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Opinión

  • | 1988/02/22 00:00

    ¿WHO IS IN CHARGE?

    Los colombianos le estamos exigiendo a Barco que se inspire y que nos inspire

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Los anglosajones resumen el problema en una sencilla frase que utilizan a manera de pregunta: "¿Who is in charge?" Lo que traducido a buen romance significa: "¿Y aquí, quién manda.?"
Para la mayoría de colombianos Virgilio Barco Vargas no manda. Ni siquiera se le asocia con decisiones propias ni con ideas concretas. La sensación que deja Barco es la de que constituye un mosaico de las opiniones promediadas de sus asesores, que de vez en cuando sale a exponer por los dos canales de la televisión, con un resultado poco probable: que para el televidente raso el mensaje del Presidente sea algo distinto a un sonsonete parecido al que produce el Himno Nacional abriendo o cerrando la programación de T.V.
A Virgilio Barco el país le puede perdonar, y efectivamente le ha perdonado, que no sea un buen comunicador. Esto lo sabían los 5 millones de colombianos que lo eligieron. Pero así como se le ha perdonado que no sepa hablar, comienza a cobrársele el que no sepa mandar. El país lo amnistió como orador pero de ninguna manera como gobernante. Los colombianos le estamos exigiendo a Barco Vargas que nos demuestre que posee una amplia visión, capaz de inspirarlo y de inspirarnos.
Los lideres se ponen a prueba en los momentos más difíciles de los pueblos. El secuestro de Andrés Pastrana ha constituido un desafío que obliga al presidente Barco a dar la medida máxima de sus capacidades. Pero hasta el momento lo único que se ha logrado de Barco es que a la salida de la casa del ex presidente Pastrana, la semana pasada, diera las respuestas espontáneas más desconcertantes a los periodistas que lo interrogaron.
·Preguntado sobre el diálogo con el ex presidente Pastrana en relación con el secuestro de su hijo, Barco respondió: "Estuvimos hablando de temas generales. Había que distraerlo un poco también. No puede tener todo el día pensando en ese problema. Fue una conversación muy grata y muy interesante".
·Preguntado sobre cómo observa el Presidente la difícil situación del país, respondió: "Tenemos que acomodarnos a esta nueva etapa del país y procurar que volvamos a la normalidad de que siempre hemos gozado"
·Preguntado sobre las medidas que va a tomar el gobierno para reprimir esta situación, Barco le respondió al periodista: "¿Cómo crees tú que se puede reprirmir? ¿ En qué forma?"
·Consultada su opinión sobre la propuesta de organizar un plebiscito para calmar la situación de orden público, Barco respondió: "¿Cómo crees tú que un plebiscito cambia? La última vez que pusieron un plebiscito la Corte lo tumbó".
·Preguntado si puede anunciarle al país que habrá elecciones el 13 de marzo, respondió: "Yo no soy profeta, pero creo que el país hará un esfuerzo por conservar el sistema democrático"
·Preguntado si el secuestro de Andrés Pastrana no complica la realización de la elección de alcaldes, respondió: "¿Y usted para qué mete en este problema al ex presidente Pastrana y a su hijo?".
Después de escuchar tan insólitas respuestas, uno se pregunta en dónde termina en Virgilio Barco el problema del mal orador y comienza el del mal gobernante. En escasos 10 minutos que duró el interrogatorio de los periodistas, Barco nos contó que había sostenido una conversación muy grata con el ex presidente Pastrana sobre el secuestro de su hijo que los colombianos teniamos que acostumbrarnos a la nueva etapa que vive el país; que para el Presidente de Colombia, Constituyente (que fue realmente lo que tumbó la Corte en el año de 1987) es igual que plebiscito; que el Primer Mandatario del país no puede asegurar que habrá elecciones el 13 de marzo, porque no es profeta; y que le produce extrañeza que se vincule el problema del secuestro de Andrés Pastrana con el interrogante de si habrá o no eleccionés para alcalde.
La discusión, en este momento, no es sobre si el gobierno del presidente Barco es bueno o es malo. Sus planteamientos sobre su "disneylandia financiera" son respetables, y sería injusto desasociar al gobierno del buen funcionamiento de la economía. Sólo que cuando sale en la televisión a exponerlos, está diciendo lo que la gente no quiere oir.
Los colombianos están exigiendo presencia política del Presidente. La prioridad del momento es el liderazgo, y no la gerencia. Un presidente gerente es bueno para tiempos de paz, pero un presidente líder es fundamental para los tiempos de guerra. El líder tiene que inspirar, convencer, conducir, y tranquilizar. Y ninguna de estas funciones las cumple Virgilio Barco Vargas.
Cuando el país y sus instituciones están siendo terriblemente chantajeadas con el secuestro de Andrés Pastrana, es mal momento para descubrir que la principal diferencia que existe entre Winston Churchill y Virgilio Barco no es precisamente la capacidad oratoria. Según un íntimo amigo del primer ministro inglés "La primera vez que uno vé a Winston, se perciben todas sus faltas, y se pasa uno el resto de la vida descubriendo sus virtudes". Con Virgilio Barco Vargas sucede exactamente lo contrario.--
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