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| 10/10/2011 4:33:47 PM

DEMASIADO DIVERSOS, DEMASIADO DISPERSOS, DEMASIADO FRAGMENTADOS,DEMASIADO DEPENDIENTES

CON OCASION DEL DESCUBRIMIENTO RECIPROCO ENTRE  INDIGENAS Y ESPAÑOLES

 

En la naturaleza la diversidad es una variedad que converge, se complementa, hace sinergia; para la sociedad colombiana, parece ser una maldición que nos genera la condiciónes de dependencia nos  impide la unidad e identidad minimas necesarias.

 

Colombia es un país de regiones que se fueron estructurando a través de todo el proceso de formación de la nacionalidad colombiana y cuyas raíces históricas, étnicas y geográficas es necesario evidenciar para hacer claridad sobre este fenómeno que a pesar de sus múltiples y continuas manifestaciones, es ignorado y negado para efectos prácticos por los sectores de poder, al fin y al cabo ellos siguen como los antiguos españoles, como si fueran gobernantes en transito hacia la metrópoli.

 

El hoy territorio colombiano a la llegada del conquistador español, estaba poblado de innumerables tribus indígenas con niveles diferenciados de desarrollo económico y social; cada una tenía su propia organización, su propio territorio, su propia lengua, sus propias costumbres y su propia economía.

 

Los más avanzados en su mayoría estaban apenas en la etapa de diferenciación social; se encontraban en un período de transición entre  la sociedad igualitaria tribal y la sociedad jerarquizada señorial. Su organización política cuando más había avanzado hasta la constitución del cacicazgo, cuyo dominio estaba asentado en un territorio definido, generalmente por una hoya hidrográfica en donde una aldea principal dominaba  algunas aldeas satélites.

 

Solo los Muiscas y Taironas lograron conformar grandes federaciones de tribus, empezando a insinuarse una organización estatal tributaria y una división de clases a su interior, sin aún consolidarse la propiedad privada. No se daba un proceso sistemático de conquista y dominación de otros pueblos indígenas, aunque ya los enfrentamientos territoriales eran frecuentes; circunstancia que aprovecharon los españoles para realizar alianzas y enfrentar a unos indígenas unos contra otros, en su propio beneficio.

 

En consecuencia la diversidad y pluralidad indígena era manifiesta. Las 82 comunidades y  lenguas indígenas que aún existen así lo atestiguan.

 

Los españoles que llegaron a América no eran tampoco un pueblo homogéneo. El Estado nacional español estaba apenas en proceso de formación con la unificación de los Reinos de Castilla, Aragón, Navarra y Granada. La nación española estaba compuesta de 15 regiones y 50 provincias históricas entre las cuales existían grandes diferencias en usos, costumbres, historia, lengua.

 

Los asentamientos  o poblados de la conquista, eran dominios a la usanza casi feudal de los conquistadores que los fundaban, independientes unos de otros, sin otro vínculo que la sujeción común a la Corona Española. El conquistador español para consolidar su predominio, lejos de procurar la integración de las tribus indígenas, buscó mantenerlas aisladas cuando no enfrentadas, como estrategia de dominación.

 

La colonización española fue tardía y se caracterizó inicialmente por la formación de pequeños poblados aislados y muy distantes entre sí, que no superaban los 500 habitantes. Solo en el siglo XVII, cuando ya existían muchos poblados, comenzaron a llegar y a establecerse familias españolas enteras, algunas de ellas de nobles empobrecidos en busca de fortuna, procedentes de Castilla La Vieja, Castilla La Nueva, Andalucía, extremadura y posteriormente familias vascas y catalanas.

 

En los territorios en donde el número de indígenas era reducido, bien por su escaso número o bien porque fueron exterminados por su resistencia a los españoles, o por su escaso nivel de productividad, llegaron colonos españoles que formaron centros de población blanca, siendo los dos principales centros de este tipo de colonización: Antioquia donde localizaron en gran número castellanos y vascos y en los Santanderes a donde llegaron gran cantidad de familias castellanas y catalanes. Colonos españoles que marcaron profundamente la idiosincrasia de estas regiones tanto en su cultura como en su economía.

 

En regiones con abundante población indígena, se impulsó el sistema de la encomienda que dio origen a la formación de grandes haciendas y a una aristocracia territorial, cuya sangre se fue volviendo azul, por títulos comprados o por proceder como segundones de familias nobles españolas. La encomienda tuvo mayor importancia en Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Cauca, desarrollándose una población de blancos, indios y  mestizos.

 

Otro sector de población que tuvo una gran incidencia en la actual conformación étnica y cultural del país fueron los negros traídos como esclavos, desde diferentes lugares de Africa. Provenían en su mayoría de las más avanzadas culturas africanas tan numerosas y diferentes entre sí, como lo eran los españoles e indígenas. Prueba de esta diversidad son las mas de 1.500 lenguas o dialectos que aún existen en África.

 

Los esclavos al llegar a América fueron dispersados por todo el continente y las nuevas comunidades de negros que se formaron en plantaciones, zonas mineras y palenques manejaban elementos culturales de las diversas culturas de origen, sin que pueda hablarse de una cultura africana traída a América, sino de diversas expresiones culturales africanas que tuvieran que ser recreadas en asocio con otras expresiones culturales existentes en el nuevo mundo, para crear las actuales culturas negras de América. La presencia de la raza negra en Colombia se concentraba en la zona minera del Cauca grande y Antioquia y en las plantaciones de la Costa Atlántica y contribuyó aún más a la diversidad racial de la actual población colombiana.

 

 

A esta gran diversidad étnica y cultural en el origen de la nacionalidad colombiana hay que agregar otro factor determinante: El factor geográfico: Tres cadenas montañosas, fueron tres barreras naturales infranqueables que contribuyeron a la formación de espacios territoriales  diversos: Costa Pacífica, Costa Atlántica, Valle del Cauca y Magdalena, zona montañosa occidental, central, oriental y los llanos con muy escasa comunicación entre ellos y que propiciaron el desarrollo aislado de núcleos de población, permitiendo la formación y consolidación de identidades regionales con características socio – económicas, etnológicas y culturalmente muy diversas.

 

Las dificultades geográficas fueron reforzadas por la política colonialista española que estableció en el país un régimen tributario fundamentado básicamente en la producción del oro que no requería de buenas vías de comunicación y ni siquiera permanentes: Una vez las minas se agotaban eran abandonadas. El interés oficial por las vías de comunicación era en consecuencia precaria y estas además de ser pocas, eran supremamente deficientes. La red de comunicación más importante fue la fluvial a lo largo del río Magdalena. En estas condiciones las regiones con escasos intercambios construyeron sus propias culturas y tenían economías autosuficientes orientadas básicamente a la subsistencia y al aprovisionamiento de las zonas mineras con un muy escaso intercambio interregional.

 

En los siglos XVII y XVIII está ya constituida una sociedad altamente diferenciada,  jerarquizada en estratos sociales muy cercanos a una sociedad de castas, sobre la base de la discriminación racial, social y la polarización económica. Con un estado aristocrático, clerical  y autoritario.

 

 

La nacionalidad colombiana tenía entonces como base común un idioma, una religión y un sistema de dominación, todos impuestos por los españoles. Eran estos, los precarios factores que unían al conjunto de la población colombiana. Solo era concebible entonces encontrar lazos fuertes de unidad a nivel regional donde además de los anteriores se compartía un interés, una historia, un territorio, una economía y una cultura.  Esta característica fundamental de la nacionalidad colombiana, no pudo ni ha podido ser entendida por las clases dominantes. El fuerte sentimiento regional del pueblo colombiano ha sido históricamente atropellado por unas clases dominantes que sólo lo han tenido en cuenta como elemento de manipulación en su estrategia de dominación y en los enfrentamientos a su interior por sus particulares y egoístas intereses.

 

En los grandes y permanentes conflictos de nuestro país a través de su historia  el problema territorial ha sido una constante y el no haberlo tenido en cuenta como elemento de análisis  ha hecho incomprensibles muchos pasajes de la historia colombiana, uno de los destacados, es el manido cuento de la “Patria Boba”, cuando en realidad fue el primer intento serio por darnos un gobierno federal acorde a nuestras condiciones regionales.   

 

LA OTRA HISTORIA II

 

VEASE: LA HISTORIA DE LOS INDIGNADOS O LOS INDIGNADOS DE LA HISTORIA

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