26 mayo 2013

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¿Y de paz qué?

Por Guillermo Andres Rodriguez Martinez Ver más artículos de este autor

OPINIÓNSi están pidiendo más, ya es tarde para 'tutías' por parte del gobierno, El pulso se lo está ganando las FARC.

¿Y de paz qué?.

Ya es tarde, las FARC no necesita pasarle lista de regalos a las FARC o al menos así lo creemos quienes con objetividad y acierto analizamos todo lo que está sucediendo en el país, pero más aún lo demuestra la política del gobierno, al permitir que parte del secretariado este a cuerpo de majestad en la Habana en unos supuestos diálogos, y aquí en Colombia siguen delinquiendo sus miembros, ¿De cuál proceso de paz hablan?
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El mensaje que el gobierno nacional envía a la opinión a través de su ministro de la política crea muchos planteamientos, “Proceso de paz no es lista de regalos de las FARC al Gobierno". Claramente a la guerrilla se le abrieron las agallas, ¡en virtud de la actitud permisiva del gobierno con la banda terrorista! También, es probable que al gobierno le molestó algún exceso de peticiones que estén haciendo los negociadores de las FARC, recientemente en La Habana.

Pareciera que a un pliego de solicitudes iniciales estén dando alcance con un anexo que traería un desastre a la estabilidad del país. Como temas de extradición, la posibilidad de abolir la figura, la purificación de capitales millonarios que hoy son propiedad del secretariado o tan claro como la solicitud de una asamblea constituyente, todo es posible para ellos y se suma sencillamente por lo caritativo que ha sido el gobierno con ellos, también es claro que no es suficiente para ellos tanta bondad de Santos.

Si están pidiendo más ya es tarde para tutías por parte del gobierno, el pulso se lo está ganando las FARC; la banda terrorista se siente a todas anchas en la capacidad de manosear al gobierno, a las víctimas, a la sociedad civil y a sus instituciones que democráticamente han sido instauradas.

Es que pretender que se llegue a avances concretos en un proceso de paz en las actuales condiciones no es sólo ilógico, si no también, imposible. Si las FARC siguen delinquiendo no hay la más mínima posibilidad que alguien les crea, y menos cuando no hay temas fundamentales que lleguen a la sociedad civil y víctimas; no hay verdad, justicia, ni reparación.

De seguir la situación como sigue y de llegarse a firmar algo con las condiciones que están, Colombia va a ser considerado un estado paria, nadie de la institucionalidad ha bajado de la nube a los señores que matando policías piden elegibilidad e impunidad, y a esto sumemos el actuar del siniestro grupo del ELN, que al ver semejante desparpajo de confort y falta de control institucional se quiere sumar al desorden promovido bajo el amparo de la 'ley'.

Llama mucho la atención la posición del ministro Carrillo, dado que nunca había expresado tales declaraciones del proceso de paz en todo lo que lleva anunciado, cuando estaba Germán Vargas en la cartera de interior, tuve oportunidad de preguntar sobre los acercamientos secretos con la guerrilla a lo que él me respondió: "el gobierno no hace muchas esperanzas con ello".

Si esto era una voz tan autorizada del gobierno para entonces, se podría entender que el gobierno ve a las Farc solicitando cambios sustanciales en la estructura política del país, por ello insta a que se hagan por la legitimidad de ganar las elecciones en las urnas. ¿Absurdo el planteamiento cuando matan policías, secuestran civiles extranjeros y nacionales?

No bastó promover acercamientos con las FARC en la Habana mientras seguían delinquiendo en Colombia, no bastó promover impunidad y elegibilidad, ahora viene la posible eliminación de la extradición y la posibilidad de que las FARC salgan a hacer política sin dejar las armas. ¿Y la población civil que, donde quedan las víctimas?

Punto álgido y florero de Llorente del proceso de paz, que el principal Grupo terrorista de América Latina solicite, abolir la extradición teniendo en cuenta que son 52 los jefes del grupo ilegal pedidos por Estados Unidos por secuestro y narcotráfico.

De ocurrir ello que es lo más posible, partiendo de la benevolencia del gobierno con ellos, vienen riesgos muy disientes para la constitución, la democracia y para quienes además desarrollan trabajo político en las regiones, especialmente donde aún tienen influencia las FARC. Triste por todos los ciudadanos que van a quedar inermes ante lo inevitable, el saboteo de las elecciones, el constreñimiento al elector y la imposición de candidatos por medio de las armas.

Lo más triste de esta historia que nos han fraccionado en 9 capítulos, es que los anuncios del gobierno en temas de paz se quedan cortos en lo que realmente se desarrolla, ojalá fuera este un tema que hiciera ruptura con todos sus anuncios, ¡pero no! para nuestra pena y dolor, si se ara el camino para que las FARC promuevan candidatos sin dejar de lado las armas, en lugar de buscar atenuar el conflicto que es el interés del gobierno lo que sucederá es el fortalecimiento de lo que estaba amilanado.

@g_rodriguezm

*Abogado, Gobierno Seguridad y Desarrollo, exmiembro Directorio Nacional Conservador
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