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| 5/20/2012 1:36:39 AM

Bogotá CUNA DEL MULTILATERALISMO POLÍTICO PROGRESISTA

Bogotá y la dirigen progresista, tiene la posibilidad de constituirse en ejemplo de la sociedad, con la creación del primer escenario  de diálogo social y político, que mediante talleres y asambleas desde los territorios, los planos temáticos y los puntos virtuales refrende un pacto de unidad dentro de la diversidad. 

 

El clivaje histórico invita a cambiar los paradigmas respecto a la organización de los partidos políticos, rompiendo los esquemas tradicionales a fin de sentar las bases de una nueva cultura de construcción de acuerdos.

 

Esta  iniciativa de organización, multilateral, ubicuitaria e hiperconectada, recrea  las necesidades actuales de un diálogo libre, donde la sociedad civil tenga la oportunidad de expresar, no solo su problemática sino las iniciativas, que ayuden a la formulación de estrategias orgánicas de participación política, desde las cuales se planteen  soluciones a las demandas de la población, como contribución al desarrollo de una sociedad más justa e incluyente.

 

El desgaste  de los partidos tradicionales colombianos, la política internacional y los movimientos significativos de trascendencia global, son de tal  magnitud que favorecen nuevas estructuras y procesos virtuosos de organización política, económica y social.

 

El interés de la sociedad, los movimientos emergentes y las alianzas que se tejen, está variando de manera muy profunda, frente a los cambios, producto de procesos humanitarios, siendo necesarias formas novedosas de participación social.

 

Los paradigmas y parámetros básicos de las organizaciones políticas se están alterando. Esta tendencia se hace evidente a raíz de falta de credibilidad en los partidos tradicionales, la asociación de sus líderes con la perpetuidad de la corrupción, el desgaste de la democracia representativa y la carencia de avance en los indicadores de bienestar de la población.  

 

Por más de tres siglos, soportados sobre caudillismos, mesianismos o el populismo, las estructuras de los partidos políticos se enclavó en espacios e instrumentos anárquicos unilaterales que no respondían ante autoridad superior alguna y que enfrentaban sus conflictos mediante la acomodación, el transfuguismo, la coacción y la cooptación.

 

El ser humano ha migrado ha convertido en un sujeto multidimensionalmente activo, que recurre a diversos instrumentos en los esquemas de expresión, que interpone recursos en forma novedosa para tutelar sus requerimientos básicos, y que se asocia con sus similares en múltiples estadios para defender conjuntamente causas personales o colectivas.

 

En este complejo, cambiante y diverso escenario, hoy más que nunca se anhela una coalición de fuerzas con intereses convergentes y pluriactivos, y los progresistas tienen el fuego. Un modelo de sociedad que demanda individual y globalmente espacios de participación, hace especial lo que vive el Progresismo, y el multilateralismo emerge como la fuerza que fortalecería sus potencialidades.

 

La necesidad del manejo asertivo y grupal de los problemas y fenómenos hacen de esta vía un instrumento fundamental en la organización, en especial ante la estructuración política de progresistas, la cual ha dejado de ser un tema reservado exclusivamente a una élite representativista y se ha transformado en una preocupación nacional, que ningún líder de avanzada puede ignorar o pretender manipular.

 

Para que la acción multilateral, en el movimiento progresista sea plenamente efectiva, es necesario considerar, en primer lugar, la necesidad de reafirmar e implementar principios y valores en torno a la dignidad de las personas, la libertad,  la igualdad, la  solidaridad y el sentido profundo de respeto de la ciudadanía.


Así mismo garantizar la preeminencia de las percepciones culturales diversas, de tal forma que no se afecte la esencia común, el trabajo en colectivo y la realización individual o grupal.


Igualmente necesaria es, la capacidad de promover esquemas de colaboración que se perfeccionen a través de la elaboración de estándares y reglas para ordenar un crecimiento individual y grupal.


Y finalmente, la responsabilidad de asegurar la mayor eficiencia del sistema, como una manera de reducir el espectro de actuaciones unilaterales que se pretenden justificar como medidas excepcionales.

                                  

La iniciativa, el fervor, la expresión y la participación de la humanidad -entendida como la manifestación más distintiva de una sociedad - no puede ni debe confinarse a espacios individuales, reducidos y estrechos de soberanía simbólica o meramente electoral que, a la larga, sean manipulados por la jerarquía dirigente o dignataria en su provecho, desarticulando así su capacidad política para alterar sustancialmente las situaciones originadas por ésta, dada la gran concentración de dominio económico, burocrático y político que ella tiene en sus manos.

 

Por lo tanto, una organización política multilateral progresista, que garantice la unidad en la diversidad, ha de priorizar dentro de la estructuración del movimiento progresista la horizontalidad, con una acción innovadora enmarcarse en la visualización de una sociedad de nuevo tipo, completamente diferente a la actual, un nuevo modelo de liderazgo político y por ende a un nuevo modelo de desarrollo.

                                  

En el fondo, de lo que se trata es de forjar una práctica de auto-determinación a través de una política de auto representación, la cual tendría que consolidarse desde abajo hasta alcanzar los grados superiores de la gestión política.

 

En tal sentido, las personas, los sectores, los gremios diversos no serán más objeto de la cooptación, sino sujeto histórico de las verdaderas transformaciones que deben causarse en lo económico, lo político, lo social y lo cultural para hablar apropiadamente de cambio de paradigmas y quehacer político.

 

Sin estos rasgos fundamentales, cualquier proceso político que busque definirse como Progresista estará condenado a repetir los mismos esquemas tradicionales, tornado en simple reformismo retórico.

 

Miguel Ospino Rodriguez

Bogotanos A Un Tic´s

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