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| 9/2/2012 10:35:23 PM

El debate ético de las neveras en Bancolombia

 

La historia es esta: Almacenes Éxito puso a la venta, por error, neveras por el valor de 400. 000 mil pesos, cuando realmente cuestan en el mercado 4 millones de pesos. Algunos trabajadores de Bancolombia se informaron por la web y aprovecharon la ganga.

 

Uno puede colegir varias cosas, por ejemplo, que era una promoción que había que aprovechar rápidamente como se aprovechan otras en el mercado de la oferta y la demanda. Nadie se hace otras preguntas en un mundo de escasez económica y de escasas oportunidades como esa.

 

Luego el presidente de Bancolombia pensó que el error del almacén era por culpa de los trabajadores que compraron los nevecones y redactó dos cartas, una dirigida al presidente de Almacenes Éxito y otra a los trabajadores de su banco, con el objeto de dar una clase de ética al mundo, de aquella clase de ética que bordea las orillas de las profundidades del bienestar humano.

 

Sin embargo, por el cargo que ostenta Carlos Raúl Yepes en la entidad bancaria (Presidente), más bien la carta parecía una cátedra de moralidad capitalista.

 

En una de las cartas lamenta que en la sociedad estén pasando estas cosas y cree que los compradores de las neveras “las tengan guardadas en sus casas esperando ser revendidas.”

 

Me pregunto: ¿No es legítima la ganancia en un sistema de oferentes y compradores? ¿Cuál es el negocio del banco? ¿Cómo obtiene sus ganancias el banco? ¿Esta filosofía de la ganancia capitalista no es aprendida a caso por los trabajadores del banco?

 

Hay algo más interesante para alimentar la polémica: ¿La ganancia capitalista y bancaria tiene alguna ética? ¿Cómo se resuelve la dicotomía entre la ética de la ganancia capitalista y la ética personal? ¿El agiotismo bancario en qué clase de ética se soporta? ¿Los errores comerciales del almacén pueden generar culpas en los clientes? ¿Se conmueven los bancos cuando algún cliente pierde su capacidad de pago para cancelar una deuda bancaria? ¿Cuántos almacenes se hacen los de la vista gorda cuando algunos de sus productos no soportan el tiempo de los seis meses? ¿El culto del avispado no es también parte de la filosofía de vida bancaria, que acomoda las reglas y normas del sistema financiero para esquilmarles los ahorros y la capacidad de compra a sus clientes?

 

No sé, pero si el presidente del banco no tuviera la autoridad y la jerarquía moral que tiene como jefe y su voz proviniera de otros lares diferentes al bancario, creo que su “postura ética” sería más coherente y creíble. Sin embargo, a éste rápidamente se le olvida a quien representa y los privilegios de los que gozan los banqueros en el país y en el mundo de las finanzas. Mientras la mayoría de los colombianos sobreviven en un sistema que los excluye del bienestar humano, los dueños de los bancos viven de los privilegios abundantes del sistema capitalista. Los  movimientos de los indignados norteamericanos y en el mundo apuntaban a estas desigualdades estructurales.

 

Los trabajadores de Bancolombia no le robaron a nadie nada, ni su intención contenía el deseo de lo ilegal, simplemente estaban aprovechando lo que ellos creían era otra promoción más del mercado. El afán del presidente del banco de generar sentimientos de culpa y vergüenza en sus trabajadores (“Hoy me embarga una inmensa tristeza” o “Aquí se cometió un error y tenemos que ser capaces de corregirlo y comportarnos distinto”), apunta más bien al deseo de reforzar los límites de lo legal internamente. Por eso la reiteración del error y la capacidad de corregirlos, alude al trabajo del inconsciente cuando se quiere ocultar el miedo, la amenaza y la prevención de sufrir lo indeseable (el robo).

 

Para finalizar, cuando uno habla de ética, la concepción y la práctica del bienestar humano nos trascienden y sobrepasan el frágil rol del trabajo, porque la ética es interpersonal e interdependiente del mundo; sin este sustrato humanizado es fácil armar un espectáculo con las rutinas del mercado.  

 

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