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Opinión

  • | 2008/03/29 00:00

    ¿Y al fin quién ganó?

    Los tres presidentes, desde sus propios índices, subieron. No es tan excepcional como lo han querido presentar en Colombia, Venezuela y Ecuador.

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Cada uno de los presidentes está convencido de haber sido el triunfador de la crisis de relaciones. Según los sondeos, la popularidad de todos se incrementó después de los incidentes. Los tres saben que pocas cosas unen más a un pueblo que un enemigo exterior. Correa, Chávez y Uribe, cada uno con su encuesta, pueden mostrar los frutos políticos que les dejó el problema.

El presidente Rafael Correa logró venderse como el defensor de la amenazada soberanía ecuatoriana. Sus reclamos, que tanto molestan a la mayoría de los colombianos, son percibidos en Ecuador como un gesto de dignidad y afirmación nacional frente a un vecino conflictivo. El problemático país del norte que quiere involucrar a Ecuador en un conflicto suyo, que irrespeta las fronteras y que además desprecia a los ecuatorianos.

La firma de investigación Cedatos, que es la filial de Gallup en Ecuador, muestra que el 80 por ciento de los ecuatorianos encuestados apoya la posición del presidente Rafael Correa en el manejo de la crisis de relaciones con Colombia. El boletín de presentación de la encuestadora explica el resultado como la reacción: "frente a la agresión de que fue objeto el Ecuador y el irrespeto a la soberanía nacional".

Correa, que tuvo índices de popularidad superiores al 70 por ciento al comienzo de su mandato, había descendido constantemente en los últimos meses hasta llegar a 60 en la medición anterior, a mediados de febrero. La crisis de relaciones con Colombia se convirtió en Viagra para sus ratings. Según la encuestadora Perfiles de Opinión, en un mes Correa subió 12 puntos. Alcanzó un índice de aceptación del 72 por ciento -que hace rato no veía-, y en la capital, Quito, su nivel de popularidad sobrepasa el 75 por ciento.

En contra de lo que piensan y quieren muchos colombianos y venezolanos, tampoco le fue mal a Hugo Chávez. Desde luego, sus resultados no son tan esplendorosos como pretenden los medios oficialistas de Venezuela, pero no le fue mal. Subió, en lugar de bajar.

En Semana Santa, una encuesta de la compañía de investigación Venopsa fue presentada por el canal gubernamental Venezolana de Televisión. A la pregunta "¿El acuerdo de paz fue un triunfo político del presidente Chávez?". El 54 por ciento de los venezolanos encuestados expresó su acuerdo.

Los índices de aceptación de Chávez -que han venido lesionados por la escasez de alimentos- suben, según la misma encuesta. Venezolana de Televisión, interpretando el sondeo, aseguró que el 67 por ciento de los encuestados tenía una "valoración positiva" de la gestión de Chávez. Sin embargo, un análisis más detallado muestra que de ese 67 por ciento hace parte el 23 por ciento de los encuestados que califican como "regular" la gestión de Chávez.

Aun así, y descontando ese truco de interpretación, la popularidad del mandatario venezolano estaría por encima del 44 por ciento, cifra superior al 33 por ciento que le daban las encuestas poco después de su derrota en el referendo de diciembre.

En Colombia, también subió la popularidad del presidente Uribe. En la anterior encuesta, realizada entre el 17 y el 19 de enero, estaba en el 80 por ciento según Invamer, la filial colombiana de Gallup, que adelanta un sondeo bimestral. En esta ocasión no esperaron las ocho semanas. Entre el 4 y el 6 de marzo, Gallup volvió a medir y encontró que un 84 por ciento de los colombianos apoya al mandatario.

El encuestador Jorge Londoño explicó que el buen índice presidencial se debe en gran medida a que "ante los últimos hechos diplomáticos, los colombianos determinaron rodearlo".

Eso mismo pasó en los tres países. Los tres presidentes, desde sus propios índices, subieron. No es tan excepcional como lo han querido presentar algunos en Colombia, otros en Venezuela y unos más en Ecuador.

En la guerra del Cenepa, entre Perú y Ecuador en 1995, el presidente peruano, Alberto Fujimori, llegó al 92 por ciento de popularidad. Su homólogo ecuatoriano, Sixto Durán, también salió del sótano de aceptación y alcanzó un índice del 49 por ciento.

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