Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2010/10/09 00:00

Vótese una ley

¿De verdad es tan bobo como para creer que una ley de la República puede evitar que el dinero del narcotráfico entre donde le dé la gana?

Vótese una ley

Leo en los periódicos una información que me deja estupefacto. En este país, en estos tiempos, a estas alturas... Leo en los periódicos que el señor ministro del Interior y de Justicia, doctor Germán Vargas Lleras, hombre hecho y derecho, con cara y fama de hombre serio, urge la aprobación por el Congreso de una ley que impida el ingreso de "dineros oscuros" (dineros del narcotráfico) en los equipos de fútbol profesional colombianos.
 
Lo del fútbol es grave, sin duda: tal ley es necesaria. ¿Cómo no se le había ocurrido antes a nadie? Y me pregunto yo, tan ingenuamente como sin duda lo hace ese hombres serio y formal, buen conocedor de la realidad colombiana tanto en el ámbito específico del fútbol como en otros más vastos: ¿no sería conveniente que el Congreso votara también una ley que impida el ingreso de "dineros oscuros" -que hace 20 años se llamaban "dineros calientes": ¿será que ahora son otros?- en, qué sé yo, la política, por ejemplo? El doctor Vargas Lleras, que es un político profesional, debería proponerla sin tardanza. ¿Y no sería buenísima otra ley que impidiera la entrada de tales dineros malignos en, pongamos por caso, la justicia? Por ser el ministro del ramo, al doctor Vargas Lleras también le debería corresponder la propuesta. Y, ya entrado en materia, no debería privarse: tendría que presentar proyectos de ley que impidan de manera absoluta la financiación con fondos ilegales de cosas como la guerrilla, la construcción, la ganadería, otros deportes diferentes del fútbol -el tejo, el automovilismo: recuérdese que Pablo Escobar corría carreras de carros-, los reinados de belleza, los asaltos a los palacios de Justicia, los asesinatos... Y ya que nos vienen diciendo que por cuenta del exceso de dólares que están entrado al país nos amenaza un brote de la terrible "enfermedad holandesa", ¿no sería estupendo que las mayorías parlamentarias del gobierno votaran una ley que prohibiera de manera rotunda que el oscuro y caliente y dañino (y además ilegal) dinero del narcotráfico entrara al país?
 
Porque lo está corrompiendo, eso se nota. Es bueno que el doctor Vargas Lleras, que tiene vara alta en el gobierno y en sus mayorías parlamentarias, se haya dado cuenta. Pero...
 
Yo sé que el doctor Germán Vargas Lleras tiene una sólida formación jurídica, habiendo coronado sus estudios en la Universidad del Rosario de Bogotá y en la Complutense de Madrid. Es la única persona a quien yo le he oído usar con naturalidad la forma "hubiere" del verbo haber y la "fuere" del verbo ser. Sé asimismo que cree firmemente en el imperio de la ley: en eso es un convencido santanderista, así tenga sus ramalazos de autoritarismo bolivariano. Pero lo que me deja estupefacto, como señalé al principio de esta nota, es su candidez: en este país, y a estas alturas... ¿de verdad es tan bobo como para creer que una ley votada por el Congreso, una ley de la República (a diferencia de las leyes naturales, o de las económicas, que más o menos son las mismas), puede tener el efecto de impedir que los dineros del narcotráfico, oscuros, sí, calientes, sí, nefandos, sí, lo que ustedes quieran, sí, entren en donde les dé la gana? El dinero no huele. "Non olet", le dijo en latín el emperador Vespasiano a su hijo Tito, llevándose una moneda a las narices, cuando este le reprochó el hacer instalado en Roma urinarios públicos de pago.
 
Por si el doctor Vargas Lleras me leyere, le voy a explicar cómo es la cosa. Se llama la ley de la oferta y la demanda. Y es así:
 
Desde hace unos 30 años, y como consecuencia directa de la prohibición de la producción, tráfico y consumo de ciertas drogas por parte del gobierno de los Estados Unidos, y en su cauda de todos los gobiernos del mundo, existe una ingente demanda de esas mismas drogas. Por lo cual las ganancias que genera su tráfico son igualmente ingentes: infinitamente mayores que las de cualquier tráfico que no esté prohibido. Colombia es un país productor de tales drogas, y las exporta -ilegalmente, por supuesto- a los grandes países consumidores, encabezados por los Estados Unidos. Y aunque la mayor parte de las ganancias se quedan en los bancos de allá, las escurrajas vienen a Colombia. Y se invierten, entre otras cosas, en equipos de fútbol.
 
Doctor Vargas Lleras: debería usted proponer una ley -no de este Congreso suyo y nuestro, lleno de parlamentarios comprados por los "dineros oscuros", sino del único que cuenta, que es el de los Estados Unidos-, una ley que autorice la producción, el tráfico y el consumo de las drogas actualmente prohibidas. Y entonces, como por arte de magia, se acabará la penetración de los dineros oscuros en nuestros equipos profesionales de fútbol.
 
Publíquese, comuníquese y cúmplase.

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