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Opinión

  • | 2011/09/10 00:00

    Yamhure a la selección

    Yamhure fue asesor del Centauros. Admira el juego de Castaño (John Edison). Sabe armar bloques y llenar la zaga de autodefensas.

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Hay dos asuntos que me afectaron en esta semana: que Ernesto Yamhure haya perdido sus columnas en Caracol Radio y El Espectador, y que Leonel Álvarez haya sido nombrado DT de la selección nacional. Qué tristes ambas cosas; las dos me duelen.

Vamos con lo primero. Sé que hay personas que se impresionaron al saber que Carlos Castaño le editaba las columnas a Yamhure, como lo probaron unos correos publicados por Un Pasquín, pero yo, al menos, veía con buenos ojos esa asesoría. Me parece que Castaño mesuraba cada escrito; que lo mejoraba. Y que, como lo observaron algunas personas, gracias al comandante Yamhure se volvió experto en columnas. En columnas, en bloques, en ejércitos.

Por eso lamento que haya perdido su espacio en la prensa y desde ya hago votos para que El Colombiano geste un gran homenaje de desagravio que incluya devolverle su columna de opinión e inspirar un cómic con su figura.

Algo debemos estar haciendo mal. Nos hemos convertido en un país que acaba con lo mejor que tiene. Precipitamos la renuncia del Bolillo hace tres semanas; la de Rivera hace dos. Y ahora la de Ernesto Yamhure: ¿hasta dónde queremos llegar? ¿Quién falta por caer? ¿Van a meterse ahora con Fernando Londoño, acaso? ¿Con Andrés Fernández, alias 'la Vaca', que tanto ha luchado por el terrateniente desamparado? ¿Por qué goza la alevosa prensa colombiana devaluando la honra de destacados miembros del uribismo? ¿No se dan cuenta, pues, de que en el gobierno anterior la corrupción fue un asunto de casos aislados? Estoy seguro de que, si uno busca bien, puede encontrar dos o tres ejemplos de funcionarios que fueron honestos.

Poco se puede esperar de un país en el que representantes de la doctrina uribista, como el Sodomita Rivera, pierden espacio. Antes de que me demanden por culpa de la ley de minorías, aclaro que si lo llamo de esa manera no es por ofender a los sodomitas, sino por rendir homenaje a la Operación Sodoma. El doctor Rivera bautizaba operaciones con ese nombre; pedía a la tropa que penetrara la retaguardia de las Farc; se jactaba de estar respirándole en la nuca a Alfonso Cano: uno ya no sabía si estaba dirigiendo una guerra u organizando una orgía gay.

Sin embargo, yo respeto a Riverita porque hace parte de una minoría: es uribista y está libre. Por eso, ahora que ya no está Yamhure, me ofrezco a escribir con el exministro un artículo a cuatro manos sobre sus logros: uno de esos textos que vienen con un asterisco al lado del título y que abajo informan quiénes son los autores. La idea es que yo escriba el texto y sugiera el título. Y que Riverita ponga el asterisco.

Pero eso será después, cuando haya reivindicado la honra del doctor Yamhure, cuya renuncia me dejó tan preocupado como el nombramiento de Leonel Álvarez como DT de la selección.

Me parece un error, si me permiten decirlo. Miren a Leonel: tiene el pelo, ya no digamos como Higuita, sino como María Mercedes Cuéllar. ¿No es el señor Álvarez una versión deformada de Pedro, el escamoso? ¿Creen que mejorará la imagen del país cuando celebre un gol al ritmo del Pirulino en un estadio internacional?

Con el respeto que me merece gente tan honorable como la de la Federación de Fútbol, me permito sugerir que reconsideren esa opción. Y que piensen para tan importante cargo en Ernesto Yamhure, que ahora mismo está desempleado. Si es preciso, el doctor Yamhure está dispuesto a dejarse la greña larga, a llamar "papito" a su hijo y a dejar la pipa y aflojarse el corbatín para que la papada respire cada vez que grite una instrucción desde la línea de cal.

Es el hombre ideal. Yamhure fue asesor del Centauros. Admira el juego de Castaño: de John Edison Castaño, se entiende. Sabe armar bloques; llenar la zaga de autodefensas; organizar ataques por la ultraderecha. Y su nombramiento sería una bonita manera de reivindicar a los periodistas de la derecha colombiana, víctimas todos de una gran campaña de difamación: ya publicaron correos entre Castaño y Yamhure para desacreditar a Yamhure. ¿Con qué siguen ahora? ¿Con correspondencia entre José Obdulio y Castaño para desprestigiar a Castaño? Para continuar con esta empresa de desprestigio, el Congreso amenaza ahora con condecorar a Pachito Santos. El doctor Corzo lo quiere subir en las rodillas para peinarlo, regalarle una colombina e imponerle la Gran Orden del Congreso, con lo cual nadie podrá decir, en adelante, que el único que le da órdenes a Pachito es Uribe.

Lamento el mal momento de Yamhure. Desde el incidente de fuego amigo que tuve con María Jimena, evito confrontaciones con colegas. Si ella se retrata, yo me retracto. La acusé de tener rabo de paja, sí, pero no me consta: en el retrato de Cambio no alcanza a verse. Quiera dios que superemos este incidente y que unamos fuerzas para llevar a Yamhure a la selección.

Quiero visitarlo en el sauna que frecuenta, para convencerlo de que lo haga. Estará desnudo y sudoroso, con las tirantas y el corbatín puestos y la toalla apretada sobre la barriga. Le rogaré que al menos sea asistente del nuevo DT. Si pudo serlo de Castaño, no veo por qué no pueda serlo de Leonel.
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