y de la historia y que decidimos de manera absoluta nuestra actos y sentidos, sino que somos seres sociales que vivimos en un mundo social.

Reconocer nuestro carácter de seres sociales y los vínculos entre lo privado y lo público permitir· que la riqueza de nuestro ámbito íntimo y privado, que se nutre de los encantamientos y de las luces tenues, fluya al ámbito público donde reina la luz dura que ilumina los sucesos humanos y da visibilidad a hombres y mujeres.



Si se fortalecen estos puentes y a su vez se consolida tanto lo privado como lo público en los términos propuestos, serán otras las bases sobre las cuales se construyan las identidades y ciudadanías, porque aspectos cotidianos pero tan importantes como la crianza de los hijos, los rituales domésticos, la educación de los niños y los jóvenes, la expresión de las emociones y los afectos dejarán de ser asuntos fundamentalmente de mujeres. De igual manera asuntos relacionados con el ejercicio de la política, los temas duros del desarrollo y la seguridad, etc dejarán de ser ejercidos preferentemente por los hombres. Los hombres tendrán así la oportunidad de ser padres en el sentido fuerte de la palabra y podrán darse el permiso de mostrarse frágiles y débiles y las mujeres a su vez contaremos con más escenarios para enunciar nuestras ideas y presentar nuestras realizaciones. En ello radica la posibilidad de una verdadera transformación de nuestras sociedades y un nuevo proyecto político.

En este pacto entre lo femenino y lo masculino, en esta una nueva alquimia que se produce dentro de cada uno de nosotros, están las bases para construir sociedades más democráticas, equitativas, justas.



Este nuevo proyecto político para un país como Colombia debería significar:



Un mayor número de niños y de niñas que nacen fruto del amor y del deseo.



Más niños, niñas y jóvenes en escuelas de calidad y con una vida digna, es decir una vida donde están presentes la intimidad, el amor, la solidaridad, la igualdad y la libertad.



Menos mujeres criando en la soledad y la pobreza, reproduciendo interminablemente su historia, y más mujeres con capacidad para construir vidas dignas y autónomas.



Más hombres y mujeres con capacidad de producir ciencia y tecnología y de trabajar de manera productiva y competitiva en un mundo irreversiblemente globalizado.



-Menos guerreros y más hombres en la confrontación cotidiana y en la lucha por la vida.



-Mas voces que claman por la convivencia, la reconciliación y el perdón y menos gritos de venganza y de odio.





III Gerencia Social desde lo femenino.



¿ Cómo desde un ejercicio de gerencia social se hacen viables algunos de estos planteamientos ?



En su origen etimológico la palabra gerencia tiene relación con ejecutar, llevar consigo, producir, administrar, gestionar. Por lo tanto, la gerencia social no sólo consistirá en la aplicación de un conjunto de presupuestos conceptuales y metodoógicas para intervenir de manera m·s eficiente y eficaz en una sociedad, impulsando programas y proyectos, sino que la gerencia social también debe promover de manera intencional y explícita, las bases para construir una sociedad m·s justa, m·s equitativa, m·s humana. Por ello hemos propuesto incorporar lo mítico a lo histórico, contar con múltiples miradas, nutrir m·s que consumir y devorar, pasar de lo antagónico a lo agónico, transitar de la lógica de los contrarios a la alquimia de la complementariedad entre lo femenino y lo masculino.



Lo que voy a presentar a continuación recoge de manera global algunos de los supuestos que han guiado el trabajo que adelantamos en la Fundación Restrepo Barco, y que han buscado de una u otro forma encarnar las dimensiones propuestas en esta presentación.

El supuesto fundamental como se señala en el capitulo anterior, tiene relación, con que aportar al desarrollo de una democracia pluralista y plena exige resignificar tanto en las políticas públicas como en los programas y proyectos el ·ámbito privado y el público, fortalecer igualmente sus vínculos y relaciones, combinando la búsqueda del interés común con el desarrollo de proyectos de vida autónomos. Para lograr lo anterior hemos considerado fundamental para nuestro trabajo los siguientes supuestos:



-Creemos en el liderazgo colectivo, entendido como la capacidad para adelantar propuestas de desarrollo social de manera coordinada con organismos gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, así como también, organizaciones internacionales



-Todo proceso de desarrollo social que impulsamos , reconoce el carácter policéntrico de la sociedad en sus tres dimensiones: estado, mercado y comunidad e incorpora como bases fundamentales para su planeación, ejecución y seguimiento , procesos educativos, comunicativos y cambios culturales.





- Los proyectos, programas y políticas que se gestionan y adelantan con la participación de niños, niñas, jóvenes, mujeres, familias, comunidades, tienen una clara estructura técnica en cuanto a objetivos, estrategias, metas y evaluación y al mismo tiempo incorporan procesos sistemáticos que promueven : valorar la dimensión subjetiva de la vida, vincular lo individual y colectivo, la razón y la pasión, consolidar las prácticas de autoconocimiento y autocuidado, el enriquecimiento simbólico de la vida y cualificar sus formas de expresión, considerar las transformaciones desde dentro como base de cualquier cambio social, fortalecer los vínculos con nosotros mismos y con los demás. Con ello se aporta a la construcción de ciudadanía porque los hombres , mujeres, jóvenes , niños, niñas y comunidades en general, sienten que toman las riendas , y que aún en condiciones de pobreza , convierten sus procesos vitales en una ‘artesanía de la vida’.



-Reconocer que nuestra constitución establece la corresponsabilidad del estado, la sociedad y la familia para lograr que todos los colombianos tengan una vida digna.





-Promover la solidaridad como una expresión concreta , vivida de persona a persona, de grupos a personas, de instituciones a instituciones Creemos con Edgar Morin, que una sociedad Sólo puede progresar en complejidad, que es ganar en humanidad, si progresa en solidaridad. Una verdadera solidaridad no impuesta, sino interiormente sentida y vivida como fraternidad.



- Contribuir al fortalecimiento institucional ,impulsando el desarrollo de ‘modelos’ de autoevaluación y fortalecimiento que puedan ser aplicados en diferentes tipos de organizaciones , que les permitan: mejorar su capacidad técnica , administrativa, financiera , conocer el contexto en el cual se mueven y tener una visión amplia y documentada de las problemáticas a las cuales se enfrentan. Contribuir de igual manera a la consolidación de vínculos entre personas, grupos, organizaciones de distinto orden para que a través de redes, alianzas, consorcios, convenios avancemos en el despliegue de iniciativas colectivas y consensuales.



-Reconocer los espacios locales y regionales como escenarios por excelencia para el desarrollo, promoviendo procesos que transformen las localidades y las regiones en territorios significados con sentido, en vecindades que permitan el despliegue del divergente y polifónico mundo de lo privado, y el desarrollo de propuestas colectivas y convergentes .

- Propiciar en los programas y proyectos ‘encuentros intergeneracionales’ para que mediante la conversación y el diálogo se produzca el encuentro de saberes, el intercambio de experiencias y vivencias entre niños y adultos, jóvenes y niñas, niños y viejos, etc.



-Valorar los procesos de conocimiento, investigación y reflexión como parte de la construcción de alternativas, como una condición para la creatividad y como la posibilidad de adelantar alternativas más integrales, más ricas



En fin, entender la gerencia social como un ejercicio imaginativo, flexible, critico, transparente, abierto, pertinente, eficaz y eficiente que nos permite optimizar recursos y generar alternativas de desarrollo equitativas y justas.



Para finalizar podríamos decir que esta época que se caracteriza por su complejidad, requiere m·s de propuestas inclusivas , que de propuestas disyuntivas. Que necesitamos más de la ‘y’ que de la ‘o’, para vivir plenamente , Que estos tiempos son para sumar y no para restar, tiempos para la diversidad y la convergencia. Tiempos para que hombres y mujeres, en condiciones de equidad ,continuemos como Scherezada, tejiendo con nuestras palabras y acciones el hilo de la vida.

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