Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/12/2011 12:10:56 PM

EL CONFLICTO INTERNO EN COLOMBIA

Colombia Ha vivido en los últimos cincuenta años atrapada entre los estertotores de un conflicto  interno con características absolutamente especiales,  que le han traído consecuencias graves para su desarrollo y un costo en vidas humanas muy alto.  El gobierno del doctor Juan Manuel Santos, a través  de un acto legislativo con la mayoría parlamentario reconoció de nuevo  la existencia del conflicto interno de manera tajante. Recordemos que “la definición de "conflicto interno", al referirse a la confrontación de grupos armados ilegales contra el Estado en Colombia, obtuvo trascendencia durante la presidencia de Álvaro Uribe. El 7 de febrero de 2008, el principal asesor del presidente Uribe, José Obdulio Gaviria, calificó a las guerrillas de amenaza terrorista y no un grupo beligerante, que ya no tenía ningún proyecto político, y que si se aceptaba un "conflicto interno" les daría cierto poder a las FARC y eso entorpecería lograr la paz. Las FARC perdieron el status de 'beligerante' tras el término de los diálogos de paz con el gobierno Pastrana.” Según el Derecho Internacional Humanitario (DIH) un grupo beligerante, es aquel "grupo de población de un Estado que se alza en lucha armada contra un orden constitucional legal y vigente establecido". En el derecho internacional, para que pueda haber un Movimiento, Comunidad o Grupo beligerante sea reconocido, es necesario que se les dé reconocimiento jurídico internacional por parte de otros sujetos del sistema jurídico internacional, además de reunir las siguientes condiciones:

1.- Dominio real y efectivo de una parte considerable del territorio del Estado.

2.- Constitución de un aparato político-milita".

3.- Aplicación irrestricta de las normas del Derecho Internacional Humanitario.

El reconocimiento del conflicto resulta prioritario para la obtención de la paz en Colombia. Es incuestionable,  el país se ha visto inmerso en un escenario de guerra en los últimos cincuenta años.  En estos dos últimos años el conflicto se ha recrudecido de manera grave y se le ha sumado una variable aun más preocupante, la participación de la delincuencia común con pretensiones por fuera del lugar que tenían: ahora pretenden controlar territorios urbanos muy amplios, desconocen la autoridad pública y lo que es peor, existe una guerra entre ellos que se ha llevado por delante a mucha gente inocente.  Estos grupos además de su origen tradicional, son hijos putativos del narcotráfico, de los paramilitares y de las famosas oficinas de cobro. Está por escribirse la genealogía de la delincuencia común en Colombia y es de suma importancia analizarle y estudiarla seriamente, pues adquirió un protagonismo desmedido. Las grandes ciudades del país están viviendo un verdadero caos y por primera vez la población se siente desprotegida e inerme.

La guerrilla Colombiana nació de la mano de los partidos políticos tradicionales, quienes utilizaron la fuerza del campesinado y de la clases populares en la década de los cincuenta para sus pretensiones políticas y después con la firma del frente nacional fueron excluidos de los pactos políticos de la época,  representada en el partido liberal y conservador Colombiano. La clase política nuestra ha sembrado la mayoría de los males que aquejan al país y es responsable le directa de nuestra debacle.   Con la constituyente del 91 se perdió una oportunidad histórica para sellar un pacto social que incluyera a los grupos al margen de la ley. Ahora frente al fracaso de ciertas  desmovilizaciones de los paramilitares en el gobierno del Doctor Uribe, la farsa que incluyó muchas de estas entregas, quedó desaforadamente una delincuencia profesional al garete, como rueda suelta, en las principales ciudades con un poder desmedido y con alianzas peligrosas,  con la delincuencia común. No es fácil la situación de Colombia y al igual  que México requiere cuidados especiales.  Este primer paso del gobierno es un buen augurio, igual la ley de víctimas y la de tierra. Estaremos atentos  como se desenvuelven los hechos.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.