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| 5/14/2012 1:52:37 PM

ENTREVISTA A MANCUSO: ENTRE LO CONOCIDO Y LO QUE PUEDE SER EXPLOSIVO (I)

El viernes pasado, a través de Caracol, los colombianos pudimos escuchar la extensa entrevista que los periodistas de la cadena radial le hicieron a Salvatore Mancuso, uno de los principales jefes paramilitares que se encuentran detenidos en las cárceles estadunidenses. La entrevista en general no fue muy reveladora, cayó sobre algunos puntos en común con otras manifestaciones públicas que él ha realizado o  con los desarrollos informativos de procesos  que se  han venido tratando en el ámbito judicial y con estudios que diversos centros de pensamiento han hecho sobre el desarrollo político en nuestro país. Sin embargo, a mi juicio, algunos aspectos tratados pueden tener repercusiones importantes en los ámbitos judiciales y políticos.

 

Los lugares comunes: Mancuso hizo énfasis en la traición del gobierno Uribe  hacia ellos (los jefes paramilitares) al terminar abruptamente y sin razones válidas el proceso de Justicia y Paz que estaban adelantando;  según su punto de vista, bajo un aparente “falso positivo”, se motivó la extradición cuando, en ese marco legal, comenzaron a revelar verdades incómodas para el gobierno y sus aliados políticos. El apoyo que realizaron a la campaña presidencial de Uribe tampoco es noticia nueva ;  basta ver las correlaciones de votos a favor de Uribe con las zonas en donde hacían presencia los paramilitares y de conocer los rumores de la época en los que se decía que algunos jefes políticos liberales  manifestaban que en las zonas en donde eran fuertes electoralmente y en las que, simultáneamente,  hacían  presencia  los grupos paramilitares, tenían prohibido  hacer campaña a favor de Serpa y que, a duras penas, podían entrar a sus fincas con el compromiso de no hacer política por candidato distinto a Uribe, para entender el alcance del compromiso político de ellos con el entonces candidato a la presidencia; además, aplicando la ley de la transitividad, no es lógico dudar que el 90% de los votos de los parapolíticos condenados terminaron también en esa campaña presidencial. El reparto de los recursos de la salud para financiar las actividades político – militares también es un hecho que ha tenido desarrollos judiciales conocidos. Sobre la para economía hizo referencias tangenciales ya que en sus versiones libres ha contado detalles que hacen parte de  la reserva del sumario. Estas referencias entre las principales.

 

Las respuestas que ponen a pensar: A las preguntas sobre las presuntas relaciones del general (R)  Mario Montoya, del Sr. Santiago Uribe Vélez y del Sr. Víctor Carranza con los paramilitares, sus respuestas, aunque no tienen el efecto de  un “¡Sí!” rotundo, podrían estar dirigidas en ese sentido al aducir que, por razones de la seguridad de su familia, no podía contestarlas; si la respuesta fuese “¡ninguna!”,  indudablemente  en ese sentido hubiese sido su categórica respuesta. La relación con Pedro Juan Moreno fue explicada como de total apoyo, en lo “legal e ilegal”, a las autodefensas; colocó, entonces,  al principal amigo y socio político del ex presidente Uribe en una línea caso de mando con el paramilitarismo; Pedro Juan Moreno iba a ser el jefe de la central de inteligencia que Uribe quiso implementar en su gobierno – una curiosidad mayor es que si  Moreno no hubiese sido el jefe este  sugería a José Miguel Narváez como tal-. Llamó también la atención la forma como  el gobierno anterior reguló sus declaraciones, el medio utilizado fue el chantaje con la seguridad de su familia: hablaba mucho, le quitaban la protección; mantenía el silencio y su familia de nuevo gozaba de la protección del Estado. Hizo un planteamiento inédito sobre su concepción de los actores del conflicto, ya que le dio el mismo nivel de importancia a los combatientes y a los no combatientes en el proceso del paramilitarismo, en donde estos últimos, por tener esta condición, no pueden ser considerados  como menos importantes en el proceso; allí ubica, entre los empresarios y políticos, a algunos narcotraficantes;  con esta distinción justifica la inclusión de algunos de ellos en el proceso de Santafé de Ralito, concepción que al parecer era compartida por el ex comisionado de paz y en general por el gobierno de Uribe; permitiendo, entonces, plantear  interrogantes sobre la sinceridad de la lucha contra el tráfico de drogas de la que alardeó el gobierno en ese entonces y, sí la infiltración paramilitar llegó a niveles de importancia en los organismos de seguridad y la fuerza pública, la posibilidad de que ésta hubiese podido ser selectiva, en contra de algunas organizaciones exclusivamente.

 

Inquietud mayor: Me dio la sensación de que él, y posiblemente por extensión a los otros jefes paramilitares, conserva cierto ascendente sobre las llamadas Bacrim y la forma en que intenta ligar la desmovilización de esos grupos a la negociación que el gobierno pueda tener con los jefes paramilitares extraditados. Entonces, lo que han llamado el neo para-militarismo no sería otra cosa que la expresión del plan original de una extrema derecha armada dispuesta a “limpiar” al país de aquellos a los que consideran comunistas y traidores de la patria. ¿Existe esta relación tan fuerte entre las Bacrim en Colombia y los detenidos en EE.UU.? ¿Sí la relación existe, entonces,  cuál es el vaso comunicante? ¿Dentro de esta lógica se pueden entender las amenazas de las Águilas Negras y los Rastrojos contra Piedad Córdoba y otros dirigentes de derechos humanos?   

 

Despierta curiosidad el nivel de información que tiene Mancuso sobre la realidad nacional, goza de una  “libertad” informativa al conocer borradores del proyecto de ley que se debate en el congreso sobre el “Marco para la Paz”; por la carta que envió al gobierno en días pasados también es palpable una comunicación  fluida con los otros jefes extraditados. Esto hace pensar en algún tipo de arreglo entre las administraciones Santos y Obama para facilitar la participación de los jefes paramilitares en los procesos judiciales en Colombia y en la búsqueda de diálogos a una salida integral al conflicto.  

 

Mancuso ha expresado una verdad de a puño: en Colombia se podrá saber toda la verdad, del largo conflicto en el que hemos vivido, solo en un marco de justicia transicional. Tema, sus antecedentes, motivaciones y desarrollos, que en otro espacio se podrá analizar.

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