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Opinión

  • | 2015/04/24 12:12

    Viaje hasta los infiernos

    A Reyes, Jojoy y Cano, entre otros, los atacaron cuando dormían.

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“Cuando la noticia del ataque de las FARC estaba caliente al mediodía casi los empatamos, pues nos ganaron por una décima”. Para la dueña de estas palabras, Claudia Gurisatti directora de noticias RCN, la muerte de los 11 militares fue una oportunidad para disputarle el rating a su competencia (Caracol Noticias), y para los operadores políticos de low cost fue una ocasión para restar o sumar puntos en las encuestas.

La paz se construye sobre cadáveres. Es un axioma atemporal. Allí están los libros de historia. La infoverborrea - expresión empleada por el canalla Tom Wolfe – esparcida en Colombia a raíz de la muerte de un grupo de soldados profesionales durante un acto bélico, procura demostrar lo contrario. Y qué es lo contrario: nada.

Hace mucho rato la guerra en Colombia fue revertida. Las Fuerzas Militares sanearon a las principales conglomeraciones humanas del país de la amenaza guerrillera. En la estrategia participaron las guayabas buenas y las guayabas podridas que había dentro y fuera de los cuarteles. La lucha no acabó sino que cambió de teatro: la periferia rural de Colombia. Hacia lugares como el occidente del Cauca en donde fue asaltada la patrulla de la Fuerza de Tarea Apolo.

Para muchos medios, analistas y políticos de low cost los actos de guerra, tales como la muerte de soldados, policías y guerrilleros, son como una suerte de película sobre la cual se puede hacer calificaciones de una a cinco estrellas: mala, regular, buena, muy buena, excelente. Hasta la opción “me gusta” o “ya no me gusta” que ofrece Facebook sirve como vehículo para juzgar el combate cuerpo a cuerpo que se libra en la geografía remota de Colombia.
 
Al enemigo se le ataca cuando está durmiendo, cuando está bañándose, cuando está exhausto, cuando está de fiesta, es decir cuando se vuelve más vulnerable. Es el abecé de cualquier manual de combate. A Reyes, Jojoy y Cano, entre otros, los atacaron cuando dormían. Observado desde un prisma estrictamente militar el ataque contra estos jefes rebeldes es tan legítimo como el efectuado por la guerrilla en un paraje rural del Cauca. Observado desde un prisma rigurosamente humano, dramático, ambos ataques son una mierda.

Desde el minuto uno la tregua unilateral e indefinida ordenada por el Secretariado de las FARC venía cargada de riesgos. Tales como su carácter unilateral y la ausencia de mecanismos concertados de verificación. Desde el pasado 20 de diciembre los mandos operativos de la guerrilla están obligados a sortear una de las situaciones tácticas más complejas en el terreno: esquivar las operaciones enemigas sin empleo de fuego. En la guerra, el reino del azar, la perfección es un mero ideal.  Sólo Mohamed Alí podía, a lo largo de un round, esquivar los golpes de su adversario sin lanzar un solo jab. No todos los mandos de las FARC tienen la cintura y los pies de Alí.

Una amiga que se vuelve insoportable y llora cuando se emborracha porque evoca a los familiares y amigos que dejó enterrados en Colombia me dijo – al fondo se escuchaba una canción que no recuerdo si era de Darío Gómez o Édith Piaf – que las FARC erraron al decretar una tregua unilateral e indefinida. Por qué, le pregunté. Me respondió con una bocanada de humo que envolvió la habitación y me hizo toser.

Pocos analistas se han detenido a examinar los alcances territoriales de la tregua unilateral decretada por las FARC. Sólo la cuantifican. Muestran al público las estadísticas que revelan un notable descenso en la cifra de ataques y víctimas pero sin tener en cuenta esa especie de “juego de tronos” que encierra la lucha territorial. La lucha por el territorio y la población son las claves de este conflicto. Sobre esto no hay nada resuelto. Los generales lo saben. Saben que este no es un asunto que se puede resolver a través de micrófonos o textos de twitter.

El general (r) Rubén Darío Alzate, quien estuvo en manos de las FARC, en una brillante y coherente exposición realizada en el programa “A 4 Manos” dirigido por Ramón Jimeno, explica la esencia del conflicto en territorios como El Atrato. El diagnóstico y la resolución expuesta por un oficial de la republica con formación en el U.S. Army War College y que, domina el plan estratégico de las Fuerzas Militares, no encaja en toda esa infoverborrea que sale desde Bogotá y que trata de empujar al país hacia un cul-de-sac.

Los políticos de Bogotá – los medios tampoco ayudan – no tienen la más puñetera idea de lo que está pasando en los territorios. Prima una actitud mezquina hacia las regiones  afectadas por la guerra. Es como si los territorios de guerra fuera un asunto de los militares y la suerte de los lugareños importara un comino. Es una visión barata, cortoplacista. No hay que olvidar que el mapa de la guerra corresponde, en parte, al mapa de los recursos estratégicos que en la próxima década pueden generar riqueza, crecimiento y mejoramiento de la calidad de vida de la gente colombiana. Estos pobres políticos no ven nada.

Quienes deben tomar las decisiones estratégicas para erradicar la violencia de la vida política nacional y conseguir la normalización del país no pueden dejarse influir por los adjetivos, los epítetos, las rechiflas, las condenas y toda esa infoverborrea basada en el rating y las encuestas. Un pelotero del Barrio Abajo de Barranquilla me recordó hace unos días que Dante comenzó su viaje por el infierno y lo terminó en el paraíso. Hizo bien en no comenzarlo al contrario.

El ultimátum del gobierno lleva a ninguna parte. La guerrilla sabe que las acciones militares se miden por las consecuencias políticas y estamos en un tiempo claramente político. Los militares tienen el panorama claro en el terreno y deben evitar el nerviosismo porque todo el mundo está cansado. Los medios perdieron el año en el Caguán y sino se tranquilizan pueden volver a perderlo.  
Revisemos Ruanda. 1994. Una guerra. Una carnicería humana. Un  millón de muertos en tres meses. La mayoría a machete. Veinte años después. 2015. Uno de los 20 países que más crecen en el mundo. Población sana, educada y corrupción irrelevante. El 98% de la población goza de sanidad pública. Reducción de la tasa de pobreza en un 15%. Más de un millón salieron de la pobreza. La mortalidad infantil descendió en un 60%. La tasa de escolarización primaria alcanzó el 95%. El 64% de los escaños en el parlamento son mujeres.

¿Entonces qué? ¿Infoverborrea o Visión estratégica?

En twitter: @Yezid_Ar_D
Blog:
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